31/05/2023
La década de 1990 se presentaba para la Scuderia Ferrari como el amanecer de una nueva era dorada. Tras años de sequía, la llegada del entonces tricampeón del mundo, Alain Prost, en 1990, inyectó una dosis de optimismo sin precedentes en Maranello. El equipo venía de una reestructuración técnica importante; John Barnard había concluido su contrato en 1989, dando paso a Steve Nichols, proveniente del exitoso equipo McLaren. Junto a él, el argentino Henrique Scalabroni se encargaba del desarrollo del chasis y Paolo Massai de los motores. Con el campeón reinante al volante, luciendo el número 1 en el morro de su monoplaza, y el combativo Nigel Mansell como compañero, todo parecía alineado para que el Cavallino Rampante volviera a la cima del automovilismo mundial. La década, sin embargo, sería un viaje de altibajos, de profundas crisis y de una reconstrucción monumental que sentaría las bases para el período más dominante en la historia de la Fórmula 1.

El Sueño Roto de 1990: Prost vs. Senna
El monoplaza para la temporada de 1990 fue el Ferrari F1-90 (también conocido como 641), una evolución directa del innovador coche del año anterior. El arduo trabajo de desarrollo en la compleja caja de cambios semiautomática durante 1989 finalmente dio sus frutos. El coche era rápido, fiable y, en manos de Prost, una máquina ganadora. El francés demostró su maestría al volante logrando cinco victorias a lo largo de la temporada (Brasil, México, Francia, Gran Bretaña y España), mientras que Nigel Mansell aportó una victoria crucial en Portugal tras una carrera memorable.

La temporada se convirtió en un duelo titánico entre Prost y su archienemigo, Ayrton Senna, ahora en McLaren. La lucha por el título llegó a su punto álgido en el Gran Premio de Japón, en Suzuka, la penúltima cita del calendario. Prost llegaba con la necesidad de superar a Senna para mantener vivas sus esperanzas. Sin embargo, la carrera y el campeonato se decidieron en la primera curva. Senna, partiendo desde la pole pero en el lado sucio de la pista, se lanzó por el interior y colisionó con el Ferrari de Prost. Ambos coches quedaron fuera de carrera, y con ello, Ayrton Senna se coronaba campeón del mundo. El sueño de devolver el título de pilotos a Maranello se había esfumado de la forma más controvertida y amarga posible, dejando una cicatriz que tardaría en sanar.
Años de Sequía y Reestructuración (1991-1995)
Tras el clímax de 1990, los años siguientes fueron de una dureza extrema para el equipo italiano. La competitividad se desvaneció y la estructura interna se tambaleó.
El despido de un campeón y la crisis técnica
En 1991, el Ferrari 642 y su posterior evolución, el 643, no estuvieron a la altura. El coche era poco fiable y carecía del ritmo de los Williams y McLaren. La frustración de Alain Prost fue en aumento durante todo el año, culminando en unas polémicas declaraciones tras el GP de Japón, donde comparó el manejo de su monoplaza con el de "un camión". Estas palabras le costaron su asiento, siendo despedido de forma fulminante antes de la última carrera en Australia. Su lugar fue ocupado por el joven Gianni Morbidelli. La temporada de 1992 fue aún peor. El F92A, con su revolucionario pero fallido concepto de "doble fondo plano", fue un desastre absoluto. Con Jean Alesi e Ivan Capelli al volante, el equipo no logró ni un solo podio, algo que no ocurría en más de una década.
La llegada de Jean Todt y las primeras luces
A mediados de 1993, se produjo un cambio que redefiniría el futuro de la Scuderia: la contratación de Jean Todt como Director General. Todt, proveniente del exitoso programa de rallies y resistencia de Peugeot, inició una profunda reestructuración organizativa, imponiendo una disciplina y un método de trabajo que eran urgentemente necesarios. Aunque los resultados no fueron inmediatos, su llegada marcó el principio del fin de la crisis. En la pista, el F93A, con Jean Alesi y el retornado Gerhard Berger, fue un paso adelante, pero aún lejos de la lucha por las victorias.
El fruto del trabajo comenzó a verse en 1994. Con el 412 T1, diseñado por John Barnard que había regresado al equipo, Ferrari volvió a ser competitivo. En el trágico Gran Premio de Alemania en Hockenheim, Gerhard Berger logró una victoria inmensamente emotiva, la primera para Ferrari en casi cuatro años. Fue un momento de catarsis para el equipo y sus tifosi. En 1995, con el 412 T2, Jean Alesi consiguió la que sería su única victoria en la Fórmula 1, en el día de su cumpleaños, durante el Gran Premio de Canadá. El equipo terminó tercero en el campeonato de constructores en ambos años, demostrando una clara trayectoria ascendente.
El Inicio de la Era Schumacher (1996-1999)
El fichaje más importante de la década, y quizás de la historia de la F1, se concretó para la temporada 1996. El bicampeón del mundo, Michael Schumacher, dejaba Benetton para unirse al desafío de devolver la gloria a Ferrari. Junto a él, llegaría progresivamente el equipo técnico que lo había llevado al éxito: Ross Brawn y Rory Byrne.
El primer año, 1996, fue de transición. El F310 era un coche poco fiable y difícil de conducir. Sin embargo, Schumacher demostró su genialidad logrando tres victorias inverosímiles. La más recordada es la del Gran Premio de España, bajo un diluvio torrencial, donde el alemán dio una de las mayores exhibiciones de pilotaje de la historia. A pesar de las carencias del coche, la esperanza había vuelto a Maranello.
En 1997, con el "Dream Team" ya consolidado, Schumacher luchó por el título hasta la última carrera contra el Williams de Jacques Villeneuve. La temporada terminó, de nuevo, con una enorme controversia en Jerez, donde Schumacher colisionó con Villeneuve en un intento por defender la posición que le daba el campeonato. El alemán quedó fuera y el canadiense se coronó campeón. Schumacher fue posteriormente descalificado de la clasificación del mundial de pilotos por su maniobra.
Los dos últimos años de la década fueron batallas épicas contra el renacido equipo McLaren-Mercedes. En 1998, Mika Häkkinen y Michael Schumacher protagonizaron un duelo legendario que se decidió a favor del finlandés en la última carrera, nuevamente en Suzuka. En 1999, Ferrari tenía por fin el coche más competitivo, el F399. Schumacher parecía encaminado al título hasta que un grave accidente en Silverstone le provocó una fractura en la pierna. Con su estrella fuera de combate, Eddie Irvine asumió el rol de líder y luchó por el título hasta el final, perdiéndolo por solo dos puntos ante Häkkinen. Sin embargo, el esfuerzo colectivo de Irvine, Schumacher (en su regreso) y Mika Salo (su sustituto) le dio a Ferrari el Campeonato de Constructores por primera vez desde 1983. Era el preludio de la era de dominio que estaba a punto de comenzar.
Resumen de la Década de Ferrari en F1
| Año | Monoplaza | Pilotos | Victorias | Pos. Constructores |
|---|---|---|---|---|
| 1990 | F1-90 (641) | Alain Prost, Nigel Mansell | 6 | 2º |
| 1991 | 642 / 643 | Alain Prost, Jean Alesi | 0 | 3º |
| 1992 | F92A / F92AT | Jean Alesi, Ivan Capelli | 0 | 4º |
| 1993 | F93A | Jean Alesi, Gerhard Berger | 0 | 4º |
| 1994 | 412 T1 / T1B | Jean Alesi, Gerhard Berger | 1 | 3º |
| 1995 | 412 T2 | Jean Alesi, Gerhard Berger | 1 | 3º |
| 1996 | F310 | Michael Schumacher, Eddie Irvine | 3 | 2º |
| 1997 | F310B | Michael Schumacher, Eddie Irvine | 5 | 2º |
| 1998 | F300 | Michael Schumacher, Eddie Irvine | 6 | 2º |
| 1999 | F399 | M. Schumacher, E. Irvine, M. Salo | 6 | 1º |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quiénes fueron los principales pilotos de Ferrari en los años 90?
La década vio pasar a grandes nombres por el cockpit de Ferrari. Los más destacados fueron: Alain Prost, Nigel Mansell, Jean Alesi, Gerhard Berger, Michael Schumacher y Eddie Irvine.
¿Cuándo ganó Ferrari un campeonato en los años 90?
Ferrari no ganó ningún campeonato de pilotos en la década de 1990. Su último título había sido con Jody Scheckter en 1979. Sin embargo, sí lograron ganar el Campeonato de Constructores en 1999, un logro importantísimo que rompió una sequía de 16 años.
¿Por qué despidieron a Alain Prost en 1991?
Alain Prost fue despedido antes de la última carrera de la temporada 1991 después de criticar públicamente el rendimiento del coche. Tras el GP de Japón, declaró que el monoplaza se sentía como "un camión", una crítica que la directiva de Ferrari consideró inaceptable.
¿Cuál fue la victoria más importante de Ferrari en esta década?
Es difícil elegir una, pero hay tres candidatas claras. La victoria de Gerhard Berger en Alemania 1994 por su enorme carga emocional al romper una racha de 58 carreras sin ganar. La de Michael Schumacher en España 1996, una clase magistral bajo la lluvia que demostró que el alemán podía hacer milagros. Y la de Eddie Irvine en Australia 1999, que inició la temporada que les daría el título de constructores.
En conclusión, la década de los 90 fue para Ferrari un camino de transformación. Comenzó con la promesa de gloria y una derrota dolorosa, atravesó uno de los períodos más oscuros de su historia y resurgió de sus cenizas gracias a una reestructuración fundamental y al fichaje de un piloto destinado a cambiar la historia. Aunque el ansiado título de pilotos no llegó, el campeonato de constructores de 1999 fue la confirmación de que el trabajo había dado sus frutos. La Scuderia terminaba la década más fuerte que nunca, lista para desatar una era de dominio absoluto en el nuevo milenio.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Ferrari en los 90: La Década que Forjó una Leyenda puedes visitar la categoría Automovilismo.

