11/02/2019
Entre 1982 y 1986, el Campeonato Mundial de Rally vivió su era más gloriosa, peligrosa y espectacular: el Grupo B. Fue un período breve pero de una intensidad inigualable, donde las regulaciones laxas permitieron a los fabricantes desatar su ingenio y crear verdaderos monstruos sobre ruedas. Estos coches, con potencias desorbitadas y un peso mínimo, volaban por los tramos de tierra, asfalto y nieve, atrayendo a multitudes que se agolpaban a centímetros de la acción. Era una época en que el rally superaba en popularidad a la Fórmula 1, y sus pilotos eran héroes que desafiaban a la muerte en cada curva. Sin embargo, esta escalada de velocidad y riesgo tuvo un precio muy alto, culminando en tragedias que marcaron el abrupto final de la categoría. Hoy, recordamos a las bestias que forjaron esta leyenda dorada y oscura del automovilismo.

La Receta del Caos: Potencia Sin Límites y Peligro Inminente
El reglamento del Grupo B era simple y, en retrospectiva, una invitación al desastre. Para que un fabricante pudiera competir, solo necesitaba producir 200 unidades de calle de su modelo, un proceso conocido como homologación. Esta cifra tan baja permitía a las marcas diseñar prototipos de competición casi desde cero, sin las ataduras de los coches de producción en masa. El resultado fue una explosión de innovación y una carrera armamentística por la potencia. Los motores turboalimentados alcanzaron cifras que hoy siguen asombrando, superando los 500 caballos de fuerza en sus versiones finales. Combinado con chasis ultraligeros fabricados con materiales exóticos como el Kevlar y la fibra de vidrio, la relación peso/potencia de estos coches era demencial. Era una receta para el desastre, pero los aficionados la adoraban, ansiosos por sentir el rugido y la velocidad de estas máquinas a escasos metros de distancia.

Los Titanes del Grupo B: La Santísima Trinidad
Dentro del panteón de máquinas del Grupo B, tres coches destacan por encima del resto, formando una especie de "Santísima Trinidad" que definió la competición en su apogeo.
Audi Quattro: La Revolución de las Cuatro Ruedas
Si un coche cambió las reglas del juego, ese fue el Audi Quattro. Introdujo dos tecnologías que hoy son estándar pero que en su momento fueron revolucionarias: la tracción total y la turboalimentación. El piloto de Audi, Stig Blomqvist, describió la diferencia entre la tracción a dos y a cuatro ruedas como "el día y la noche". De repente, Audi tenía una ventaja abrumadora en superficies de baja adherencia como la tierra y la nieve. Con un equipo de ensueño que incluía a Hannu Mikkola, Michèle Mouton y el propio Blomqvist, la firma alemana dominó por completo. Mikkola ganó el campeonato de pilotos en 1983 y Blomqvist lo repitió en 1984. El Quattro y su evolución, el Sport Quattro S1, obligaron a todos sus rivales a replantearse sus diseños y a adoptar la tracción integral para poder competir.
Peugeot 205 T16: El Conquistador Ágil
La respuesta al dominio de Audi llegó de Francia. Bajo la dirección de un joven Jean Todt, Peugeot Talbot Sport creó el 205 T16. A diferencia del Audi, que derivaba de un coche de calle más grande, el Peugeot fue diseñado desde cero para ser un arma de rally. Era más corto, ligero y ágil. Con su motor central y tracción a las cuatro ruedas, se convirtió en la máquina a batir. Peugeot reunió a un equipo de pilotos legendarios como Ari Vatanen, Timo Salonen y Juha Kankkunen. El resultado fue un dominio aplastante, ganando los títulos de pilotos y constructores en 1985 y 1986, los dos últimos años completos del Grupo B.
Lancia Delta S4: La Bestia Indomable
Lancia, que había logrado la hazaña de ganar el título de 1983 con el 037 de tracción trasera, sabía que necesitaba un monstruo con tracción total para enfrentarse a Audi y Peugeot. Su respuesta fue el Delta S4. Este coche era la encarnación de la locura del Grupo B. Su motor de 1.8 litros estaba equipado con un supercargador para una respuesta inmediata a bajas revoluciones y un turbocompresor para una potencia descomunal a altas vueltas, una combinación que eliminaba el "turbo-lag" y entregaba entre 450 y 500 CV de forma brutal. Con un peso de solo 890 kg, su aceleración era demencial. El Delta S4 era una de las creaciones más salvajes de la era y, trágicamente, será recordado para siempre como el coche en el que Henri Toivonen y su copiloto Sergio Cresto perdieron la vida en el Tour de Corse de 1986. Aquel accidente fue la gota que colmó el vaso y sentenció el fin del Grupo B.
Otros Iconos de una Era Salvaje
Más allá de los tres grandes, muchos otros fabricantes se atrevieron a entrar en la arena del Grupo B, con resultados muy dispares.
- Ford RS200: Con un diseño futurista que parecía sacado de una película de ciencia ficción, el RS200 llegó tarde a la fiesta, en la temporada de 1986. Con un chasis de Kevlar y un motor central, era un proyecto muy serio. Lamentablemente, se vio envuelto en la tragedia del Rally de Portugal de 1986, donde un accidente provocó la muerte de tres espectadores, uno de los sucesos que precipitaron la prohibición.
- Lancia Rally 037: Una obra de arte sobre ruedas. Fue el último coche de tracción trasera en ganar un Campeonato Mundial de Rally en 1983. Era increíblemente rápido y eficaz en asfalto, pero no podía competir con los 4x4 en superficies deslizantes. Su belleza y su éxito lo convierten en una leyenda por derecho propio.
- MG Metro 6R4: No debe confundirse con el utilitario de calle. Este pequeño monstruo montaba un motor V6 atmosférico en posición central. Aunque sufrió muchos problemas de fiabilidad que le impidieron brillar en el mundial, se convirtió en un coche muy querido y exitoso en competiciones nacionales y de "clubman".
- Porsche 959 y Ferrari 288 GTO: Estos dos superdeportivos nacieron gracias al reglamento del Grupo B, aunque su destino no fue el rally. Porsche desarrolló el 959, un prodigio tecnológico, pero su desarrollo se alargó y para cuando estuvo listo, la categoría ya había sido prohibida. Aun así, demostró su valía ganando el Rally París-Dakar. Ferrari, por su parte, diseñó el 288 GTO para la vertiente de circuitos del Grupo B, que nunca llegó a materializarse. La demanda fue tan alta que se convirtió en uno de los superdeportivos más icónicos de los 80.
- Citroën BX 4TC: El gran fracaso de la era. Era pesado, torpe y poco fiable debido a que su motor estaba montado demasiado adelante. Citroën se sintió tan avergonzado que canceló el proyecto y ordenó destruir las unidades existentes, aunque algunas sobrevivieron.
Tabla Comparativa de los Monstruos del Grupo B
| Modelo | Motor | Potencia (aprox.) | Tracción | Peso (aprox.) |
|---|---|---|---|---|
| Audi Sport Quattro S1 E2 | 2.1L 5 cil. Turbo | 500-600 CV | Total | 1090 kg |
| Peugeot 205 T16 E2 | 1.8L 4 cil. Turbo | 450-500 CV | Total | 910 kg |
| Lancia Delta S4 | 1.8L 4 cil. Turbo + Supercargador | 480-550 CV | Total | 890 kg |
| Ford RS200 | 1.8L 4 cil. Turbo | 420-450 CV | Total | 1050 kg |
El Ocaso de los Dioses: El Fin de una Era
La temporada de 1986 fue el principio del fin. El accidente en Portugal, seguido por la muerte de Henri Toivonen y Sergio Cresto en Córcega, demostró que la situación era insostenible. La FIA (Federación Internacional del Automóvil) tomó la drástica decisión de prohibir los coches del Grupo B para la temporada de 1987. El sueño había terminado. Aunque su existencia fue efímera, el legado del Grupo B es imborrable. Representa una época de innovación sin límites, de pilotos con un coraje sobrehumano y de una conexión con los aficionados que nunca se ha vuelto a ver. Fue la era más salvaje, peligrosa y, para muchos, la más grande de la historia del rally.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué se prohibió el Grupo B?
El Grupo B fue prohibido debido a una serie de accidentes fatales que involucraron tanto a pilotos como a espectadores. La escalada de potencia y velocidad de los coches los hizo incontrolables y extremadamente peligrosos, llevando a la FIA a cancelar la categoría por motivos de seguridad.
¿Cuál fue el coche más exitoso del Grupo B?
El Peugeot 205 T16 fue el coche más dominante, ganando los campeonatos de pilotos y de constructores en las temporadas de 1985 y 1986, los últimos años completos de la categoría.
¿Qué hacía tan especiales a los coches del Grupo B?
Su reglamento de homologación, que solo exigía fabricar 200 coches de calle, permitió a los ingenieros crear prototipos de competición con pocas restricciones. Esto resultó en coches con una potencia inmensa, materiales ultraligeros y tecnologías avanzadas como la tracción total y los sistemas de sobrealimentación complejos.
¿Existieron coches del Grupo B que no compitieron en el WRC?
Sí. Iconos como el Ferrari 288 GTO y el Porsche 959 fueron desarrollados bajo el reglamento del Grupo B, pero nunca llegaron a competir en el Campeonato Mundial de Rally. El Ferrari fue concebido para un campeonato de circuitos que no se creó, y el Porsche llegó tarde, aunque demostró su valía en el Rally Dakar.
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