What happened to Kramer guitars?

Kramer: Auge y Caída de una Leyenda de la Guitarra

12/08/2024

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En la explosiva década de los 80, una era definida por el exceso, los solos de guitarra vertiginosos y el glam metal, una marca de guitarras se alzó por encima de todas las demás para convertirse en el sinónimo del rock: Kramer. Su ascenso fue meteórico, impulsado por la innovación y una alianza estratégica con el dios de la guitarra de la época. Sin embargo, su caída fue igual de dramática, una historia de advertencia sobre los peligros del éxito rápido y la mala gestión financiera. Esta es la fascinante historia de las guitarras Kramer, desde sus revolucionarios comienzos hasta su estrepitosa bancarrota y su posterior renacimiento.

Índice de Contenido

Los Inicios: La Revolución del Aluminio

La historia de Kramer comienza a mediados de la década de 1970, no con madera, sino con metal. La empresa nació de las cenizas de Travis Bean, una compañía que fabricaba guitarras con mástiles de aluminio. Gary Kramer, uno de los fundadores de Travis Bean, vio el potencial del concepto pero también sus defectos: los mástiles eran pesados y fríos al tacto. Al separarse, Kramer se propuso mejorar el diseño.

What happened to Kramer guitars?
The Kramer brand was sold out of bankruptcy to Gibson Guitar Corporation in 1997. Gibson's Epiphone division has produced guitars and basses under the Kramer brand since the late 1990s, mostly factory-direct through the now-defunct MusicYo.com website.

En 1976, junto a su socio Dennis Berardi, fundó Kramer Guitars. Su innovación clave fue incorporar dos inserciones de madera en la parte posterior del mástil de aluminio, lo que mejoraba la sensación y el equilibrio del instrumento sin sacrificar el sustain y la estabilidad que proporcionaba el metal. Los primeros modelos, fabricados entre 1976 y 1982, son fácilmente reconocibles por su distintiva pala en forma de "diapasón" (tuning fork head) y un diapasón de Ebonol, un material similar al utilizado en las bolas de bolos. Estos instrumentos de alta gama se construían con maderas exóticas y hardware de primera calidad de marcas como Schaller y DiMarzio. Curiosamente, en sus primeros años, Kramer produjo muchos más bajos que guitarras, ya que los bajistas de la época se mostraron más abiertos a experimentar con nuevos diseños y materiales.

La Conquista de los 80: La Era de Eddie Van Halen

El verdadero punto de inflexión para Kramer llegó a principios de los 80. La compañía decidió abandonar los costosos mástiles de aluminio en favor de los más tradicionales mástiles de madera para atraer a un público más amplio y reducir costos de producción. Fue una decisión que cambiaría su destino para siempre, gracias a un encuentro fortuito en un avión entre Dennis Berardi y los mánagers de Eddie Van Halen.

Eddie estaba buscando desesperadamente un sistema de trémolo que le permitiera realizar sus acrobacias con la palanca sin desafinar la guitarra. Kramer tenía la respuesta: el sistema Rockinger y, poco después, un acuerdo de exclusividad con un inventor llamado Floyd Rose. En una reunión, Eddie Van Halen quedó impresionado y, según la leyenda, prometió ayudar a convertir a Kramer en "la compañía de guitarras número uno del mundo".

La asociación fue un éxito rotundo. Kramer se convirtió en la marca elegida por el guitarrista más influyente del planeta. El modelo Baretta, una guitarra de diseño simple con una sola pastilla humbucker y un sistema de trémolo Floyd Rose, se convirtió en el arquetipo de la "superstrat" de los 80. Kramer cambió su diseño de pala a la icónica forma de "palo de hockey", y para 1985, se había convertido en la marca de guitarras más vendida del mundo. Su dominio continuó en 1986, con una lista de endorsers que incluía a las estrellas más grandes del hard rock y el glam metal, como Mick Mars de Mötley Crüe y Vivian Campbell de Whitesnake.

El Cénit y el Comienzo del Fin

En la cima de su éxito, Kramer parecía imparable. La producción de mástiles y cuerpos se externalizó en gran medida a la empresa japonesa ESP, mientras que el ensamblaje final de la "American Series" se realizaba en Neptune, Nueva Jersey. Sin embargo, la compañía comenzó a cometer errores cruciales. En su afán por capitalizar su popularidad, inundó el mercado con líneas de guitarras de gama baja, como la serie Aerostar fabricada en Corea, que diluyeron la imagen de calidad de la marca.

El exceso de los 80 también se reflejó en sus diseños, con acabados fluorescentes y gráficos extravagantes que, aunque populares en su momento, pronto pasarían de moda. El golpe de gracia fue una desastrosa aventura empresarial. Dennis Berardi fundó una compañía de management de artistas y apostó fuerte por una banda de la Unión Soviética llamada Gorky Park. Para promocionarlos, Kramer fabricó una guitarra con una forma triangular radical inspirada en la balalaika. El plan era que el éxito de la banda impulsara las ventas de la guitarra. Sin embargo, la banda tuvo un éxito modesto y el diseño de la guitarra fue un fracaso comercial. Este proyecto fallido, sumado a un gasto desmedido en publicidad y una demanda perdida por royalties contra Floyd Rose, dejó a la compañía en una situación financiera precaria.

La Bancarrota y el Renacimiento Bajo Gibson

A medida que la década de los 90 amanecía, los gustos musicales cambiaron drásticamente. El grunge de Seattle barrió con el glam metal, y con él, la popularidad de las guitarras puntiagudas y de colores brillantes. En enero de 1991, la era dorada de Kramer llegó a un abrupto final. La compañía se declaró en bancarrota.

Lo que siguió fue una venta masiva de piezas y componentes sobrantes. Durante años, la marca Kramer se convirtió en un chiste en la industria, y sus guitarras originales, que una vez dominaron el mundo, se consideraban poco más que "leña".

Sin embargo, la historia no terminó ahí. En 1997, Gibson Guitar Corporation adquirió los derechos de la marca Kramer. A través de su división Epiphone, comenzaron a producir nuevos modelos, vendiéndolos principalmente directamente al consumidor a través del sitio web MusicYo.com. Se lanzaron reediciones de modelos clásicos como la "1984" (un homenaje a la famosa "5150" de Van Halen) y la "Jersey Star" de Richie Sambora, reavivando el interés en la marca. Hoy en día, Kramer sigue viva bajo el paraguas de Gibson, ofreciendo una mezcla de reediciones nostálgicas y nuevos diseños para una nueva generación de rockeros. Las guitarras Kramer originales de los 80, antes despreciadas, son ahora piezas de colección muy codiciadas.

Tabla Comparativa: Kramer a Través del Tiempo

CaracterísticaEra Aluminio (1976-1982)Era Dorada (1983-1988)Era Gibson (1997-Presente)
Material del MástilAluminio con inserciones de maderaMadera (principalmente arce)Madera (arce, caoba)
Pala (Headstock)Forma de diapasón (Tuning Fork)Palo de hockey, puntiagudaVariada, incluyendo reediciones de diseños clásicos
Puente TípicoSchaller fijo o trémolo vintageFloyd Rose OriginalFloyd Rose (varias series)
Artistas ClaveMúsicos de sesión, bajistasEddie Van Halen, Mick Mars, Vivian CampbellLzzy Hale, Tracii Guns, Charlie Parra
País de FabricaciónEE. UU.EE. UU. (ensamblaje), Japón (partes), CoreaVarios (principalmente Asia)

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué quebró la Kramer original?

La quiebra de Kramer en 1991 se debió a una combinación de factores: una gestión financiera arriesgada con gastos excesivos en marketing, la pérdida de una costosa demanda por royalties con Floyd D. Rose, inversiones fallidas como el proyecto de la guitarra Gorky Park, y un cambio drástico en las tendencias musicales que hizo que sus productos pasaran de moda rápidamente.

¿Qué relación tuvo Eddie Van Halen con Kramer?

Eddie Van Halen fue el endorser más importante de la marca. Su colaboración ayudó a diseñar y popularizar características clave, como el uso del sistema de trémolo Floyd Rose. Su imagen y su sonido estaban intrínsecamente ligados a Kramer durante los años de mayor éxito de la compañía, lo que fue fundamental para convertirla en la marca número uno del mundo.

¿Las guitarras Kramer actuales son de buena calidad?

Sí. Desde que Gibson adquirió la marca, las guitarras Kramer han mantenido una buena reputación. Ofrecen una amplia gama de productos, desde modelos de entrada asequibles hasta reediciones de alta calidad de sus instrumentos más icónicos de los 80. Son especialmente apreciadas por los músicos de rock y metal por su excelente relación calidad-precio.

¿Son coleccionables las Kramer originales de los 80?

Absolutamente. A pesar de que fueron despreciadas durante los años 90, las guitarras Kramer fabricadas en Estados Unidos durante la década de 1980 son ahora objetos de colección muy buscados. Modelos como la Baretta, la Pacer o la Stagemaster en buen estado pueden alcanzar precios elevados en el mercado de segunda mano.

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