24/02/2026
La película "Ford v Ferrari" (conocida como Le Mans '66 en algunas regiones) cautivó a audiencias de todo el mundo con la apasionante historia de cómo un gigante automotriz estadounidense se atrevió a desafiar al rey de las carreras de resistencia en su propio terreno. Mientras que los nombres de Carroll Shelby y Ken Miles se convirtieron en sinónimos de esta hazaña, muchos espectadores se preguntaron sobre el papel de otra figura legendaria de la industria: Lee Iacocca. ¿Fue simplemente un ejecutivo más en los pasillos de Dearborn o su participación fue mucho más decisiva? La respuesta es contundente: sin la visión, la audacia y el instinto de Lee Iacocca, es muy probable que la legendaria victoria de Ford en las 24 Horas de Le Mans nunca hubiera sucedido.

Un Vendedor Nato con Visión de Futuro
Para entender el rol de Iacocca en la saga de Le Mans, primero debemos situarlo en el contexto de Ford Motor Company a principios de la década de 1960. Lido Anthony "Lee" Iacocca no era un ejecutivo cualquiera. Hijo de inmigrantes italianos, había escalado posiciones en Ford no solo por su formación como ingeniero, sino por su extraordinario talento para el marketing y las ventas. Su campaña "56 for '56", que ofrecía coches nuevos por 56 dólares al mes, lo había catapultado a la fama nacional y a las altas esferas de la compañía. Para 1960, ya era vicepresidente y director general de la División Ford.

Iacocca entendía algo que muchos de sus contemporáneos pasaban por alto: los coches no solo se vendían por su funcionalidad, sino por la emoción y la imagen que proyectaban. En una era dominada por el auge de la juventud y la cultura pop, él sabía que Ford necesitaba un cambio de imagen. Fue el principal impulsor del eslogan "Total Performance", una filosofía que buscaba inyectar deportividad y emoción en toda la gama de vehículos de la marca. Pero para que este eslogan fuera creíble, Ford necesitaba demostrar su valía en el lugar más exigente: los circuitos de carreras.
El Nacimiento de una Alianza: Iacocca y Carroll Shelby
El punto de inflexión llegó en la primavera de 1962. Un ex piloto texano, cuya carrera había sido truncada por problemas cardíacos, apareció en las oficinas de Iacocca con una idea descabellada. Su nombre era Carroll Shelby. En ese momento, Shelby era un desconocido para la mayoría de los ejecutivos de Detroit, pero Iacocca, siempre atento a las oportunidades, le concedió una reunión.
Shelby, con su carisma y confianza arrolladoras, le presentó un plan simple pero genial: tomar un ligero y ágil chasis británico de AC Cars y acoplarle un potente y fiable motor V8 de Ford. El objetivo inicial no era Le Mans, sino algo mucho más cercano y tangible para el mercado estadounidense: destronar al Chevrolet Corvette, el rey indiscutible de las carreras de SCCA (Sports Car Club of America).
La propuesta de Shelby fue directa y memorable: "Con 25,000 dólares, puedo construir dos coches que barrerán a los Corvettes". Para una corporación como Ford, esa cantidad era insignificante. Iacocca, un vendedor que reconocía a otro, vio el potencial de inmediato. No solo era una forma barata de obtener credibilidad en las carreras, sino que encajaba perfectamente en su estrategia de "Total Performance". Su respuesta, según la leyenda, fue igual de directa: "Dale el dinero y sácalo de aquí... antes de que muerda a alguien".
Ese apretón de manos no solo dio vida al legendario AC Cobra, sino que forjó una de las alianzas más fructíferas en la historia del automovilismo. El Cobra, tal como Shelby prometió, comenzó a dominar a los Corvettes en los circuitos de toda América, dando a Ford la credibilidad en rendimiento que Iacocca tanto anhelaba.
De la Victoria Doméstica al Desafío Global en Le Mans
El éxito del Cobra fue la prueba de concepto que Iacocca necesitaba. Demostró que Ford podía competir y ganar. Fue este éxito inicial el que le dio a Iacocca la munición necesaria para convencer a un escéptico Henry Ford II de que la compañía debía apuntar más alto. Mucho más alto. El objetivo ahora era el escenario mundial: las 24 Horas de Le Mans.
Mientras que la narrativa popular se centra en la venganza personal de Henry Ford II contra Enzo Ferrari tras el fallido intento de compra de la marca italiana, fue Iacocca quien sentó las bases estratégicas. Él fue quien abogó por volver a las carreras de forma seria, entendiendo que una victoria en Le Mans no solo humillaría a Ferrari, sino que elevaría la imagen de Ford a un nivel global, demostrando que sus coches eran sinónimo de durabilidad, tecnología y rendimiento extremo. Él fue el catalizador que conectó la ambición del jefe con la capacidad técnica y la genialidad de Carroll Shelby.
Tabla Comparativa de los Protagonistas
Para comprender mejor la dinámica, es útil ver el rol de cada figura clave en el proyecto.

| Figura Clave | Rol Principal | Contribución a la Victoria en Le Mans |
|---|---|---|
| Henry Ford II | El Jefe Supremo | Proporcionó el respaldo financiero ilimitado y la motivación (venganza contra Ferrari). |
| Lee Iacocca | El Estratega Corporativo | Convenció a Ford de volver a las carreras, aprobó la alianza con Shelby y defendió el programa internamente. |
| Carroll Shelby | El Visionario en Pista | Lideró el equipo de carreras, gestionó el desarrollo del GT40 y tomó las decisiones clave en competición. |
| Ken Miles | El Piloto y Desarrollador | Fue el piloto de pruebas fundamental que transformó un coche problemático en una máquina ganadora. |
El Padre del Mustang y el Conquistador de Europa
Es imposible hablar del Iacocca de los 60 sin mencionar su otra creación monumental: el Ford Mustang. Lanzado en 1964, el Mustang no fue solo un coche, fue un fenómeno cultural. Iacocca había identificado un nicho de mercado desatendido —los jóvenes Baby Boomers que querían un coche deportivo, asequible y con estilo— y creó el producto perfecto para ellos.
Lo fascinante es cómo los proyectos del Mustang y de Le Mans, aunque aparentemente distintos, surgieron de la misma mente estratégica. El Mustang era la democratización del rendimiento para las masas, mientras que la victoria en Le Mans era la validación definitiva de ese rendimiento en la élite del automovilismo. Uno vendía millones de unidades, el otro vendía una imagen de invencibilidad. Juntos, consolidaron la reputación de Ford durante toda una década. Iacocca entendía que para vender el sueño (Mustang), primero tenías que demostrar que podías conquistar la realidad (Le Mans).
El Legado Duradero de un Gigante Automotriz
La carrera de Lee Iacocca en Ford continuó con altibajos, incluyendo su ascenso a la presidencia de la compañía en 1970 y su controvertido despido en 1978 tras enfrentamientos con Henry Ford II. Su posterior resurrección de Chrysler, salvando a la compañía de la quiebra en los años 80 con los K-Cars y las minivans, lo convirtió en un ícono estadounidense. Curiosamente, su relación con Carroll Shelby también resurgió en Chrysler, donde colaboraron en versiones de alto rendimiento de varios modelos de Dodge.
En la gran historia de Ford contra Ferrari, Lee Iacocca no fue el hombre que apretó las tuercas ni el que pilotó a 350 km/h por la recta de Mulsanne. Fue algo quizás más importante: fue el arquitecto. Fue el ejecutivo con la visión para ver el potencial en un texano con un sombrero de vaquero, el estratega que convenció a su jefe de embarcarse en una de las mayores aventuras del motorsport, y el genio del marketing que supo que ganar los domingos se traducía en vender los lunes. Sin su aprobación inicial y su defensa constante del programa de competición, la leyenda del Ford GT40 podría haberse quedado simplemente en un sueño en los despachos de Dearborn.
Preguntas Frecuentes
- ¿Aparece Lee Iacocca como personaje en la película "Ford v Ferrari"?
Sí, Lee Iacocca es un personaje destacado en la película, interpretado por el actor Jon Bernthal. La cinta retrata su papel como un ejecutivo clave que impulsa la idea de competir contra Ferrari y que sirve de puente entre la alta dirección de Ford y el equipo de carreras de Carroll Shelby.
- ¿Cuál fue la principal motivación de Iacocca para apoyar el programa de Le Mans?
Su principal motivación era estratégica y de marketing. Quería consolidar la imagen de Ford bajo el eslogan "Total Performance". Vencer a competidores de renombre como Chevrolet Corvette y, posteriormente, Ferrari, era la forma más efectiva de demostrar al mundo la superioridad de la ingeniería y el rendimiento de Ford, lo que a su vez impulsaría las ventas de toda su gama de vehículos.
- ¿Por qué fue despedido Lee Iacocca de Ford si tuvo tanto éxito?
A pesar de sus enormes éxitos, incluyendo el Mustang y la victoria en Le Mans, Iacocca tuvo una relación cada vez más conflictiva con el presidente de la compañía, Henry Ford II. Las tensiones personales y los choques de poder culminaron en su despido en 1978, una decisión que el propio Ford II justificó de forma célebre con un simple "A veces, simplemente no te gusta alguien".
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