10/11/2024
Cuando un aficionado al automovilismo se pregunta "¿qué motor lleva un Lola?", la respuesta es tan amplia como la historia del propio fabricante. Lola Cars, a lo largo de sus décadas de existencia, ha construido chasis para una infinidad de categorías, desde la Fórmula 1 hasta Le Mans, utilizando motores de Ford, Cosworth, Hart, Judd y muchos otros. Sin embargo, hay un modelo que resuena con una nota particular, un rugido grave y profundo que definió una era: el Lola T332 y su inseparable motor V8. Este coche, un ícono de la Fórmula 5000, no solo dominó circuitos en todo el mundo, sino que se convirtió en la encarnación perfecta de la filosofía de "potencia americana en un chasis europeo".

La Fórmula 5000: El Contexto del Rugido
Para entender por qué el Lola T332 utilizó los motores que utilizó, primero debemos sumergirnos en el vibrante mundo de la Fórmula 5000. Nacida a finales de la década de 1960, esta categoría fue una respuesta a la creciente complejidad y costo de la Fórmula 1. La idea era simple y atractiva: combinar chasis de monoplaza ligeros y ágiles con motores V8 de producción, grandes, ruidosos y relativamente baratos, con una cilindrada máxima de 5000 centímetros cúbicos (5.0 litros).

El resultado fue una de las categorías más espectaculares y queridas de los años 70. Los coches eran brutales, exigentes de pilotar y ofrecían un sonido que ponía la piel de gallina. La F5000 floreció a nivel internacional, con campeonatos de gran prestigio en Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, creando héroes locales y atrayendo a estrellas de la F1 en busca de nuevos desafíos.
Lola T332: Una Máquina Diseñada para Vencer
En este escenario de alta competencia, Lola Cars, bajo la dirección de su fundador Eric Broadley, presentó el T332 en 1973. No era simplemente un coche más; fue una evolución refinada y un diseño pensado específicamente para maximizar el potencial del reglamento. El T332 presentaba un chasis monocasco de aluminio, una aerodinámica cada vez más cuidada para la época y una robustez estructural diseñada para soportar el inmenso par motor de los V8 de 5.0 litros.
Su éxito fue inmediato y global. Desde las pistas de Estados Unidos hasta los circuitos de Nueva Zelanda, el T332 se convirtió en el arma a batir. Pilotos como Brian Redman, Mario Andretti y Warwick Brown llevaron este chasis a la victoria, demostrando su increíble equilibrio entre potencia, manejo y fiabilidad.
El Corazón Principal: El V8 Chevrolet de 5.0 Litros
La elección de motor más común y exitosa para el Lola T332 fue, sin duda, el V8 de Chevrolet. Este motor, derivado de los bloques "small-block" de producción en serie, era la personificación de la filosofía de la F5000. ¿Por qué fue tan popular?
- Disponibilidad y Costo: Al ser un motor de producción masiva, tanto los bloques como las piezas de repuesto eran fáciles de encontrar y considerablemente más baratos que los exóticos motores de competición europeos.
- Potencia y Par Motor: Con la preparación adecuada, estos motores podían entregar de manera fiable alrededor de 500 caballos de fuerza. Pero su verdadera ventaja era el masivo par motor, que proporcionaba una aceleración brutal a la salida de las curvas lentas.
- Robustez: Diseñados para durar cientos de miles de kilómetros en coches de calle, estos V8 de varillas y balancines (pushrod) eran increíblemente robustos y sencillos de mantener, un factor crucial para los equipos privados que formaban la espina dorsal de la categoría.
- Conocimiento: Existía una enorme base de conocimiento en Estados Unidos sobre cómo preparar y potenciar estos motores, gracias a su uso extendido en categorías como la Can-Am y la NASCAR.
Este motor no era el más sofisticado tecnológicamente, pero su combinación de potencia bruta, fiabilidad y bajo costo lo convirtió en la opción lógica y ganadora para la mayoría de los competidores que utilizaban el chasis T332.
La Alternativa Australiana: El V8 Repco-Holden
Mientras que el V8 de Chevrolet dominaba en América y Europa, en los campeonatos de Australia y Nueva Zelanda surgió una interesante alternativa local: el motor Repco-Holden de 5.0 litros. Holden, la icónica marca australiana, producía su propio V8, y la legendaria compañía de ingeniería Repco (famosa por haber motorizado a Brabham a campeonatos de F1 en los 60) se encargaba de prepararlos para la competición.
Aunque compartía la misma cilindrada, el Repco-Holden tenía sus propias particularidades. Generalmente se consideraba ligeramente menos potente que su homólogo de Chevrolet en su máxima expresión, pero ofrecía ventajas significativas para los equipos locales:
- Costo Reducido: Al evitar los costos de importación y aranceles, el motor australiano era una opción más económica.
- Soporte Local: La disponibilidad de piezas y de mecánicos expertos en el motor Holden era total en la región, simplificando la logística y el mantenimiento.
- Orgullo Nacional: Competir y ganar con un motor de fabricación nacional tenía un atractivo especial tanto para los equipos como para los aficionados australianos y neozelandeses.
Así, muchos de los Lola T332 que compitieron "Down Under" lo hicieron con el corazón de un Holden, demostrando la versatilidad del chasis británico para adaptarse a diferentes unidades de potencia.
Tabla Comparativa de Motores del Lola T332
| Característica | Chevrolet V8 | Repco-Holden V8 |
|---|---|---|
| Origen | Estados Unidos | Australia |
| Cilindrada | 5000 cc (5.0 Litros) | 5000 cc (5.0 Litros) |
| Potencia Estimada | ~ 500 - 520 hp | ~ 480 - 500 hp |
| Arquitectura | OHV (Varillas y Balancines) | OHV (Varillas y Balancines) |
| Principal Ventaja | Potencia máxima y conocimiento global | Menor costo y soporte local en Oceanía |
| Popularidad Geográfica | América y Europa | Australia y Nueva Zelanda |
Un Legado que Sigue Rugiendo
El Lola T332, con su chasis brillante y la fuerza bruta de sus motores V8, ya sea Chevrolet o Holden, dejó una marca imborrable en la historia del automovilismo. Representa una era en la que la simplicidad, la potencia y el espectáculo eran los reyes. Hoy en día, el T332 es una pieza muy codiciada en el automovilismo histórico, y el sonido de sus motores sigue siendo uno de los más emocionantes que se pueden escuchar en un circuito, un recordatorio atronador de la gloriosa era de la Fórmula 5000.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Todos los coches de Lola usaron motores Chevrolet?
No, en absoluto. Lola Cars fue un constructor de chasis para múltiples categorías y clientes. A lo largo de su historia, sus coches han sido equipados con motores de una gran variedad de fabricantes, incluyendo Ford-Cosworth, Hart, Judd, Nissan, Acura y muchos otros, dependiendo siempre de la reglamentación de la categoría y de los acuerdos con los equipos.
¿Qué potencia exacta tenía el Lola T332?
La potencia exacta variaba según el preparador del motor y la configuración específica para cada circuito. Sin embargo, se estima que las unidades V8 Chevrolet bien preparadas para la Fórmula 5000 rondaban los 500 caballos de fuerza, una cifra espectacular para un monoplaza que pesaba alrededor de 600-700 kilogramos.
¿Por qué se llamaba Fórmula 5000?
El nombre de la categoría es una referencia directa a la cilindrada máxima permitida por el reglamento para los motores. Los equipos podían usar motores de producción de hasta 5000 centímetros cúbicos (o 5.0 litros), lo que dio origen al nombre "Fórmula 5000".
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