¿Quién ganó Le Mans en 1997?

Le Mans 1997: El drama de Porsche y la leyenda de Kristensen

25/07/2024

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Las 24 Horas de Le Mans de 1997 están grabadas en la memoria de los aficionados como una de las ediciones más dramáticas y significativas de la historia moderna del automovilismo. Fue una carrera que lo tuvo todo: velocidad vertiginosa, fallos mecánicos catastróficos, errores humanos impensables y, sobre todo, el nacimiento de una leyenda. Mientras el equipo oficial de Porsche se perfilaba como el gran favorito con sus potentes 911 GT1 Evo, fue un prototipo cliente, el TWR Porsche WSC-95 de Joest Racing, el que se alzó con una victoria que parecía imposible, catapultando a un joven piloto danés llamado Tom Kristensen al estrellato mundial.

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Una Calificación Marcada por la Tragedia y la Velocidad

El ambiente previo a la carrera estuvo ensombrecido por una tragedia. Durante la pre-calificación en mayo, el automovilismo mostró su cara más cruel con el fatal accidente del piloto francés Sébastien Enjolras. El joven de 21 años perdió la vida cuando la carrocería de su WM se desprendió, provocando que el coche despegara y se estrellara violentamente. Fue la primera muerte en Le Mans en una década, un sombrío recordatorio de los peligros inherentes a este deporte. El equipo Welter Racing, comprensiblemente, retiró sus coches de la competición.

¿Quién ganó Le Mans en 1997?
Las 24 Horas de Le Mans de 1997 fueron el 65.º Gran Premio de Resistencia y se celebraron los días 14 y 15 de junio de 1997. Las ganaron Michele Alboreto, Stefan Johansson y Tom Kristensen , al volante de un Porsche WSC-95 de TWR. La carrera fue la primera de un récord de 9 victorias en Le Mans para Kristensen, en lo que fue su debut en La Sarthe.

A pesar del luto, la lucha por la pole position fue feroz. Fue Michele Alboreto, al volante del TWR-Porsche #7 de Joest Racing, quien sorprendió a todos al marcar un tiempo estratosférico de 3:41.58, cinco segundos más rápido que la pole del año anterior. Los todopoderosos Porsche 911 GT1 Evo oficiales, con Thierry Boutsen y Emmanuel Collard, se quedaron detrás, demostrando que el prototipo WSC-95, a pesar de ser un diseño más antiguo, tenía un ritmo formidable. Los nuevos Nissan R390 GT1 también mostraron su potencial, pero la pole fue para el coche que, a la postre, haría historia.

El Inicio de una Batalla Épica

Con un cielo gris y nublado como telón de fondo, la carrera comenzó con una intensidad abrumadora. Bob Wollek, en el Porsche oficial, tomó la delantera en la salida, pero la alegría duró poco. Apenas cuatro vueltas después, Alboreto reafirmó el dominio del TWR-Porsche y recuperó el liderato. Durante las primeras horas, se estableció una batalla trepidante entre el coche de Joest Racing, los Porsche oficiales, los Nissan y los competitivos McLaren F1 GTR.

Sin embargo, la legendaria dureza de Le Mans no tardó en cobrarse sus primeras víctimas. Los tres Nissan R390 GT1, que habían mostrado una gran velocidad, comenzaron a sufrir problemas idénticos y devastadores: sus cajas de cambios se sobrecalentaban, provocando la rotura de los radiadores de aceite. Los tres coches pasaron largos periodos en boxes, perdiendo cualquier opción de victoria. Los McLaren F1 GTR, gestionados por BMW Motorsport, tampoco estuvieron exentos de problemas, con uno de sus coches perdiendo nueve vueltas al principio por una tubería de agua rota.

La Noche Cae en La Sarthe: El Dominio de Porsche

A medida que la noche envolvía el circuito de la Sarthe, la carrera pareció asentarse en un guion preestablecido. Los dos Porsche 911 GT1 Evo oficiales, con su fiabilidad y el talento de pilotos como Wollek, Stuck y Boutsen, impusieron un ritmo implacable y se establecieron en la primera y segunda posición. Su estrategia era impecable, logrando una vuelta extra por stint en comparación con sus rivales, lo que les permitió construir una ventaja sólida.

Detrás de ellos, el TWR-Porsche #7 se negaba a rendirse. Stefan Johansson y un joven debutante, Tom Kristensen, se encargaron de mantener el coche en la misma vuelta que los líderes. Fue durante las horas de oscuridad y el amanecer cuando Kristensen comenzó a forjar su leyenda. En un relevo cuádruple, pilotando con una maestría y una velocidad asombrosas para un novato, no solo mantuvo la presión sobre los líderes, sino que también marcó la vuelta rápida de la carrera, demostrando al mundo su extraordinario talento.

Un Amanecer de Drama y Desolación para Porsche

Cuando el sol comenzó a salir el domingo por la mañana, Porsche parecía tener la carrera bajo control con una cómoda ventaja de dos vueltas. Pero Le Mans es una dama cruel e impredecible. A las 7:45 de la mañana, ocurrió lo impensable. Bob Wollek, un veterano de inmensa experiencia, cometió un error inusual en la curva de Arnage. Al intentar doblar a un McLaren, pisó el piano con demasiada fuerza, rompió una junta de la transmisión y su coche se detuvo metros más adelante. El líder de la carrera estaba fuera.

Este golpe dejó al Porsche #26, pilotado por Yannick Dalmas, Ralf Kelleners y Emmanuel Collard, con una ventaja aparentemente insalvable. Durante las siguientes seis horas, gestionaron su liderato con precisión, navegando hacia lo que parecía ser una victoria segura para la marca de Stuttgart. El drama, sin embargo, aún no había terminado.

A las 13:45, a poco más de dos horas para el final, las cámaras enfocaron al Porsche #26 rodando lentamente por la recta de Mulsanne. Kelleners informó por radio de un problema en la caja de cambios. Segundos después, justo al coronar el famoso cambio de rasante, el coche se detuvo a un lado de la pista y una llamarada surgió de la parte trasera. Un incendio repentino, causado por una fuga de aceite de la transmisión, envolvió el coche y los sueños de Porsche se convirtieron en cenizas en cuestión de minutos. El silencio en el box de Porsche era ensordecedor. La victoria se les había escapado de las manos de la forma más cruel posible.

La Victoria Inesperada y el Nacimiento de una Leyenda

Con los dos coches oficiales de Porsche fuera de combate, el camino quedó despejado para el TWR Porsche WSC-95 #7. Tom Kristensen, Michele Alboreto y Stefan Johansson heredaron un liderato que habían luchado por mantener durante más de 21 horas. Sin presión, el equipo Joest Racing gestionó las últimas horas con calma, llevando el coche hasta la bandera a cuadros para conseguir una de las victorias más inesperadas y memorables de la historia de Le Mans.

Fue una victoria con múltiples capas de significado. Para Joest Racing, era su segundo triunfo consecutivo con el mismo chasis, el WSC-95 #001, una hazaña increíble. Para Michele Alboreto, era la culminación de una carrera ilustre. Pero, sobre todo, fue el inicio de la leyenda de Tom Kristensen. En su debut, el piloto danés no solo ganó, sino que demostró una velocidad y madurez que presagiaban un futuro glorioso. Nadie podía imaginar en ese momento que esa sería la primera de sus nueve victorias récord, un logro que le daría el eterno apodo de "Mr. Le Mans".

Tabla Comparativa de los Contendientes Principales

EquipoCocheResultado FinalCausa del Abandono/Problema
Joest RacingTWR Porsche WSC-951º PuestoN/A
Porsche AGPorsche 911 GT1 Evo (#26)Abandono (Líder)Incendio por fuga de aceite
Porsche AGPorsche 911 GT1 Evo (#25)Abandono (Líder)Accidente de Bob Wollek
Gulf Team DavidoffMcLaren F1 GTR2º PuestoN/A
BMW MotorsportMcLaren F1 GTR3º PuestoProblemas de sobrecalentamiento iniciales
NISMONissan R390 GT112º y abandonosFallo crónico en la caja de cambios

Preguntas Frecuentes sobre las 24 Horas de Le Mans 1997

¿Quién ganó las 24 Horas de Le Mans en 1997?

El equipo Joest Racing ganó la carrera con el prototipo TWR Porsche WSC-95 número 7. Los pilotos fueron Michele Alboreto (Italia), Stefan Johansson (Suecia) y Tom Kristensen (Dinamarca).

¿Fue esta la primera victoria de Tom Kristensen en Le Mans?

Sí, la edición de 1997 fue la primera participación y la primera victoria de Tom Kristensen en las 24 Horas de Le Mans. Continuaría ganando la carrera ocho veces más, estableciendo un récord histórico de nueve victorias.

¿Qué les pasó a los Porsche 911 GT1 oficiales que eran favoritos?

Ambos coches oficiales de Porsche abandonaron cuando lideraban la carrera. El coche #25 se estrelló en la mañana del domingo debido a un error de pilotaje. El coche #26, que heredó el liderato, se incendió a solo dos horas del final por un fallo mecánico, en uno de los finales más dramáticos de la historia de la prueba.

¿Qué tenía de especial el coche ganador?

El coche ganador, el TWR Porsche WSC-95 con chasis #001, era el mismo coche exacto que había ganado las 24 Horas de Le Mans en 1996, también con el equipo Joest Racing. Ganar dos años seguidos con el mismo chasis es una hazaña extremadamente rara y destacable.

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