05/07/2021
En el panteón del automovilismo deportivo, la Fórmula 1 es a menudo considerada la cima indiscutible, el pináculo de la velocidad y la tecnología. Sin embargo, existió una época dorada, un breve pero incandescente período en el que una serie norteamericana no solo desafió esa supremacía, sino que en muchas ocasiones la superó con creces. Hablamos de la Canadian-American Challenge Cup, más conocida como Can-Am. La pregunta que resuena a través de las décadas es inevitable y fascinante: ¿Eran los coches de la Can-Am realmente más rápidos que los monoplazas de Fórmula 1 de su tiempo? La respuesta es un rotundo y complejo sí.

El Lejano Oeste del Automovilismo: La Era de la Can-Am
Para entender cómo una serie de sport prototipos pudo eclipsar a la F1, primero debemos sumergirnos en su filosofía. La Can-Am, que tuvo su apogeo entre 1966 y 1974, se regía por el reglamento del Grupo 7 de la FIA, que era, en esencia, una hoja casi en blanco. Las reglas eran tan simples que fomentaban una libertad creativa casi absoluta. La frase que mejor la definía era "prácticamente sin restricciones".

Los ingenieros y diseñadores tenían carta blanca. No había límites de cilindrada para los motores, se permitía la sobrealimentación mediante turbocompresores o supercargadores, y la aerodinámica era un campo de juego abierto a la experimentación más salvaje. Los únicos requisitos básicos eran que el coche tuviera dos asientos (aunque solo se usara uno), carrocería que cubriera las ruedas y cumpliera con unas normas de seguridad mínimas. Este entorno fue el caldo de cultivo perfecto para la creación de algunos de los coches de carreras más extremos y potentes de la historia.
Innovación Desenfrenada: La Tecnología que Nació en Can-Am
Mientras la Fórmula 1 avanzaba con una evolución más contenida y regulada, la Can-Am se convirtió en un laboratorio de pruebas a alta velocidad. Fue la cuna de tecnologías que, en muchos casos, tardarían años en llegar o ser perfeccionadas en el Gran Circo. La innovación no era una opción, era una necesidad para sobrevivir.
Equipos como Chaparral, del visionario Jim Hall, lideraron esta revolución. El Chaparral 2E de 1966 fue uno de los primeros coches de carreras en utilizar un alerón trasero elevado, montado directamente sobre la suspensión trasera para aplicar la carga aerodinámica de manera más eficiente sin comprometer el chasis. Años más tarde, su obra maestra, el 2J, conocido como el "coche aspiradora", utilizó un motor secundario de motonieve para accionar dos ventiladores en la parte trasera. Estos ventiladores extraían el aire de debajo del coche, creando un vacío que lo pegaba literalmente al asfalto. Esta tecnología de efecto suelo era tan abrumadoramente superior que fue prohibida tras una sola temporada, pero su concepto reaparecería en la F1 con el Brabham BT46B en 1978.
Además del efecto suelo, la Can-Am fue pionera en el uso efectivo de la turboalimentación a gran escala y en la utilización de materiales aeroespaciales como el titanio para reducir el peso al mínimo.
Los Monstruos del Asfalto: Potencia y Dominio
La libertad reglamentaria dio lugar a una escalada de potencia demencial. Los motores V8 americanos de gran cilindrada, principalmente Chevrolet, fueron la norma al principio, con potencias que rápidamente superaron los 600 y 700 CV. La era de McLaren, conocida como el "Show de Bruce y Denny" (por Bruce McLaren y Denny Hulme), dominó desde 1967 hasta 1971 con máquinas naranjas que eran un ejemplo de fiabilidad y rendimiento.
Sin embargo, todo cambió con la llegada de Porsche. La marca alemana adaptó su exitoso prototipo 917 para la Can-Am, y el resultado fue el Porsche 917/30. Apodado el "Turbopanzer", este coche era una bestia de otro planeta. Su motor Flat-12 de 5.4 litros, ayudado por dos turbocompresores, era capaz de generar unos conservadores 1,100 CV en configuración de carrera y se rumoreaba que alcanzaba los 1,580 CV en clasificación. Con un peso de apenas 800 kg, su relación peso-potencia era simplemente aterradora. En 1973, Mark Donohue y el 917/30 ganaron seis de las ocho carreras, aniquilando a la competencia de tal manera que la organización tuvo que imponer reglas de consumo de combustible para 1974, un cambio que contribuyó al fin de la serie original.
Can-Am vs. F1: El Veredicto en la Pista
Llegamos al núcleo de la cuestión. Con tal despliegue de potencia y avance aerodinámico, ¿cómo se comparaban con los F1? En su apogeo, los coches de Can-Am eran, en muchos circuitos, más rápidos. Un monoplaza de F1 de la época, como el Lotus 72 o el Tyrrell 006, contaba con un motor Ford-Cosworth DFV V8 de 3.0 litros que producía entre 450 y 500 CV. Eran coches más ligeros y ágiles, superiores en circuitos lentos y revirados. Sin embargo, en circuitos rápidos como Watkins Glen o Mosport Park, la ventaja de la Can-Am era incontestable.
La combinación de una aerodinámica muy superior, que generaba una carga masiva, y una potencia que podía duplicar o triplicar a la de un F1, les permitía alcanzar velocidades punta y un paso por curva rápida simplemente inalcanzables para los monoplazas. No era raro que un Can-Am batiera el récord de vuelta de un circuito establecido previamente por un F1.
Tabla Comparativa: Can-Am vs. Fórmula 1 (c. 1973)
| Característica | Can-Am (Ej: Porsche 917/30) | Fórmula 1 (Ej: Tyrrell 006) |
|---|---|---|
| Reglamento | Grupo 7 FIA (Casi sin límites) | Reglamento F1 (Motor 3.0L Atmosférico) |
| Potencia del Motor | 1100 - 1580 CV (Turbo) | ~485 CV (Atmosférico) |
| Aerodinámica | Libre, con efecto suelo y alerones masivos | Regulada, alerones delanteros y traseros |
| Peso Mínimo | ~800 kg (sin piloto) | ~575 kg (sin piloto) |
| Velocidad Máxima | Superior a 385 km/h | ~300-320 km/h |
El Ocaso de los Titanes y un Legado Inmortal
La misma libertad que hizo grande a la Can-Am fue la que cavó su tumba. La crisis del petróleo de 1973, sumada a los costes estratosféricos necesarios para ser competitivo y el dominio absoluto de Porsche, hicieron que la serie se volviera insostenible. Se desvaneció después de la temporada de 1974, dejando un vacío que ninguna de sus posteriores resurrecciones pudo llenar.
El legado de la Can-Am, sin embargo, es inmortal. Fue una demostración de lo que es posible cuando se desatan las mentes más brillantes de la ingeniería sin las ataduras de un reglamento restrictivo. Durante un glorioso y ruidoso capítulo de la historia, estos sport prototipos no solo corrieron a la par de la Fórmula 1, sino que la miraron por el espejo retrovisor en las rectas más largas del mundo, consolidándose como los coches de circuito cerrado más rápidos y salvajes de su tiempo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué se canceló la Can-Am original?
La serie original terminó después de 1974 debido a una combinación de factores: la crisis del petróleo que encareció el combustible, los costes de desarrollo que se volvieron prohibitivos para la mayoría de equipos y el dominio aplastante del equipo Porsche, que eliminó la competitividad y el interés del público.
¿Qué era el "coche aspiradora" de Chaparral?
El Chaparral 2J, conocido como "sucker car" o "coche aspiradora", fue un innovador vehículo de 1970 que utilizaba un segundo motor para accionar dos ventiladores en su parte trasera. Estos extraían el aire de debajo del coche, creando un efecto suelo masivo que le otorgaba un agarre en curva sin precedentes. Fue prohibido por ser considerado un "dispositivo aerodinámico móvil".
¿Cuál fue el coche más potente de la Can-Am?
El Porsche 917/30 es universalmente reconocido como el coche más potente. Su motor bóxer de 12 cilindros biturbo podía producir más de 1100 CV de forma fiable en carrera y se estima que alcanzaba los 1580 CV con la presión del turbo al máximo para las sesiones de clasificación.
Entonces, ¿los coches de Can-Am eran definitivamente más rápidos que los de F1?
Sí, en el contexto de su época y en la mayoría de circuitos rápidos. Su abrumadora ventaja en potencia y carga aerodinámica les permitía registrar tiempos de vuelta y velocidades punta superiores a los monoplazas de Fórmula 1 contemporáneos. Sin embargo, un F1 podría haber sido más rápido en un circuito muy lento y técnico gracias a su menor peso y mayor agilidad.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Can-Am: ¿Más rápidos que la Fórmula 1? puedes visitar la categoría Automovilismo.
