How did McLaren do in Le Mans 2025?

Toyota y Alonso: La histórica conquista de Le Mans 2018

10/10/2020

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La edición número 86 de las 24 Horas de Le Mans, celebrada en 2018, no fue simplemente otra carrera en el legendario Circuit de la Sarthe; fue un capítulo monumental en la historia del automovilismo de resistencia. Durante años, Toyota Gazoo Racing había perseguido incansablemente la gloria en la prueba más dura del mundo, sufriendo derrotas desoladoras y fallos mecánicos a minutos del final. Pero en 2018, todo cambió. Con la llegada de la superestrella de la Fórmula 1, Fernando Alonso, uniéndose a los experimentados Sébastien Buemi y Kazuki Nakajima, el gigante japonés finalmente rompió su maldición. Fue una carrera marcada por el dominio, la estrategia y una controversia post-evento que reescribió los resultados de una de las categorías principales.

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Un Escenario Preparado para la Historia

Antes de que los motores rugieran, el escenario de la carrera ya presentaba novedades significativas. El Automobile Club de l'Ouest (ACO) implementó modificaciones clave en el circuito para mejorar la seguridad, especialmente en la rapidísima sección de las Curvas Porsche. Se ampliaron las escapatorias y se reposicionaron las barreras, un cambio sutil que alteró ligeramente el trazado y acortó la longitud de la vuelta en 3 metros. Además, se instaló un nuevo pórtico de salida 145 metros más adelante en la recta principal, aunque la línea de meta permaneció en su ubicación tradicional.

What car does McLaren use in Le Mans?
"The 750S Le Mans marks not just 30 years since our debut victory in the iconic race but an exciting time for the brand with McLaren GT3 EVO cars competing in this year's race and the announcement of our return to the top, Hypercar class in 2027.

Sin embargo, los cambios más discutidos se produjeron en el ámbito técnico. El Comité de Resistencia de la FIA ajustó el Equilibrio de Rendimiento (BoP) y la Equivalencia de Tecnología (EoT) en un intento por nivelar la competencia. Mientras que los prototipos híbrido TS050 de Toyota no sufrieron alteraciones, sus rivales no híbridos de la clase LMP1 vieron reducido su flujo de combustible. En las competitivas categorías LMGTE, los ajustes fueron más extensos: Aston Martin, BMW y Ferrari recibieron un aumento de peso, mientras que Porsche vio reducido el rendimiento de su motor a través de un restrictor de aire más pequeño. Por el contrario, el Ford GT, aunque más pesado, recibió un aumento en la presión del turbo. Estas medidas buscaban crear una batalla más reñida, pero la superioridad tecnológica de Toyota seguía siendo el factor dominante.

El Dominio Incontestable de Toyota

Desde las primeras sesiones de práctica, quedó claro que la carrera en la categoría principal sería un asunto interno de Toyota. El coche #7, pilotado por Mike Conway, Kamui Kobayashi y José María López, y el #8 de Alonso, Buemi y Nakajima, marcaron un ritmo inalcanzable para los equipos privados como Rebellion Racing, SMP Racing o DragonSpeed. Kamui Kobayashi, fiel a su estilo, marcó vueltas vertiginosas que aseguraron las primeras posiciones para la marca japonesa. La pregunta en el paddock no era si Toyota ganaría, sino cuál de sus dos coches cruzaría la línea de meta en primer lugar.

Esta superioridad generó un debate entre los competidores. Pilotos de los equipos privados, como André Lotterer y Neel Jani de Rebellion, expresaron su frustración, describiendo la carrera como una "procesión" y admitiendo que era difícil mantenerse motivado sabiendo que no tenían ninguna posibilidad real de luchar por la victoria absoluta. La brecha de rendimiento era simplemente demasiado grande, convirtiendo la lucha por el tercer escalón del podio en la "victoria" para el resto de los competidores de LMP1.

24 Horas de Tensión y Triunfo

A pesar del dominio general, la carrera no estuvo exenta de drama para Toyota. La lucha entre el #7 y el #8 fue intensa y estratégica durante las 24 horas. Ambos coches intercambiaron el liderato en varias ocasiones, pero un factor clave fue la actuación de Fernando Alonso durante la noche. En su debut en Le Mans, el piloto español demostró una adaptación y una velocidad extraordinarias en las difíciles condiciones nocturnas, recortando distancias significativas y poniendo al coche #8 en una posición ventajosa.

La tensión alcanzó su punto álgido cuando Sébastien Buemi recibió una penalización de 'stop-and-go' de un minuto en el coche #8, lo que añadió una capa de incertidumbre a la batalla interna. Sin embargo, el equipo se recuperó y, gracias a una estrategia sólida y un ritmo implacable, fue el Toyota #8 el que finalmente se impuso. Para Kazuki Nakajima, quien había sufrido la desoladora avería en la última vuelta de 2016, fue un momento de redención inolvidable al ser él quien cruzara la línea de meta. Para Alonso, significaba el segundo de los tres triunfos necesarios para la anhelada Triple Corona del Automovilismo. Y para Toyota, era la culminación de un sueño perseguido desde 1985.

"Ha sido un sueño durante mucho tiempo estar aquí y experimentar Le Mans. Es genial tener la primera oportunidad y estar en un equipo competitivo como Toyota, dominar los entrenamientos, la clasificación y la carrera. Al final, tuvimos un poco más de suerte y una configuración un poco mejor", declaró un emocionado Fernando Alonso tras su primera victoria.

La Polémica que Sacudió el Podio de LMP2

Mientras la atención se centraba en LMP1, la categoría LMP2 ofrecía una batalla feroz y llena de talento. En la pista, el Oreca 07 #26 del equipo G-Drive Racing, pilotado por Roman Rusinov, Andrea Pizzitola y Jean-Éric Vergne, dominó y cruzó la meta como un claro ganador. Sin embargo, la celebración duró poco. En las verificaciones técnicas posteriores a la carrera, los comisarios descubrieron una modificación ilegal en el sistema de repostaje del coche de G-Drive y del #28 de TDS Racing.

El equipo había manipulado el restrictor de combustible para acelerar el proceso de repostaje, obteniendo una ventaja ilícita en cada parada en boxes. A pesar de que el equipo G-Drive apeló la decisión, argumentando que se trataba de una "innovación técnica encomiable" en un área no regulada explícitamente, el Tribunal Internacional de Apelación de la FIA confirmó la descalificación. Este veredicto cambió drásticamente el resultado de la categoría. La victoria fue heredada por el Alpine A470 #36 del equipo Signatech Alpine Matmut, pilotado por Nicolas Lapierre, André Negrão y Pierre Thiriet. El podio fue completado por el #39 de Graff y el #32 de United Autosports.

Tabla Comparativa: Podio LMP2 Original vs. Oficial

PosiciónEquipo y Coche (Resultado en Pista)Equipo y Coche (Resultado Oficial Final)
#26 G-Drive Racing (Oreca 07)#36 Signatech Alpine Matmut (Alpine A470)
#36 Signatech Alpine Matmut (Alpine A470)#39 Graff-SO24 (Oreca 07)
#39 Graff-SO24 (Oreca 07)#32 United Autosports (Ligier JS P217)

Preguntas Frecuentes sobre Le Mans 2018

¿Quién ganó las 24 Horas de Le Mans en 2018?
La victoria general fue para el coche #8 de Toyota Gazoo Racing, pilotado por Fernando Alonso, Sébastien Buemi y Kazuki Nakajima. Fue la primera victoria de Toyota en la historia de la carrera.
¿Por qué fue tan importante esta victoria para Toyota?
Toyota había competido en Le Mans durante décadas, sufriendo numerosos fracasos y retiradas dolorosas, la más famosa en 2016 cuando su coche se detuvo en la última vuelta. La victoria de 2018 fue la culminación de años de esfuerzo y perseverancia.
¿Qué ocurrió en la categoría LMGTE Pro?
La categoría LMGTE Pro fue ganada por el Porsche 911 RSR #92 del equipo Porsche GT Team, que lucía la icónica decoración "Pink Pig". Fue una victoria dominante para la marca alemana en una de las clases más competidas.
¿Qué implicó la descalificación en LMP2?
El equipo G-Drive Racing, ganador en pista, fue descalificado por utilizar un sistema de repostaje modificado ilegalmente que les permitía ahorrar tiempo en las paradas. Esto promovió al equipo Signatech Alpine al primer puesto de la categoría.

Un Legado de Redención y Controversia

Las 24 Horas de Le Mans de 2018 serán recordadas por múltiples razones. Principalmente, por la redención de Toyota, que finalmente alcanzó la gloria que tanto se le había resistido. También por el debut triunfal de Fernando Alonso, un hito en su búsqueda de la Triple Corona. Pero la carrera también dejó una lección sobre la importancia de las reglas técnicas, con la controversia en LMP2 demostrando que la batalla en el automovilismo no termina cuando cae la bandera a cuadros, sino cuando los coches superan la inspección final. Fue, en definitiva, una edición que consolidó leyendas, cerró heridas y escribió una de las páginas más significativas del motorsport moderno.

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