24/12/2019
En la cúspide de la era turbo de la Fórmula 1, pocos equipos lograron una simbiosis tan letal como la de Williams y Honda. Sus monoplazas se convirtieron en sinónimo de potencia desmedida y éxito abrumador. Dos de sus creaciones más legendarias, el FW11 de 1986 y su sucesor, el FW11B de 1987, marcaron una época. Aunque a simple vista puedan parecer similares, el FW11B representó una evolución crucial que no solo perfeccionó un diseño ya ganador, sino que introdujo innovaciones tecnológicas que definieron el campeonato de 1987 y cimentaron el legado de Williams en la historia del automovilismo.

El Punto de Partida: El Dominante pero Frágil FW11 (1986)
Para entender la grandeza del FW11B, primero hay que conocer a su predecesor. El Williams FW11, diseñado por Patrick Head y Frank Dernie para la temporada de 1986, era una máquina formidable. Equipado con el motor Honda RA166E V6 Turbo, era el coche más rápido de la parrilla. Nigel Mansell y Nelson Piquet lograron un total de 9 victorias ese año, asegurando con comodidad el Campeonato de Constructores para el equipo de Grove. Sin embargo, la fiabilidad fue su talón de Aquiles y una feroz lucha interna entre sus dos pilotos culminó en una dramática pérdida del Campeonato de Pilotos en la última carrera en Adelaida, que cayó en manos de Alain Prost y su McLaren. El FW11 era rápido, muy rápido, pero necesitaba ser perfeccionado para alcanzar la gloria absoluta.

La Evolución Definitiva: El Nacimiento del FW11B (1987)
El Williams FW11B no fue una revolución, sino una meticulosa y brillante evolución. El equipo técnico tomó el chasis exitoso del FW11 y se centró en mejorar tres áreas clave: el motor, la suspensión y la fiabilidad general. El resultado fue uno de los coches más dominantes de la historia de la Fórmula 1.
El Corazón de la Bestia: El Motor Honda RA167E y la Válvula Pop-Off
La mayor diferencia técnica para la temporada 1987 fue la introducción por parte de la FIA de una válvula pop-off obligatoria, diseñada para limitar mecánicamente la presión del turbo a 4.0 bar. El objetivo era frenar la escalada de potencia que parecía no tener fin. Mientras otros motoristas luchaban por adaptarse, Honda vio una oportunidad. Los ingenieros japoneses, liderados por Masamune Esaki, desarrollaron el motor RA167E en respuesta directa a esta nueva regulación.
La genialidad de Honda residió en la implementación de un sistema de control de la temperatura del aire de admisión. Al enfriar el aire que entraba al motor a una temperatura óptima, mejoraban drásticamente la eficiencia volumétrica. Esto permitía que el combustible se vaporizara de manera más efectiva, logrando un llenado de cilindro superior. Como resultado, el RA167E podía alcanzar regímenes de giro y relaciones de compresión aún más altos que su predecesor. El resultado fue una potencia escandalosa que, en especificación de clasificación, superaba los 1000 caballos de fuerza. Honda no solo había cumplido con la nueva regla, sino que la había utilizado a su favor para crear un motor aún más potente y eficiente, dejando a la FIA y a sus rivales completamente perplejos.
La Revolución Silenciosa: La Suspensión Activa
Si el motor Honda era la fuerza bruta del FW11B, su arma secreta era la suspensión activa. Williams había estado desarrollando este sistema durante años, y en 1987 lo implementaron con un éxito devastador. A diferencia de un sistema pasivo con muelles y amortiguadores convencionales, la suspensión activa utilizaba actuadores hidráulicos controlados por un ordenador a bordo. Este sistema leía constantemente datos de la pista y las fuerzas G, ajustando la altura y la rigidez de la suspensión en milisegundos.
¿El beneficio? El coche mantenía una plataforma aerodinámica perfectamente estable en todo momento. Ya fuera en frenada, aceleración o en pleno paso por curva, el FW11B se mantenía plano, maximizando el efecto suelo y el agarre de los neumáticos. Esto no solo lo hacía increíblemente rápido y predecible en las curvas, sino que también mejoraba el desgaste de los neumáticos, una ventaja crucial en carrera. Fue una ventaja tecnológica tan significativa que sus rivales tardarían años en replicarla con el mismo nivel de eficacia.
Tabla Comparativa: FW11 vs. FW11B
| Característica | Williams FW11 (1986) | Williams FW11B (1987) |
|---|---|---|
| Temporada | 1986 | 1987 |
| Motor | Honda RA166E V6 Turbo | Honda RA167E V6 Turbo |
| Regulación Clave | Límite de combustible (195 litros) | Válvula pop-off (4.0 bar) + Límite de combustible |
| Suspensión Principal | Pasiva convencional | Activa controlada por ordenador |
| Resultados Notables | Campeón de Constructores. 9 Victorias. | Campeón de Constructores y Pilotos (Piquet). 9 Victorias. 12 Poles. |
1987: Dominio Absoluto y Batalla Interna
La combinación del chasis evolucionado, el ingenioso motor Honda y la revolucionaria suspensión activa hicieron del FW11B una fuerza imparable. Aunque el inicio de la temporada vio a Alain Prost (McLaren) y a Ayrton Senna (con el Lotus también motorizado por Honda) presentar batalla, a partir de mitad de año el dominio de Williams fue total. El equipo ganó 9 de las 16 carreras y consiguió 12 poles, una demostración de superioridad aplastante que les aseguró su segundo título de constructores consecutivo mucho antes del final de la temporada.
La lucha por el título de pilotos se centró, una vez más, en una tumultuosa batalla interna entre el "León" Nigel Mansell y el calculador Nelson Piquet. Ambos pilotos exprimieron al máximo el potencial del FW11B, protagonizando duelos memorables. La balanza se decantó finalmente a favor del brasileño. Un fuerte accidente de Mansell durante los entrenamientos para el Gran Premio de Japón en Suzuka le dejó fuera de combate para las dos últimas carreras, entregando en bandeja su tercer y último campeonato mundial a Nelson Piquet.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Fue el FW11B el coche más potente de la historia?
Aunque es difícil de confirmar con cifras exactas, con sus más de 1000 CV en clasificación, el Williams FW11B, junto con otros coches de la era turbo de 1986-1987, se encuentra entre los monoplazas de Fórmula 1 más potentes jamás construidos.
¿Qué pasó con la suspensión activa después de 1987?
Williams continuó desarrollando la suspensión activa y la utilizó para ganar el campeonato de 1992 con el FW14B, una de las mayores obras de ingeniería de la F1. Sin embargo, la FIA prohibió esta y otras ayudas electrónicas para la temporada 1994, considerándolas demasiado ventajosas y costosas.
¿Por qué se separaron Williams y Honda?
A pesar de su enorme éxito, la relación entre Williams y Honda terminó a finales de 1987. Honda decidió suministrar sus motores en exclusiva a McLaren a partir de 1988, iniciando otra era de dominio junto a Ayrton Senna y Alain Prost.
En conclusión, el Williams FW11B no fue simplemente una actualización del FW11. Fue la culminación de la ingeniería de la era turbo. Representó la perfecta armonía entre un chasis soberbio, una innovación tecnológica disruptiva como la suspensión activa y la respuesta brillante de un motorista, Honda, a un desafío reglamentario. Un monoplaza que no solo dominó una temporada, sino que definió el pináculo de una de las épocas más salvajes y espectaculares de la Fórmula 1.
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