21/08/2021
En el vasto universo del motor, el nombre Ferrari evoca imágenes de superdeportivos rojos, el rugido de motores V12 y la gloria de la Fórmula 1. Pero, ¿y si te dijera que existió una motocicleta con el icónico 'Cavallino Rampante' en su carenado? No se trata de un mito ni de una falsificación, sino de una pieza de ingeniería tan real como exclusiva. Esta es la historia de la Ferrari 900 de 1995, una obra maestra única en su especie, y la respuesta a la pregunta que muchos se hacen: su velocidad máxima estimada alcanzó los 265 km/h.

El Origen de un Sueño: Un Homenaje a Enzo
La existencia de esta motocicleta se la debemos a un solo hombre: David Kay, de David Kay Engineering. Kay no era un desconocido en el mundo de las dos ruedas; su reputación se había forjado trabajando como ingeniero para la prestigiosa marca MV Agusta. Su empresa familiar, MV Meccanica Verghera, se especializaba en la fabricación de piezas de repuesto para motocicletas italianas clásicas, lo que le otorgaba un conocimiento profundo y una pasión inigualable por la mecánica de precisión.

Movido por una profunda admiración hacia Enzo Ferrari, David Kay concibió la idea de crear una motocicleta como tributo al legendario fundador de la Scuderia. Sin embargo, sabía que usar el nombre y el logo de Ferrari no era algo que pudiera hacerse a la ligera. El 23 de mayo de 1990, con audacia y respeto, Kay escribió a la fábrica de Maranello solicitando permiso. Para su sorpresa y deleite, recibió una carta firmada por el propio Piero Ferrari (hijo de Enzo), quien le otorgaba la bendición para construir una única motocicleta que llevaría con orgullo el emblema de la marca. Este documento no solo dio luz verde al proyecto, sino que lo legitimó como un tributo oficialmente aprobado.
Ingeniería y Diseño: Forjando una Leyenda
Con el permiso en mano, David Kay se embarcó en un proyecto que le llevaría casi 3.000 horas de trabajo a lo largo de cinco años. La Ferrari 900 no era una moto modificada, fue construida prácticamente desde cero, pieza por pieza. El corazón de la bestia era un motor de 900cc de cuatro cilindros en línea, DOHC (doble árbol de levas en cabeza), con 16 válvulas y refrigerado por aire. Este propulsor, acoplado a una caja de cambios de 5 velocidades, era capaz de generar unos impresionantes 105 caballos de fuerza a 8.800 rpm.
El diseño del carenado fue obra de Terry Hall, quien se inspiró directamente en las líneas agresivas y aerodinámicas de los Ferrari Testarossa de competición que participaban en las 24 Horas de Le Mans. El resultado fue una carrocería de aluminio completamente hecha a mano que envolvía el chasis tubular de acero. Para mantener el peso a raya, se emplearon materiales exóticos para la época: los guardabarros se fabricaron en fibra de carbono y muchos otros componentes se fundieron en magnesio. Los escapes, con una configuración de megáfono de cono inverso, no solo eran funcionales sino que añadían una estética de competición pura. Gracias a esta obsesión por la ligereza, la Ferrari 900 pesaba en seco tan solo 172 kg.
Especificaciones Técnicas en Detalle
Para comprender la magnitud de esta creación, es útil desglosar sus componentes clave en una tabla. Cada elemento fue seleccionado o fabricado para cumplir con los más altos estándares de rendimiento, dignos del nombre que portaba.
| Componente | Especificación |
|---|---|
| Motor | 4 cilindros en línea, DOHC, 16 válvulas, refrigerado por aire |
| Cilindrada | 900 cc |
| Potencia Máxima | 105 CV a 8.800 rpm |
| Caja de Cambios | 5 velocidades |
| Velocidad Máxima (Estimada) | 265 km/h |
| Peso en Seco | 172 kg |
| Carrocería | Aluminio hecho a mano |
| Frenos | Discos y pinzas Brembo |
| Ruedas | Astralite de 17 pulgadas |
| Amortiguadores | WPS (amortiguadores dobles traseros) |
Un Destino Inesperado: Del Taller a la Subasta
Tras cinco años de dedicación, la Ferrari 900 vio la luz en 1995. Sin embargo, su vida no fue en las carreteras o circuitos, sino como una pieza de exhibición en la oficina de David Kay. Era una obra de arte, un testimonio de lo que la pasión y la ingeniería podían lograr. Años más tarde, en 2008, Kay decidió que era hora de que la moto encontrara un nuevo hogar y la puso en subasta con un precio de salida de 180.000 libras esterlinas. Sorprendentemente, no encontró comprador.
Un tiempo después, apareció en eBay por un precio aún mayor, 250.000 libras, pero de nuevo, nadie se decidió a adquirirla. El mercado de coleccionistas puede ser impredecible. Finalmente, en 2012, la casa de subastas Bonham's logró vender esta joya única en el mundo por 85.000 libras. Un precio considerable, pero muy por debajo de las expectativas iniciales, lo que añade un capítulo curioso a su ya fascinante historia.

Preguntas Frecuentes sobre la Ferrari 900
¿Cuál es la velocidad máxima de la Ferrari 900?
La velocidad máxima estimada para la Ferrari 900 es de 265 km/h (aproximadamente 165 mph), gracias a su potente motor de 105 CV y su bajo peso de 172 kg.
¿Cuántas motos Ferrari 900 existen?
Solo existe una. Se fabricó una única unidad como un tributo a Enzo Ferrari con el permiso explícito de su hijo, Piero Ferrari. Esto la convierte en una de las motocicletas más exclusivas del planeta.
¿Ferrari fabricó oficialmente esta moto?
No. La motocicleta fue construida por David Kay Engineering. Ferrari no la fabricó en sus instalaciones de Maranello, pero sí otorgó el permiso oficial por escrito para el uso de su nombre y logotipo en esta única creación.
¿Quién fue el creador de esta motocicleta?
El cerebro y las manos detrás de este proyecto fueron David Kay, un ingeniero británico con una vasta experiencia en motocicletas italianas, especialmente de la marca MV Agusta.
¿Por qué se vendió por un precio mucho menor al solicitado inicialmente?
El mercado de coleccionistas es complejo. Aunque su exclusividad es máxima, el hecho de no ser una producción oficial de la fábrica de Maranello y ser una creación "one-off" de un tercero, aunque autorizada, pudo haber influido en su valoración final por parte de los coleccionistas más puristas.
En conclusión, la Ferrari 900 es mucho más que una simple motocicleta con un logo famoso. Es la materialización de la pasión de un hombre, un puente entre el mundo de las dos y las cuatro ruedas, y una pieza de la historia del automovilismo que demuestra que los límites están para ser desafiados. Aunque nunca entró en producción en serie, su legado como la única motocicleta Ferrari perdurará para siempre.
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