21/02/2021
La década de 1970 fue un período de transformación explosiva para NASCAR. Si los años 60 sentaron las bases, los 70 la catapultaron al estrellato nacional, ganándose el apodo de "El Deporte de los 70". Con la aparición de instalaciones de primer nivel por todo Estados Unidos, la categoría entraba en su era moderna. Los coches eran más rápidos, las carreras más emocionantes y las rivalidades, legendarias. Esta era de acero y velocidad forjó a algunos de los pilotos más icónicos de la historia del automovilismo. Aunque muchos brillaron en el asfalto, seis nombres se destacan como los verdaderos titanes que definieron una década de pura adrenalina.

6. Darrell Waltrip: El Ascenso de una Futura Estrella
Aunque la cima de la carrera de Darrell Waltrip llegaría en los años 80 con tres campeonatos de la Winston Cup Series (1981, 1982, 1985), fue en la década de los 70 donde este miembro del Salón de la Fama dejó su primera huella imborrable. Conocido por generaciones posteriores por su faceta de comentarista y su famosa frase "boogity, boogity, boogity", Waltrip, o "DW", hizo su debut en la Cup Series en 1972. No tuvo un camino fácil; tuvo que medirse contra gigantes como Richard Petty, David Pearson y Cale Yarborough. Sin embargo, DW demostró tener el temple y el talento necesarios para no solo competir, sino para destacar en la máxima categoría de NASCAR.
Sus mejores temporadas de la década llegaron hacia el final, mostrando una progresión meteórica: finalizó cuarto en la clasificación en 1977, tercero en 1978 y subcampeón en 1979. Entre sus victorias más importantes se encuentran la Winston 500 de 1977 y la Coca-Cola 600 en dos ocasiones consecutivas, 1978 y 1979. Para cuando la década llegó a su fin, Waltrip ya era considerado el segundo mejor piloto de NASCAR, habiendo acumulado 22 victorias en 149 salidas, una clara señal de la era de dominio que estaba por inaugurar.
5. David Pearson: La Eficiencia del "Zorro"
David Pearson ya era una leyenda consagrada en los años 60, pero su rendimiento en los 70 fue un masterclass de eficiencia y astucia. A pesar de competir en aproximadamente la mitad de las carreras en comparación con la década anterior, su impacto fue monumental. En solo 186 largadas, consiguió 47 victorias, una estadística asombrosa. Entre sus triunfos se incluyen las Winston 500 de 1972 y 1973, la mítica Daytona 500 de 1976 y las Southern 500 de 1976, 1977 y 1979.
Apodado "El Zorro" por su conducción excepcionalmente calculadora e inteligente, Pearson demostró una y otra vez por qué era tan temido en la pista. Su capacidad para estar en el lugar correcto en el momento adecuado era inigualable. De sus 126 finales en el top 10, unos increíbles 118 fueron dentro de los cinco primeros. Esta astucia, lejos de alejarlo de los aficionados, lo convirtió en un ídolo. De hecho, al finalizar la temporada de 1979, los fans lo votaron como el Piloto Más Popular de NASCAR, un testimonio de su carisma y su espectacular habilidad al volante.
4. Benny Parsons: El Campeón Inesperado
La historia de Benny Parsons en los años 70 es una de las más singulares y admirables del deporte. Su mayor logro, el campeonato de NASCAR de 1973, lo consiguió de una manera poco ortodoxa: con una sola victoria en toda la temporada. ¿Cómo fue posible? En aquella época, el sistema de puntos premiaba no solo la posición final, sino también cada vuelta completada. Con 21 top-10, 15 top-5 y 9,311 vueltas completadas de 10,258 posibles, Parsons acumuló los puntos necesarios para alzarse con la corona.
Lo que hace su hazaña aún más impresionante es que su equipo, Dewitt Racing, no tenía patrocinadores y solo contaba con tres coches para afrontar toda la temporada. Ganar en esas circunstancias lo convirtió en una leyenda y le aseguró un lugar entre los 50 Mejores Pilotos de NASCAR. Tras su título, se convirtió en el único piloto en ganar campeonatos tanto en ARCA como en NASCAR. Aunque nunca volvió a ser campeón, Parsons se mantuvo como una fuerza constante durante toda la década, sin terminar nunca una temporada por debajo del quinto puesto en la clasificación general.
3. Bobby Allison: Consistencia y Fuego en la Pista
Con una carrera que abarcó 25 años, Bobby Allison causó un impacto inmediato en su primera temporada a tiempo completo en la Cup Series en 1972. Allison logró 10 victorias y 12 segundos puestos, lo que le llevó a un subcampeonato en su año de debut. Aunque su único título llegaría en 1983, los años 70 estuvieron repletos de victorias que definieron su carrera. Ganó la prestigiosa Southern 500 tres veces (1971, 1972 y 1975), la Daytona 500 en 1978 y la Winston 500 en 1979.
Además de su éxito en la pista, Allison fue elegido Piloto Más Popular de la Winston Cup Series de 1971 a 1973. Sin embargo, uno de los momentos que cimentó su leyenda fue su participación en la infame pelea con Cale Yarborough en la Daytona 500 de 1979. Este altercado, retransmitido en directo a todo el país, generó una publicidad sin precedentes y ayudó a expandir la base de aficionados de NASCAR como nunca antes.
2. Cale Yarborough: El Tricampeón Consecutivo
Para muchos aficionados, el nombre de Cale Yarborough está ligado a su pelea con los hermanos Allison en la Daytona 500 de 1979. Esa carrera es considerada por muchos expertos como la más importante en la historia del deporte, ya que fue la primera en ser transmitida íntegramente por televisión a nivel nacional. Y fue la pelea en el infield del Daytona International Speedway, más que la victoria de Petty, lo que convirtió esa carrera en un evento trascendental. Pero Yarborough fue mucho más que un piloto de temperamento fuerte.
El carril de la victoria era prácticamente su segundo hogar. En 1974, ganó 10 carreras, un récord personal en una sola temporada. Pero su verdadera racha de dominio llegó entre 1976 y 1978, cuando ganó tres campeonatos consecutivos, una hazaña que nadie había logrado antes en la historia de NASCAR. En 1976 ganó nueve carreras, repitió la hazaña en 1977 (donde además completó todas las carreras de la temporada) y selló su triplete en 1978. Su increíble racha de éxito se produjo durante la década más dominante del piloto más grande de todos los tiempos, lo que hace sus logros aún más meritorios.
1. Richard Petty: El Reinado Indiscutible del Rey
Si Richard Petty fue una fuerza dominante en los años 60, en los 70 fue simplemente intocable. "El Rey" consolidó su leyenda al ganar cinco de sus siete campeonatos en esta década (1971, 1972, 1974, 1975 y 1979). También se adjudicó cuatro de sus siete victorias en la Daytona 500 durante este período (1971, 1973, 1974 y 1979). Todo esto, enfrentándose a una competencia feroz con todos los pilotos mencionados anteriormente, quienes estaban en la cima de sus carreras.
Las rivalidades de Petty con Pearson, Allison y Yarborough definieron la era y ofrecieron a los aficionados batallas épicas fin de semana tras fin de semana. No hay razón para dudar por qué Richard Petty es considerado la realeza de NASCAR, y su rendimiento durante los años 70 es la joya de su corona. Su icónico coche número 43 de color azul Petty se convirtió en un símbolo del deporte, y su carisma lo convirtió en el ídolo de millones.
Tabla Comparativa de los Gigantes de los 70
| Piloto | Campeonatos (1970s) | Victorias (1970s) | Victorias Notables (1970s) |
|---|---|---|---|
| Richard Petty | 5 | 86 | Daytona 500 (4), Southern 500 (2) |
| Cale Yarborough | 3 | 55 | Daytona 500 (1), Southern 500 (4) |
| Bobby Allison | 0 | 60 | Daytona 500 (1), Southern 500 (3) |
| David Pearson | 0 | 47 | Daytona 500 (1), Southern 500 (3) |
| Benny Parsons | 1 | 14 | Daytona 500 (1) |
| Darrell Waltrip | 0 | 22 | Winston 500 (1), Coca-Cola 600 (2) |
Preguntas Frecuentes sobre la Era Dorada de NASCAR
¿Por qué los años 70 fueron tan importantes para NASCAR?
La década de 1970 fue crucial debido a una combinación de factores: la construcción de superóvalos modernos, coches más potentes y rápidos, y sobre todo, el nacimiento de rivalidades legendarias entre pilotos carismáticos. Este período culminó con el inicio de la cobertura televisiva nacional, que expuso el deporte a una audiencia masiva y lo convirtió en un fenómeno cultural.
¿Qué fue tan especial sobre la Daytona 500 de 1979?
La Daytona 500 de 1979 es considerada un punto de inflexión para NASCAR. Fue la primera carrera de 500 millas en ser transmitida en vivo, de bandera a bandera, por una cadena de televisión nacional. El dramático final, con un accidente en la última vuelta entre los líderes Cale Yarborough y Donnie Allison, seguido de una pelea a puñetazos entre Yarborough y los hermanos Allison (Bobby se unió) capturó la atención de millones de espectadores y creó una narrativa de drama y pasión que enganchó a una nueva generación de fans.
¿Quién es considerado el mejor piloto de NASCAR de todos los tiempos?
Este es un debate apasionado entre los aficionados. Sin embargo, Richard Petty a menudo encabeza la lista. Sus récords de 7 campeonatos (empatado con Dale Earnhardt Sr. y Jimmie Johnson) y 200 victorias en su carrera son cifras que probablemente nunca serán superadas. Su dominio absoluto durante la década de 1970, la era más competitiva hasta ese momento, es un pilar fundamental de su estatus como "El Rey" del automovilismo estadounidense.
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