15/11/2022
En la historia del automovilismo, hay combinaciones de patrocinador, equipo y piloto que trascienden el tiempo, convirtiéndose en verdaderos íconos culturales. Una de esas alianzas inolvidables es la de Kodak con el auto N°4 en NASCAR. Durante finales de los años 80 y gran parte de los 90, un destello amarillo y rojo se convirtió en una constante en los óvalos de Estados Unidos, capturando no solo fotografías en la línea de meta, sino también la imaginación de millones de aficionados. Este no es solo el relato de un patrocinio, sino la crónica de cómo un coche se convirtió en una leyenda.

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