01/05/2020
En el mundo del deporte, existen recintos que trascienden su función como meros escenarios de competición para convertirse en auténticas leyendas. Son lugares donde la historia se escribe, los récords se pulverizan y los atletas alcanzan la gloria. El Óvalo Olímpico de Calgary, ubicado en el campus de la Universidad de Calgary, es uno de esos templos sagrados. Conocido mundialmente con el apodo de “El Hielo más Rápido del Mundo”, este coloso no es solo una obra maestra de la ingeniería, sino también la cuna de incontables hazañas deportivas que han marcado para siempre la historia del patinaje de velocidad.

Un Sueño Olímpico que Transformó el Deporte
La génesis del Óvalo Olímpico está intrínsecamente ligada a la exitosa candidatura de Calgary para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 1988. En septiembre de 1980, cuando la ciudad canadiense fue elegida, el plan original era sorprendentemente modesto: construir un óvalo de patinaje de velocidad temporal y al aire libre en los terrenos del Calgary Stampede, con un presupuesto de apenas 3.4 millones de dólares canadienses. Sin embargo, la visión y la ambición pronto escalaron a un nivel superior.

La Universidad de Calgary, viendo una oportunidad única para su expansión y para dejar un legado duradero, encargó un estudio en 1982 para evaluar la viabilidad de una instalación cubierta. El estudio arrojó resultados positivos, y la universidad aceptó albergar el proyecto bajo condiciones muy claras: la universidad sería la propietaria final de la instalación, no financiaría ni un centavo de su construcción, pero sí supervisaría su diseño y edificación para garantizar que maximizara el uso público más allá de los Juegos.
El impulso definitivo llegó en diciembre de 1983, cuando el comité organizador (OCO'88) aseguró una financiación de 200 millones de dólares del Gobierno de Canadá. De esta suma, se destinaron 35 millones (ajustados a la inflación) para el óvalo cubierto, un proyecto que cambiaría las reglas del juego para siempre.
Arquitectura de Récord: La Construcción de un Gigante
El diseño del Óvalo Olímpico de Calgary representó un desafío monumental. No solo sería la primera instalación de patinaje de velocidad cubierta en Norteamérica, sino también la primera en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. Esto significaba que los arquitectos de Graham McCourt Architects, ganadores del concurso, estaban navegando en territorio desconocido, creando un prototipo que sentaría un precedente para futuras sedes olímpicas.
La construcción, a cargo de W. A. Stephenson Construction (Western) Ltd. con una oferta de 27.3 millones de dólares, fue una proeza de la ingeniería. Al igual que el icónico Saddledome de Calgary, la estructura se basó en el uso de hormigón prefabricado y pretensado. El diseño del techo era particularmente complejo: veintiocho vigas perimetrales masivas se instalaron para soportar una celosía de 84 vigas adicionales que formarían el distintivo techo arqueado. El proceso de montaje fue de una precisión milimétrica. Un andamio interior masivo se utilizó para elevar estas 84 vigas, y luego tuvo que ser bajado centímetro a centímetro en una secuencia predeterminada para distribuir el peso de la cubierta de manera uniforme sobre las vigas de soporte exteriores. Cualquier error de cálculo podría haber sido catastrófico.
La construcción no estuvo exenta de controversias, ya que los sindicatos argumentaron que, al ser un proyecto con financiación federal, los salarios debían regirse por la Ley de Salarios Justos. La universidad, por su parte, defendió que era un proyecto universitario y no estaba sujeto a dicha ley, generando un debate laboral en paralelo a la edificación del coloso.
El Nacimiento de “El Hielo más Rápido del Mundo”
El Óvalo Olímpico abrió oficialmente sus puertas el 27 de septiembre de 1987, cinco meses antes de la ceremonia de apertura de los Juegos. Más de 3,000 personas presenciaron un evento que incluyó demostraciones de patinaje artístico y de velocidad, con la presencia de figuras como el presidente del COI, Juan Antonio Samaranch.
Sin embargo, fue durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 1988 cuando el recinto forjó su leyenda. El apodo de “El Hielo más Rápido del Mundo” no fue una estrategia de marketing, sino una realidad aplastante. Durante la competición, se batieron récords mundiales en siete eventos (500 m, 1500 m y 10,000 m masculinos, y 500 m, 1000 m, 3000 m y 5000 m femeninos). En las tres pruebas restantes, se establecieron nuevos récords olímpicos. Era una hazaña sin precedentes.
¿Cuál era el secreto? La respuesta reside en una combinación perfecta de dos factores clave: la altitud y el clima controlado. Calgary se encuentra a más de 1,000 metros sobre el nivel del mar, lo que resulta en una menor densidad del aire y, por lo tanto, una menor resistencia aerodinámica para los patinadores. A esto se sumó la revolucionaria ventaja de ser una instalación cubierta. Por primera vez en unos Juegos, los organizadores podían controlar con precisión la temperatura y la humedad del aire, así como la calidad del hielo, eliminando las variables impredecibles del viento, la nieve o el sol que afectaban a las pistas al aire libre. Esta combinación creó las condiciones perfectas para la velocidad pura.
Más Allá de 1988: Una Fábrica de Campeones
Lejos de ser una gloria efímera, el legado del Óvalo Olímpico ha crecido exponencialmente con el tiempo. Desde su inauguración, se han establecido más de 300 récords mundiales en sus instalaciones, una cifra asombrosa que consolida su estatus como el epicentro mundial del patinaje de velocidad.

El Óvalo es el centro de entrenamiento oficial de Speed Skating Canada y su programa Elite Athlete Pathway. Se ha convertido en una auténtica fábrica de campeones, habiendo contribuido a la formación de 32 medallistas olímpicos canadienses. Un ejemplo brillante es Ted-Jan Bloemen, quien entrenó en Calgary antes de ganar una medalla de plata en los 5000 m y una de oro en los 10,000 m en los Juegos de Pyeongchang 2018. Además de ser un semillero de talento, ha albergado otros eventos internacionales, como los Juegos Sordolímpicos de Invierno de 1991.
Un Espacio Polivalente: Hielo, Pista y Comunidad
La grandeza del Óvalo no reside únicamente en su pista de hielo. Fiel a la visión original de la Universidad de Calgary, es una instalación polivalente que sirve tanto a atletas de élite como a la comunidad. Sus instalaciones son un reflejo de esta versatilidad.
Instalaciones Principales del Óvalo Olímpico
| Instalación | Dimensión/Característica | Uso Principal |
|---|---|---|
| Pista Larga de Patinaje | 400 metros | Patinaje de velocidad |
| Pista Corta de Patinaje (Short Track) | Dimensiones estándar | Patinaje de velocidad en pista corta |
| Pista de Hockey | Dimensiones estándar | Hockey sobre hielo |
| Pista de Atletismo | 450 metros | Corredores y caminantes |
La pista de atletismo de 450 metros que rodea el hielo es un claro ejemplo de su uso comunitario. El Óvalo ofrece diferentes horarios y designaciones para corredores, desde el "Entrenamiento Físico Recreativo" para caminantes y corredores de todas las edades, hasta el "Entrenamiento de Intervalos de Alto Rendimiento" para atletas serios. Esta dualidad permite que un campeón olímpico pueda estar entrenando en el hielo mientras un ciudadano disfruta de una carrera en la pista interior, creando un ecosistema deportivo único.
Preguntas Frecuentes sobre el Óvalo Olímpico
¿Por qué se le llama “El Hielo más Rápido del Mundo”?
Por la combinación única de su alta altitud (menor resistencia del aire) y su condición de instalación cubierta, que permite un control perfecto de la temperatura y la calidad del hielo, creando las condiciones más rápidas posibles para el patinaje de velocidad.
¿Cuánto mide la pista de patinaje principal?
La pista larga de patinaje de velocidad (long track) tiene una longitud estándar de 400 metros.
¿El público general puede utilizar las instalaciones?
Sí. El Óvalo está diseñado para maximizar el uso público. Un ejemplo claro es su pista de atletismo de 450 metros, que cuenta con horarios designados para corredores recreativos, de alto rendimiento y jóvenes.
¿Cuántos récords mundiales se han batido en este óvalo?
Desde su inauguración en 1987, se han establecido más de 300 récords mundiales en sus instalaciones, una cifra que sigue creciendo.
¿Fue el primer óvalo de patinaje cubierto de la historia?
Fue el primer óvalo de patinaje de velocidad cubierto en Norteamérica y el primero en ser utilizado en unos Juegos Olímpicos de Invierno, sentando un precedente para todas las sedes futuras.
En definitiva, el Óvalo Olímpico de Calgary es mucho más que un edificio. Es un monumento a la innovación, un testimonio del poder de una visión audaz y un motor continuo para el desarrollo deportivo. Cada vez que una cuchilla se desliza sobre su superficie, lo hace sobre un legado de velocidad, historia y excelencia que lo mantiene, incluso décadas después, como el indiscutible “Hielo más Rápido del Mundo”.
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