05/10/2020
En el imaginario colectivo del automovilismo, el nombre de Enzo Ferrari es sinónimo de velocidad, pasión y, por supuesto, del inconfundible color rojo de sus bólidos. El Commendatore fue un hombre que vivió por y para sus autos de carrera, una figura casi mítica cuya vida giraba en torno al rugido de los motores V12 en Maranello. Sin embargo, detrás de la leyenda y de los superdeportivos que llevaban su apellido, se esconde una historia fascinante y poco conocida: la del auto que Enzo Ferrari realmente elegía para sus traslados cotidianos. Contrario a lo que cualquiera podría pensar, no era un Ferrari. Ni siquiera era italiano. Era un sobrio y elegante sedán francés: un Peugeot 404.

El Acuerdo con Fiat y la Fachada Pública
Para entender esta curiosa elección, primero debemos situarnos a finales de la década de 1960. La Scuderia Ferrari, a pesar de su éxito en las pistas, atravesaba dificultades financieras. Un acuerdo de adquisición por parte de Ford había fracasado estrepitosamente en 1963, lo que llevó a Enzo a buscar un socio más cercano. La solución llegó desde Turín, con el gigante industrial italiano FIAT, que en 1969 adquirió el 50% de las acciones de Ferrari.

Este pacto salvó a la compañía, pero venía con condiciones. Una de ellas era que la imponente figura de Enzo Ferrari debía ser utilizada para promocionar los vehículos del Grupo Fiat. Así nació una masiva campaña publicitaria para el Fiat 128, un compacto familiar, bajo lemas como: “Por solo 1.992 dólares, puedes comprar el auto que conduce Enzo Ferrari”. La estrategia fue un éxito. El público veía al genio de las carreras respaldando un auto práctico y accesible. Pero la realidad que se vivía tras los muros de Maranello era muy diferente.
La Sorpresa en el Garaje: Un Peugeot 404 Personalizado
Mientras Fiat promocionaba la imagen de Enzo al volante de sus modelos, el fundador de Ferrari llegaba cada día a la fábrica en su discreto Peugeot 404. Este hecho no es un simple rumor; fue confirmado por Dino Tagliazucchi, el chófer personal de Enzo desde 1969 hasta su muerte en 1988. En diversas entrevistas, Tagliazucchi recordaba con claridad el sedán francés que ocupaba un lugar de honor en el garaje personal del Commendatore.
Pero el Peugeot 404 de Enzo no era un modelo cualquiera. Fiel a su atención por el detalle, lo había personalizado a su gusto. El coche estaba pintado en un elegante color plata, en lugar del típico azul o blanco de la época. En el interior, los asientos de tela habían sido reemplazados por una lujosa tapicería de cuero. El volante estándar fue sustituido por uno de la prestigiosa marca Nardi, conocida por sus diseños deportivos y de alta calidad. Como toque final, le había instalado unos faros antiniebla tomados directamente de un Lancia Flaminia, añadiendo un sutil toque de distinción italiana a la ingeniería francesa.
¿Por Qué un Peugeot? Las Teorías del Misterio
La pregunta que surge de inmediato es: ¿por qué un hombre que construía los autos más deseados del mundo elegía conducir un Peugeot? No hay una respuesta oficial, pero dos teorías son las más aceptadas y lógicas.
La primera apunta a una influencia familiar. La hermana de Enzo vivía en Francia y, según se cuenta, a menudo viajaba a Italia para visitarlo conduciendo precisamente un Peugeot 404. Es posible que Enzo, al ver la fiabilidad, comodidad y elegancia del coche en esos largos viajes, quedara convencido de sus virtudes para el uso diario, lejos de la exigencia y la rigidez de sus propios deportivos.
La segunda teoría, y quizás la más convincente, se centra en su estrecha relación profesional y de amistad con Battista “Pinin” Farina, fundador del legendario estudio de diseño Pininfarina. Este carrocero italiano no solo era el responsable de las líneas de los Ferrari más icónicos, sino que también mantenía una colaboración muy fructífera con Peugeot. Pininfarina diseñó las versiones coupé y descapotable del 404, y más tarde las del Peugeot 504, un modelo que, por cierto, también formó parte de la colección personal de Enzo Ferrari. Es muy probable que esta conexión a través del diseño influyera en Enzo, quien apreciaba la elegancia y el equilibrio de las líneas creadas por su amigo, reconociendo en el Peugeot una calidad y un estilo que iban más allá de la simple mecánica.
La Flota de Apoyo de la Scuderia
La preferencia de Enzo por Peugeot no se limitaba a su auto personal. Su confianza en la marca francesa era tal que la integró en la logística de su equipo de competición. La Scuderia Ferrari adquirió varias unidades del Peugeot 404 en su versión familiar (break) para ser utilizadas como vehículos de apoyo. Estos robustos coches acompañaban a los camiones del equipo por toda Europa, transportando personal, herramientas y repuestos a los circuitos del campeonato. Era una elección pragmática: eran fiables, espaciosos y cómodos para los largos trayectos, demostrando que para Enzo, la funcionalidad era tan importante como el rendimiento.
Tabla Comparativa: La Imagen vs. La Realidad
| Característica | Imagen Pública (Promocionada por Fiat) | Realidad Privada (Elección Personal) |
|---|---|---|
| Marca | Fiat / Ferrari | Peugeot |
| Modelo | Fiat 128 / Deportivos Ferrari | Peugeot 404 / Peugeot 504 |
| Origen | Italiano | Francés |
| Propósito | Publicidad / Competición | Uso diario, comodidad y fiabilidad |
| Estilo | Pasional y deportivo | Elegante, discreto y funcional |
El Fin del Idilio Francés
Esta curiosa relación entre el padre de Ferrari y la marca del león llegó a su fin en 1974. A medida que la influencia de Fiat en Maranello se hacía más fuerte, la dirección del grupo automotriz de Turín le comunicó a Enzo que, por cuestiones de imagen corporativa, debía utilizar exclusivamente modelos del Grupo Fiat para sus desplazamientos. A partir de ese momento, el Peugeot fue discretamente reemplazado por diversos modelos de Fiat y Lancia. Aunque Enzo acató la decisión, la historia de su Peugeot 404 perdura como un testimonio de su carácter independiente y su capacidad para apreciar la buena ingeniería, sin importar el emblema que llevara en el capó.
Esta anécdota nos revela una faceta más humana y pragmática del gran Enzo Ferrari. Un hombre que, a pesar de crear máquinas de ensueño, para su vida cotidiana buscaba algo diferente: la sobriedad, el confort y la fiabilidad de un sedán francés, un auto que, en secreto, se convirtió en el compañero inseparable del rey de Maranello.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué coche conducía Enzo Ferrari a diario?
Aunque públicamente se le asociaba con Fiat por acuerdos comerciales, para su uso personal y diario, Enzo Ferrari prefería un Peugeot 404 sedán, que utilizó durante varios años hasta 1974.
¿Era el Peugeot 404 de Enzo Ferrari un modelo estándar?
No. Estaba personalizado a su gusto. Era de color plata, tenía tapicería de cuero, un volante deportivo Nardi y faros antiniebla de un Lancia Flaminia.
¿Por qué Enzo Ferrari eligió un Peugeot?
No hay una razón confirmada, pero las teorías más fuertes apuntan a la influencia de su hermana, que conducía uno, y a su estrecha relación con Pininfarina, el estudio de diseño que trabajaba tanto para Ferrari como para Peugeot y que fue responsable del diseño de las versiones coupé y cabriolet del 404.
¿Tuvo Enzo Ferrari otros coches que no fueran de su marca?
Sí. Además del Peugeot 404 y el 504, tras la imposición de Fiat en 1974, utilizó varios modelos del grupo, como Fiats y Lancias, para sus desplazamientos diarios. Su colección personal a lo largo de los años incluyó diversos vehículos más allá de los que él mismo fabricaba.
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