23/12/2020
En la historia del automovilismo, existen coches que nacen con un único y glorioso propósito. No son diseñados para el confort, ni para la practicidad del día a día; son creados para ganar. El Plymouth Superbird de 1970 es el ejemplo perfecto de esta filosofía. Fue un cometa que brilló intensamente en el firmamento de la NASCAR durante una sola temporada, una máquina tan radical y dominante que obligó a cambiar las reglas del juego para siempre. Su historia no es solo la de un coche de carreras, sino la de una era de innovación desenfrenada, la de una leyenda llamada Richard Petty y la de cómo un éxito abrumador en la pista puede convertirse en un fracaso en los concesionarios, para luego renacer como un ícono de colección.

Un Arma Diseñada para la Victoria Aerodinámica
A finales de la década de 1960, la NASCAR vivía una escalada tecnológica conocida como las "Aero Wars" (Guerras Aerodinámicas). Los fabricantes se dieron cuenta de que la potencia bruta ya no era suficiente; la clave para superar los 320 km/h (200 mph) residía en la eficiencia aerodinámica. Chrysler, a través de su marca Dodge, ya había golpeado primero con el Charger Daytona de 1969. Para 1970, le tocaba el turno a su marca hermana, Plymouth.

El Superbird fue una evolución directa del Daytona. Tomando como base un Plymouth Road Runner, los ingenieros de Chrysler lo sometieron a un tratamiento intensivo en el túnel de viento. El resultado fue un vehículo que apenas se parecía a su contraparte de calle. Se le añadió un distintivo cono frontal afilado que, junto con los faros escamoteables, añadía 48 centímetros a la longitud original del coche. Pero el elemento más icónico era, sin duda, su gigantesco alerón trasero. Montado sobre dos enormes soportes verticales, este alerón no era un simple adorno estético.
Durante décadas, circuló un mito urbano que afirmaba que la altura del alerón se determinó simplemente para permitir que la tapa del maletero se abriera por completo. La realidad, revelada por los ingenieros del proyecto, es mucho más científica: el alerón se elevó a esa altura para alcanzar la corriente de "aire limpio" que fluye por encima del techo del coche, maximizando así la carga aerodinámica (downforce) sobre el eje trasero y proporcionando una estabilidad sin precedentes a altas velocidades.
El Regreso del Rey: Richard Petty
La existencia del Superbird está intrínsecamente ligada a un nombre: Richard Petty. En 1968, "El Rey" había abandonado el equipo Plymouth para unirse a su archirrival, Ford. Para Chrysler, fue un golpe devastador. Recuperar a su piloto estrella se convirtió en una prioridad absoluta. Sabían que para lograrlo, necesitaban ofrecerle un coche indiscutiblemente superior. Ese coche fue el Superbird.

El plan funcionó a la perfección. La promesa de pilotar esta maravilla aerodinámica fue suficiente para que Petty regresara al redil de Plymouth para la temporada de 1970. Con el Superbird número 43, pintado en su inconfundible color "Petty Blue", Richard Petty desató una campaña de dominio absoluto. Ganó 18 de las 40 carreras en las que participó, logrando además otros 9 finales en el Top 5. Aunque una lesión le impidió competir en algunas carreras y luchar por el campeonato (finalizó cuarto), el mensaje era claro: el Superbird era el coche a batir.
Especificaciones del Monstruo Alado
Para que el Superbird pudiera competir en NASCAR, las reglas de homologación exigían que un número mínimo de unidades se produjeran y vendieran al público general. Para 1970, la cifra era de un coche por cada dos concesionarios del fabricante en Estados Unidos, lo que para Plymouth significaba construir 1.920 unidades. Estos coches de calle, aunque visualmente idénticos a los de carreras, ofrecían diferentes opciones de motorización.
Opciones de Motor del Plymouth Superbird (1970)
| Motor | Potencia (HP) | Características | Unidades Producidas (Aprox.) |
|---|---|---|---|
| 440 Super Commando | 375 | V8 con un solo carburador de 4 cuerpos. Era la opción base. | ~1084 |
| 440 Super Commando Six Barrel | 390 | V8 con tres carburadores de 2 cuerpos. La opción más popular. | ~716 |
| 426 Hemi | 425 | El legendario V8 Hemi. El motor de competición, homologado con el mínimo de unidades. | ~135 |
Aunque en la calle el cono y el alerón apenas ofrecían ventajas por debajo de los 100 km/h, en los superóvalos de la NASCAR, el motor 426 Hemi y la carrocería aerodinámica eran una combinación letal.
El Fin de una Era: ¿Por Qué Desapareció el Superbird?
El dominio del Superbird y su hermano, el Dodge Daytona, fue tan aplastante que la NASCAR se vio obligada a intervenir. Las velocidades estaban superando la tecnología de los neumáticos y las medidas de seguridad de la época. Para la temporada de 1971, se implementaron nuevas reglas diseñadas específicamente para neutralizar a los "Aero Cars".

Las nuevas normativas limitaban a estos coches a un motor con un desplazamiento máximo de 305 pulgadas cúbicas (5.0 litros), o bien les obligaban a cargar con un peso adicional significativo si querían mantener sus grandes motores V8. En ambos casos, la relación potencia-peso se veía tan comprometida que los coches se volvieron instantáneamente obsoletos y no competitivos. Este fue el fin efectivo del Plymouth Superbird en la máxima categoría de la NASCAR. No fue que Plymouth abandonara la competición en ese momento, sino que su arma más poderosa fue legislada hasta la irrelevancia. La marca continuó compitiendo, pero la era dorada de sus guerreros alados había terminado abruptamente.
De Fracaso Comercial a Leyenda de Colección
Irónicamente, el éxito en la pista no se tradujo en ventas. El diseño del Superbird era demasiado extremo para el gusto del público de 1970. Los clientes preferían el aspecto más convencional del Road Runner estándar. Como resultado, muchos de los casi 2.000 Superbirds fabricados se quedaron sin vender en los concesionarios, algunos incluso hasta 1972. Se sabe que algunos concesionarios, desesperados por venderlos, llegaron a quitar el cono y el alerón para convertirlos en Road Runners normales.
Lo que fue un fracaso comercial en su día, hoy es una de las joyas más preciadas del mundo de los "muscle cars". Un Plymouth Superbird en buen estado es un objeto de deseo para coleccionistas de todo el mundo, con precios que oscilan regularmente entre los 200.000 y más de 450.000 dólares, dependiendo del motor y las opciones. El coche que nadie quería es ahora un tesoro que encarna una época audaz y sin complejos del automovilismo estadounidense.
Preguntas Frecuentes
- ¿Quién fue el principal piloto del Plymouth Superbird en NASCAR?
El legendario Richard Petty fue el piloto principal y la razón de ser del coche. Con él al volante, el Superbird dominó la temporada de 1970. - ¿Cuánta potencia tenía el Superbird de competición?
El motor de carreras era el 426 Hemi V8, que en su versión de calle producía 425 caballos de fuerza, una cifra que en la versión de competición era considerablemente mayor. - ¿Por qué el Plymouth Superbird tenía un alerón tan alto?
Su altura estaba calculada para posicionarlo en la corriente de aire "limpio" que pasa por encima del techo del coche, generando así la máxima carga aerodinámica y estabilidad a altas velocidades en los óvalos. - ¿Fue el Superbird el único "Aero Car"?
No, fue parte de un selecto grupo de coches aerodinámicos que incluyó al Dodge Charger Daytona de 1969, al Ford Torino Talladega y al Mercury Cyclone Spoiler II.
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