24/01/2020
El mundo del automovilismo contiene historias de gloria, velocidad y triunfos inolvidables, pero también capítulos oscuros que nos recuerdan el inmenso riesgo que asumen sus protagonistas. El 31 de octubre de 1999 es una de esas fechas grabadas a fuego en la memoria de los aficionados. En el California Speedway de Fontana, durante la última carrera de la temporada de la serie CART, el deporte perdió a una de sus más brillantes promesas: Gregory William Moore. El piloto canadiense, con tan solo 24 años, vio su vida y su prometedora carrera truncadas en un violento accidente que silenció al paddock y dejó una herida que perdura hasta hoy. Su historia es la de un ascenso meteórico y un final abrupto que nos obliga a preguntar: ¿qué sucedió exactamente en aquella fatídica vuelta 10?

¿Quién era Greg Moore? La Promesa Canadiense
Para entender la magnitud de la pérdida, es crucial conocer quién era Greg Moore. Nacido en New Westminster, Columbia Británica, en 1975, Greg creció con la velocidad en la sangre. Desde que condujo un go-kart a los seis años en el estacionamiento del concesionario de su padre, su destino pareció sellado. Su talento innato era evidente, y no tardó en dominar las categorías de formación. En 1990 ganó el campeonato norteamericano de karting Enduro y, dos años más tarde, se coronó en la USAC West Formula Ford 2000.
Su paso a la serie Indy Lights, la antesala de la CART, fue simplemente espectacular. Tras un par de años de aprendizaje, en 1995 firmó una de las temporadas más dominantes en la historia de la categoría, ganando diez de las doce carreras del calendario, un récord que superó al de otra leyenda, Paul Tracy. Este despliegue de habilidad le abrió las puertas de la categoría reina, la CART, en 1996, de la mano del equipo Player's Forsythe Racing.

El Salto a la Cima: Años de Gloria en CART
Desde su debut en la CART, Moore demostró que no era un piloto más. En su primer año finalizó noveno en el campeonato y fue subcampeón en la lucha por el premio al Novato del Año, solo por detrás del formidable Alex Zanardi. Pero fue en 1997 cuando su nombre se inscribió en los libros de historia. Con 22 años, ganó en el óvalo de Milwaukee, convirtiéndose en el piloto más joven en la historia en ganar un evento de Champ Car. Lejos de ser una casualidad, repitió victoria en la siguiente cita en Detroit.
Moore era un piloto completo, pero su audacia en los óvalos de alta velocidad era legendaria. Su estilo agresivo y su capacidad para encontrar huecos donde no los había le ganaron el respeto de sus rivales y el cariño de los fans. A sus victorias en 1997 se sumaron otras dos en 1998, en Río de Janeiro y en el superóvalo de Michigan. Para el año 2000, su futuro parecía aún más brillante: había firmado un contrato con el prestigioso equipo de Roger Penske, uno de los asientos más codiciados de la parrilla. Él mismo confesaba que, tras cumplir ese contrato, su siguiente objetivo sería la Fórmula 1. Muchos en su Canadá natal lo veían como el heredero natural del mítico Gilles Villeneuve.
Un Fin de Semana Fatídico en Fontana
La Marlboro 500 en Fontana era la carrera que cerraba la temporada 1999. Para Greg Moore, el fin de semana comenzó de la peor manera posible, y no fue en la pista. Antes de la clasificación del sábado, sufrió un insólito accidente en el paddock: mientras se desplazaba en su scooter, fue golpeado por una camioneta de catering. El resultado fue una fractura en el dedo meñique de su mano derecha. La lesión le impidió participar en la sesión de clasificación.
A pesar del dolor y de llevar la mano vendada, Moore estaba decidido a correr. Los directores médicos de la CART, tras una prueba de seis vueltas en la que el canadiense demostró poder manejar el coche a alta velocidad, le dieron el visto bueno. Esto significaba que tendría que tomar la salida desde la última posición de la parrilla, en el puesto 27. La pregunta sobre si la lesión en su mano fue un factor contribuyente en la tragedia del día siguiente sigue siendo un punto de debate, pero sin duda condicionó todo su fin de semana, obligándole a una remontada épica desde el fondo del pelotón.
La Tragedia en la Vuelta 10: Análisis del Accidente
El día de la carrera, Greg Moore salió a la pista con una determinación feroz. Como era su costumbre, atacó desde la primera curva. En solo cuatro vueltas, había adelantado a doce coches, escalando de la 27ª a la 15ª posición. Su ritmo era endiablado. En la quinta vuelta, un accidente de Richie Hearn provocó la primera bandera amarilla de la carrera.
La carrera se relanzó en la vuelta 9. Moore no perdió el tiempo y se lanzó al ataque. En la vuelta 10, al llegar a la curva 2, perdió el control de su Reynard-Mercedes #99. El coche derrapó y se deslizó hacia la parte interior del óvalo. El problema fundamental fue que, en aquella época, el interior de la curva no estaba asfaltado, sino cubierto de césped. La transición entre el peralte de la pista y el césped, que estaba a un nivel ligeramente inferior, actuó como una rampa.
El monoplaza se elevó, giró de costado en el aire y se proyectó sin control a más de 330 km/h (210 mph) contra un muro de concreto de una vía de acceso que cruzaba el césped. El impacto fue brutal y directo contra el cockpit. La caja negra del coche registró una desaceleración de 154 G. El vehículo se desintegró, dando varias vueltas de campana antes de detenerse. Los equipos de rescate llegaron de inmediato, pero las heridas de Moore eran incompatibles con la vida. Fue trasladado al centro médico de Loma Linda, donde se certificó su fallecimiento a causa de masivas lesiones en la cabeza.
Tabla Resumen de la Carrera de Greg Moore
| Categoría | Años | Victorias | Hitos Notables |
|---|---|---|---|
| Formula Ford 2000 | 1992 | N/A | Campeón de la USAC West Series |
| Indy Lights | 1993-1995 | 11 | Campeón en 1995 con récord de 10 victorias |
| CART / IndyCar | 1996-1999 | 5 | Piloto más joven en ganar una carrera (1997) |
Las Consecuencias y el Legado de un Ídolo
La noticia del fallecimiento de Greg Moore fue anunciada por megafonía mientras la carrera aún estaba en marcha. Las banderas del circuito ondearon a media asta. Adrián Fernández fue el ganador, pero no hubo celebraciones. En el podio, tanto él como Max Papis y Christian Fittipaldi rompieron a llorar. La CART, como señal de máximo respeto, retiró para siempre el número #99 que Moore había hecho famoso. Su muerte fue la segunda de la temporada, tras la del uruguayo Gonzalo Rodríguez en Laguna Seca, y supuso un duro golpe para un deporte que luchaba por mejorar su seguridad.
El legado de Greg Moore trasciende sus cinco victorias y sus hazañas en la pista. Era un piloto querido por su carácter afable y su eterna sonrisa, un joven con gafas que se transformaba en un guerrero implacable al volante. En su ciudad natal, Maple Ridge, su memoria sigue viva a través del "Greg Moore Youth Centre", un centro recreativo para jóvenes. Además, una de las pistas de karting más importantes de Norteamérica lleva su nombre: el "Greg Moore Raceway". Su sustituto en el equipo Penske, un joven brasileño llamado Hélio Castroneves, llevaría ese coche a la victoria en las 500 Millas de Indianápolis, dedicando siempre un recuerdo a quien le precedió. Greg Moore se fue demasiado pronto, pero su espíritu y su pasión por la velocidad continúan inspirando a nuevas generaciones de pilotos.
Preguntas Frecuentes
- ¿Cuál fue la causa exacta del accidente de Greg Moore?
La causa principal fue una combinación de factores: la pérdida de control del coche a alta velocidad en la curva 2, seguida del deslizamiento sobre el césped del interior del circuito. El desnivel entre la pista y el césped provocó que el coche despegara y se volviera incontrolable, impactando de costado y por la parte superior contra un muro de una vía de acceso. - ¿La lesión en su mano contribuyó al accidente?
Es imposible afirmarlo con certeza. Si bien fue autorizado a correr, una lesión en la mano derecha podría haber afectado su capacidad para controlar el coche en una situación límite. Sin embargo, su remontada inicial demostró que tenía un gran ritmo. Lo que sí es seguro es que la lesión le obligó a salir último, lo que le colocó en una posición de tener que arriesgar más para remontar. - ¿Por qué continuó la carrera después del accidente?
En aquella época, era una práctica habitual en las carreras de óvalos en Estados Unidos no detener una prueba por un accidente, a menos que la pista estuviera bloqueada o insegura. La gravedad de las lesiones de Moore no fue conocida por el público ni por los demás pilotos hasta mucho después. Esta práctica ha sido muy debatida y ha cambiado con el tiempo. - ¿Qué cambios de seguridad se implementaron después de este accidente?
La muerte de Greg Moore, junto con otras tragedias de la época, fue un catalizador para importantes mejoras de seguridad. Una de las más directas fue que el circuito de Fontana pavimentó con asfalto la zona interior de césped donde Moore tuvo su accidente. Esto elimina el riesgo de que los coches "despeguen" al salir de la pista. Además, se aceleraron las investigaciones para mejorar la protección de la cabeza del piloto y la integridad estructural de los cockpits en los monoplazas.
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