Where is the Dakar Rally 2019?

Dakar 2019: La Conquista del Desierto Peruano

02/09/2018

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El Rally Dakar de 2019 quedará grabado en los anales del automovilismo como una de las ediciones más singulares y exigentes de su historia. Por primera vez, la totalidad del recorrido se concentró en un solo país: Perú. Esta decisión transformó la carrera en una odisea de 5,000 kilómetros a través de un mar interminable de dunas, arena blanda y terrenos rocosos que pusieron a prueba los límites de hombres y máquinas. De los 100 coches que tomaron la salida en Lima, menos de la mitad lograron ver la meta, un testimonio brutal de la dureza de un desafío que recompensó la resistencia y la estrategia por encima de todo. En medio de este caos de arena y polvo, un fabricante emergió para escribir una página dorada en su historia: Toyota.

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Un Desafío Monocromático pero Infinitamente Complejo

La 41ª edición del Dakar se desarrolló a lo largo de 10 etapas que comenzaron y terminaron en la capital peruana, Lima. El recorrido, un gigantesco bucle por el sur del país, sumergió a los competidores en un entorno implacable. El menú diario consistía en dunas montañosas que parecían no tener fin, macizos de arena que ocultaban trampas mortales, piedras escondidas listas para destrozar suspensiones y el temido "fesh-fesh", un polvo finísimo, similar al talco, que se infiltra en cada componente mecánico y reduce la visibilidad a cero.

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La concentración del rally en un solo país no significó una falta de variedad, sino una intensificación de su desafío más icónico: la arena. Los pilotos se enfrentaron a arenas de todos los colores y consistencias (rojas, amarillas, blancas), cada una con sus propias reglas y peligros. Navegar en este entorno se convirtió en un arte, donde un error de cálculo podía significar quedar atrapado durante horas o, peor aún, el final de la carrera. La tasa de abandono, la más alta desde 2007, demostró que este Dakar 100% peruano no era una edición más, sino una prueba de supervivencia extrema.

Crónica de una Carrera Implacable: Etapa por Etapa

La carrera fue un filtro constante, eliminando competidores día tras día. Desde el primer momento, el desierto peruano mostró sus dientes.

La Primera Mitad: El Filtro del Desierto

La acción comenzó el 7 de enero en Lima, lanzando a los competidores directamente a las famosas dunas de Ica. Fue un bautismo de fuego. El equipo TOYOTA GAZOO Racing SOUTH AFRICA (TGRSA) demostró su fortaleza desde el inicio, con sus tres Hilux, pilotadas por Nasser Al-Attiyah (#301), Giniel De Villiers (#302) y Bernhard Ten Brinke (#309), posicionándose en el top 10. En la categoría de Producción, el Team Land Cruiser Toyota Auto Body (TLC) hacía lo propio con un doblete.

La segunda etapa, rumbo al sur, fue un mar de arena aún más complejo. Mientras los Toyota Hilux sorteaban las dificultades, la leyenda del Dakar, Yoshimasa Sugawara, se veía obligado a retirarse, un triste final para su participación. La tercera etapa trajo un breve respiro con valles abiertos, pero la tregua fue un espejismo. El fesh-fesh hizo su aparición, causando estragos y poniendo a prueba la fiabilidad de los motores y sistemas de filtración. A esto le siguió la Etapa Maratón, donde los pilotos y copilotos quedaban a su suerte, sin asistencia técnica, debiendo realizar cualquier reparación con sus propias herramientas. Al llegar al ecuador de la prueba, solo 69 coches seguían en competencia, pero la escuadra Toyota se mantenía sólida, con solo 6 de sus 27 vehículos fuera de carrera y con Nasser Al-Attiyah como líder sólido de la general.

La Segunda Mitad: Camino a la Gloria

El bucle de regreso hacia Lima no ofreció descanso. La ruta volvía a pasar por zonas ya transitadas, pero el terreno, castigado por el paso de los vehículos, era aún más traicionero. La sexta etapa, con las dunas de Tanaka, fue catalogada como la más difícil de todo el rally. Aquí, la habilidad de Nasser Al-Attiyah brilló, logrando un segundo puesto que le permitió consolidar su liderato. Sin embargo, el desierto seguía cobrando víctimas, y en la octava etapa, el TGRSA #309 de Bernhard Ten Brinke tuvo que abandonar por daños irreparables.

La penúltima etapa fue una clase magistral de estrategia de equipo. Con la victoria al alcance de la mano, el objetivo era proteger a Al-Attiyah. Giniel De Villiers, en el Hilux #302, actuó como su escolta, manteniéndose cerca para ofrecer ayuda inmediata en caso de cualquier percance. La táctica funcionó a la perfección. La última etapa, un sprint de 112 km hacia Lima, fue un trámite gestionado con una calma y una precisión quirúrgicas. De Villiers esperó en una duna a que Al-Attiyah pasara, y juntos condujeron de forma calculada hasta la meta, sellando una victoria histórica.

Toyota: Un Triunfo en Múltiples Frentes

El resultado final fue una celebración para Toyota. No solo se consiguió la primera victoria absoluta en la historia de la marca en el Rally Dakar, sino que el dominio se extendió a otras categorías.

A continuación, un resumen de los logros más destacados:

EquipoVehículoPiloto / CopilotoResultado Destacado
TOYOTA GAZOO Racing SAToyota Hilux #301Nasser Al-Attiyah / Matthieu Baumel1º General (Victoria histórica para Toyota)
Team Land Cruiser Toyota Auto BodyToyota Land Cruiser #350Christian Lavieille / Jean-Pierre Garcin1º Categoría de Producción (6ª victoria consecutiva)
HINO TEAM SUGAWARAHino 500 Series #510Teruhito Sugawara / Katsumi Hamura1º Camiones (motor de 10L o menos) (10ª victoria consecutiva)
TOYOTA GAZOO Racing SAToyota Hilux #302Giniel De Villiers / Dirk Von Zitzewitz9º General (Clave en la estrategia de equipo)

El éxito de Nasser Al-Attiyah, su tercera corona personal en el Dakar, fue el resultado de una conducción impecable y una confianza total en su Hilux, que terminó la carrera con daños mínimos. Por su parte, Giniel De Villiers demostró ser un compañero de equipo excepcional y aun así logró terminar en el top 10, una hazaña que ha conseguido en 14 de los últimos 15 rallies.

Preguntas Frecuentes sobre el Dakar 2019

¿Por qué el Dakar 2019 se corrió solo en Perú?

La decisión de la organización de centrar la carrera exclusivamente en Perú se debió a una combinación de factores logísticos y a la oportunidad de crear un evento con una identidad única. Esto permitió diseñar un recorrido centrado en el desierto y las dunas, recuperando la esencia de las ediciones africanas y presentando un desafío de navegación y resistencia en arena sin precedentes en la era sudamericana.

¿Qué es el "fesh-fesh"?

El fesh-fesh es un tipo de sedimento muy fino, similar al polvo o al talco, que se acumula en zonas áridas. En una carrera como el Dakar, es extremadamente peligroso. Reduce drásticamente la visibilidad para los vehículos que vienen detrás, se infiltra en los filtros de aire de los motores pudiendo causar fallos mecánicos graves, y oculta obstáculos como rocas o zanjas, convirtiendo tramos aparentemente planos en verdaderas trampas.

¿Cuál fue la clave para la victoria de Nasser Al-Attiyah y Toyota?

La victoria se basó en tres pilares fundamentales: la increíble fiabilidad del Toyota Hilux, que soportó el castigo del desierto peruano; la magistral conducción de Nasser Al-Attiyah, que supo cuándo atacar y cuándo conservar; y una estrategia de equipo impecable, especialmente en las etapas finales, donde el apoyo de Giniel De Villiers fue crucial para asegurar el resultado.

¿Cuántos competidores terminaron la carrera?

La dureza del recorrido se reflejó en las estadísticas. De los 100 coches que iniciaron la competencia en Lima, menos de la mitad, aproximadamente 49, lograron completar los 5,000 kilómetros y cruzar la meta final. Esta alta tasa de abandonos subraya por qué el Dakar 2019 es considerado uno de los más difíciles de la historia reciente.

En conclusión, el Rally Dakar 2019 no fue solo una carrera, fue una declaración de intenciones. Demostró que no se necesitan múltiples países para crear un desafío épico. El desierto peruano, con su belleza hostil, fue el escenario perfecto para una batalla de resistencia, inteligencia y durabilidad. Para Toyota, fue la culminación de años de esfuerzo, una victoria que no solo significa un trofeo, sino la prueba definitiva de que sus vehículos están construidos para soportar las condiciones más duras del planeta.

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