19/12/2020
Cuando pensamos en Rowan Atkinson, la imagen que inevitablemente nos viene a la mente es la de Mr. Bean, tropezando con su Mini clásico, o la del torpe espía Johnny English. Sin embargo, detrás de estos icónicos personajes se esconde un verdadero y apasionado conocedor del mundo motor, un piloto aficionado con un talento notable y un coleccionista con un gusto exquisito y ecléctico. Su garaje ha albergado algunas de las joyas más deseadas de la historia automotriz, pero ninguna cuenta una historia tan dramática, costosa y rentable como su legendario McLaren F1 de color burdeos.

Más Allá de la Comedia: La Pasión de un Verdadero "Petrolhead"
La afición de Rowan Atkinson por los coches va mucho más allá de la simple posesión. Es un entusiasta que disfruta de la ingeniería, la dinámica y, sobre todo, de la conducción. Ha participado activamente en diversas competiciones, desde copas monomarca como la del Renault 5 GT Turbo en sus inicios, hasta prestigiosos eventos de carreras históricas al volante de clásicos de gran valor. Su habilidad al volante no es un mito; de hecho, durante su participación en el famoso segmento "Star in a Reasonably Priced Car" del programa Top Gear, marcó el segundo mejor tiempo, solo superado por el actor Matt LeBlanc.

Su conocimiento no se limita al pasado. Atkinson es una voz respetada que reflexiona sobre el futuro de la movilidad. En 2023, escribió un artículo para el periódico The Guardian donde defendía el desarrollo de combustibles sintéticos como una alternativa viable a la electrificación total, mostrando una perspectiva matizada y profunda sobre la sostenibilidad en el mundo del motor. Su compromiso es tal que, durante el Festival de la Velocidad de Goodwood de 2024, fue invitado por Toyota para pilotar un Yaris de competición propulsado por hidrógeno en la icónica subida, demostrando su interés en todas las facetas de la innovación automotriz.
La Joya de la Corona: La Increíble Historia del McLaren F1 de Atkinson
El McLaren F1 no es un coche cualquiera. Es, para muchos, el superdeportivo analógico definitivo, una obra maestra de la ingeniería de Gordon Murray que redefinió los límites de lo posible a principios de los 90. Con su motor V12 de origen BMW, su chasis de fibra de carbono y su icónica posición de conducción central, solo se fabricaron 106 unidades en total, de las cuales apenas 72 eran versiones de calle. Rowan Atkinson fue uno de los afortunados primeros propietarios.
En 1997, adquirió su F1 por una cifra que hoy parece una ganga: 810,000 dólares. Pero a diferencia de muchos coleccionistas que guardan estas joyas en garajes climatizados, Atkinson hizo lo que se supone que se debe hacer con un coche: conducirlo. Lo usaba para ir al supermercado, para llevar a sus hijos al colegio y para viajes largos. Acumuló miles de kilómetros, disfrutando de cada momento al volante.
Esta vida de uso intensivo, sin embargo, trajo consigo dos incidentes notorios. El primero, en 1999, fue un choque menor por alcance que dañó principalmente el capó. Pero el segundo, en agosto de 2011, fue mucho más grave. Atkinson perdió el control del coche en una carretera mojada, se salió de la vía y chocó contra un árbol y una señal de tráfico. El actor sufrió una lesión en el hombro, pero el coche sufrió daños masivos y se incendió parcialmente.
Para cualquier otro vehículo, habría sido declarado siniestro total. Pero no para un McLaren F1. El coche fue enviado a las instalaciones de McLaren Special Operations (MSO) en Woking, donde un equipo de técnicos dedicó más de un año a reconstruirlo meticulosamente. La factura de la reparación fue astronómica: 1.4 millones de dólares (unas 910,000 libras esterlinas en su momento), convirtiéndose en una de las reclamaciones de seguros más altas en la historia del Reino Unido. Lejos de devaluarlo, esta restauración oficial certificada por el propio fabricante garantizó su autenticidad y pedigrí. En 2015, Atkinson decidió venderlo. A pesar de su historial de accidentes, el coche se vendió a través de un concesionario privado por la increíble suma de 12.2 millones de dólares, demostrando que la historia, la procedencia y una reparación perfecta pueden multiplicar el valor de una leyenda.
Un Garaje Ecléctico y con Historia
El F1 fue la estrella, pero el garaje de Atkinson ha sido un verdadero museo rodante que refleja su amplio conocimiento y aprecio por diferentes épocas y estilos del automovilismo.
Clásicos Británicos con Sabor a Competición
Atkinson siempre ha mostrado un cariño especial por la industria británica. Fue propietario de un Aston Martin V8 Vantage de 1977, un coche tan icónico que incluso apareció en la película "Johnny English Strikes Again". También tuvo un rarísimo Aston Martin V8 Zagato de 1986, con el que lamentablemente también tuvo un accidente en el circuito de Croft. La reparación le costó una fortuna y finalmente lo vendió con pérdidas, una de las pocas malas inversiones de su colección. Un Land Rover Defender 110 Heritage y un Jaguar Mark VII de 1951, que también usó en competición, completan su devoción por las marcas de su país.

Joyas Italianas y Leyendas del Rally
Su pasión no se detiene en las islas británicas. Atkinson ha sido un devoto de la marca Lancia, poseyendo hasta tres unidades del legendario Delta HF Integrale en diferentes evoluciones a lo largo de los años. Otro italiano notable en su colección fue un Lancia Thema 8.32, un sedán de apariencia discreta pero que escondía bajo el capó un motor V8 desarrollado por Ferrari, una auténtica rareza.
Ingeniería Alemana y Potencia Americana
La precisión alemana también ha tenido un lugar destacado. Su coche más antiguo conocido es un BMW 328 Roadster de 1939, una joya de preguerra que pilotó en la Mille Miglia. Sin embargo, su relación más curiosa es con el Mercedes-Benz 500E. Compró uno nuevo en 1991, lo vendió, se arrepintió y compró otro de 1993. Luego, logró recomprar su unidad original de 1991, vendió la de 1993, y poco después, volvió a vender la original para acabar comprando un tercer 500E. Esta historia demuestra un profundo afecto por este sedán de altas prestaciones construido en colaboración con Porsche. Del otro lado del Atlántico, tuvo un Ford Falcon Sprint de 1964 preparado para carreras, con el que también sufrió un accidente en el Goodwood Revival antes de venderlo.
Tabla Comparativa de la Colección
| Modelo | Año | Motor | Anécdota Clave |
|---|---|---|---|
| McLaren F1 | 1997 | V12 6.1L (BMW) | Chocado dos veces, reparación de $1.4M y venta por $12.2M. |
| Aston Martin V8 Zagato | 1986 | V8 5.3L | Chocado en circuito y reparado por más de $270,000. |
| Lancia Thema 8.32 | 1989 | V8 2.9L (Ferrari) | Un sedán discreto con corazón de superdeportivo Ferrari. |
| Mercedes-Benz 500E | 1991/1993 | V8 5.0L | Poseyó tres unidades diferentes a lo largo de los años. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuánto pagó Rowan Atkinson por su McLaren F1?
Rowan Atkinson compró su McLaren F1 en 1997 por aproximadamente 810,000 dólares.
¿Cuántas veces chocó Rowan Atkinson su McLaren F1?
Lo chocó dos veces. La primera fue un incidente menor en 1999. La segunda, en 2011, fue un accidente muy grave que requirió una reconstrucción completa del vehículo.
¿Por cuánto vendió Rowan Atkinson su McLaren F1?
Lo vendió en 2015 por 12.2 millones de dólares, obteniendo una ganancia de más de 11 millones de dólares a pesar de su historial de accidentes.
¿Qué otros autos notables ha tenido Rowan Atkinson?
Su colección ha incluido joyas como varios Lancia Delta Integrale, un Aston Martin V8 Vantage, un Mercedes-Benz 500E, y un raro Lancia Thema con motor Ferrari, entre muchos otros.
En conclusión, Rowan Atkinson es mucho más que una cara famosa; es un purista del automóvil. Su filosofía es clara: los coches, sin importar su valor, están hechos para ser conducidos y disfrutados. La saga de su McLaren F1 es el ejemplo perfecto de esta mentalidad: una historia de pasión, riesgo, desastre y, finalmente, un triunfo rotundo que lo consolida como una verdadera leyenda tanto dentro como fuera de la pantalla.
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