06/01/2019
En la vasta historia del automovilismo, existen ciertos motores que trascienden su condición de simple maquinaria para convertirse en auténticos iconos. El motor Chevrolet 235, conocido cariñosamente por muchos como el "Blue Flame", es sin duda uno de ellos. Perteneciente a la legendaria familia de motores de seis cilindros en línea "Stovebolt Six", este propulsor no solo fue el corazón de millones de automóviles y camionetas Chevrolet durante décadas, sino que también se ganó una reputación de hierro por su increíble durabilidad, simplicidad y fiabilidad. Pero, ¿era realmente un buen motor según los estándares de su época y cuál es su legado hoy en día? Acompáñanos en este profundo análisis para desentrañar la historia y las características de esta maravilla de la ingeniería.

Los Orígenes: La Batalla Contra Ford y el Nacimiento del "Stovebolt Six"
Para entender la importancia del 235, primero debemos retroceder a 1929. Chevrolet se encontraba en una encarnizada lucha comercial con su archirrival, Ford. Mientras Chevrolet había tenido un gran éxito con su Serie AA Capitol de 4 cilindros, Ford contraatacó con el revolucionario Modelo A, que ofrecía un motor de 4 cilindros más potente de 40 hp. La respuesta de Chevrolet fue audaz y decisiva: introducir un motor de seis cilindros. La gerencia de General Motors, incluyendo a William S. Knudsen, insistió en que este nuevo motor mantuviera el diseño de válvulas a la cabeza (OHV), una característica distintiva de la marca.

El resultado fue el primer "Stovebolt", un motor de 194 pulgadas cúbicas (3.2 L) que producía 46 hp. Aunque algunos lo apodaron despectivamente el "Cast-Iron Wonder" (Maravilla de Hierro Fundido) o "Stovebolt Six" (Tornillo de Estufa Seis) por su diseño aparentemente anticuado y el uso de tornillos externos que recordaban a las viejas estufas de leña, su éxito fue inmediato. Chevrolet lo publicitó brillantemente como "un seis por el precio de un cuatro", y para 1931, la marca había recuperado el liderazgo en ventas sobre Ford. Este fue el comienzo de una dinastía de motores que se extendería por más de tres décadas.
La Segunda Generación: Más Allá del Diseño Original
El motor "Stovebolt" fue significativamente rediseñado para el año modelo 1937. La mejora más importante fue la adopción de un cigüeñal con cuatro cojinetes de bancada, en lugar de los tres del diseño original, lo que aumentaba drásticamente su robustez y suavidad de funcionamiento. Esta nueva generación es la que daría a luz a los famosos motores 216 y, posteriormente, al legendario 235.
El Precursor: El Motor 216
El motor de 216.5 pulgadas cúbicas (3.5 L) fue el pilar de Chevrolet durante muchos años. Con una potencia inicial de 85 hp, que luego aumentó a 92 hp, este motor era conocido por su fiabilidad. Sin embargo, poseía una característica técnica particular: no utilizaba un sistema de lubricación totalmente presurizado. En su lugar, empleaba un sistema de "cucharillas" o "dippers" en las bielas. Estas cucharillas recogían aceite de una bandeja mientras el cigüeñal giraba, salpicándolo hacia los cojinetes de biela. Los cojinetes estaban hechos de Babbitt, un material blando fundido directamente en la biela, que podía ajustarse para el desgaste. Aunque efectivo para la época, este sistema era menos robusto que la lubricación a presión completa que vendría después.
El Protagonista: El Motor 235 "Blue Flame"
Introducido por primera vez en 1941 para camiones de gran tamaño, el motor de 235.5 pulgadas cúbicas (3.9 L) era una versión más grande y potente del 216. Sin embargo, su verdadera era dorada comenzó en 1950, cuando se ofreció en los automóviles de pasajeros Chevrolet equipados con la nueva transmisión automática Powerglide.
Esta versión del 235 era superior al 216 en varios aspectos clave:
- Levantadores Hidráulicos: En los modelos con Powerglide, se introdujeron levantadores de válvulas hidráulicos, que reducían el ruido del tren de válvulas y eliminaban la necesidad de ajustes periódicos.
- Mayor Compresión: La relación de compresión se elevó a 7.5:1, lo que contribuyó a un aumento significativo de la potencia.
- Mejoras en la Culata: Las válvulas de admisión eran más grandes para mejorar el flujo de aire y la eficiencia del motor.
El gran salto evolutivo llegó en 1953. Las versiones del 235 para automóviles con transmisión Powerglide adoptaron un sistema de lubricación presurizado completo, pistones de aluminio y cojinetes de biela de tipo inserto, mucho más modernos y duraderos que los de Babbitt. Fue en este momento cuando el motor recibió oficialmente el apodo de "Blue Flame", una referencia publicitaria que Chevrolet venía usando para describir una combustión más eficiente. La potencia para estos modelos alcanzaba los 115 hp.
La Versión del Corvette
Una mención especial merece la versión del 235 utilizada en el Chevrolet Corvette de 1953 a 1955. Este motor era una variante de alto rendimiento que, aunque mantenía los levantadores mecánicos, incluía un árbol de levas de mayor alzada (el mismo que en el motor de camión 261) y un sistema de admisión único con tres carburadores Carter de un solo cuerpo montados de lado. Con estas mejoras, el "Blue Flame" del Corvette producía unos impresionantes 150 hp, demostrando la versatilidad y el potencial de este diseño de seis cilindros.

Tabla Comparativa: Familia Stovebolt de Segunda Generación
| Característica | Motor 216 | Motor 235 (Post-1953) | Motor 261 |
|---|---|---|---|
| Cilindrada | 3.5 L (216.5 ci) | 3.9 L (235.5 ci) | 4.3 L (261 ci) |
| Potencia (aprox.) | 85 - 92 hp | 108 - 150 hp | ~148 hp |
| Sistema de Lubricación | Por salpicadura (dippers) | Totalmente presurizado | Totalmente presurizado |
| Cojinetes de Biela | Babbitt fundido | Insertos reemplazables | Insertos reemplazables |
| Uso Principal | Autos y camiones ligeros | Autos, Corvette, camiones | Camiones pesados |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
Entonces, ¿era el Chevy 235 un buen motor?
Absolutamente sí. Para su época, el Chevrolet 235 era un motor excepcional. Su reputación se basa en su increíble fiabilidad y simplicidad de mantenimiento. Era un motor de trabajo, diseñado para durar cientos de miles de kilómetros con un cuidado mínimo. Su buen torque a bajas revoluciones lo hacía ideal tanto para el uso diario en automóviles de pasajeros como para el trabajo pesado en camionetas. Si bien no era el más potente en comparación con los V8 que comenzaron a popularizarse en los años 50, su combinación de economía, suavidad y robustez lo convirtió en uno de los grandes motores de la historia de Chevrolet.
¿Cuál es la diferencia clave entre el 216 y el 235?
Aunque comparten la misma arquitectura básica, la diferencia más importante, especialmente en los modelos posteriores a 1953, es el sistema de lubricación. El 216 usaba un sistema de salpicadura para las bielas, mientras que el 235 evolucionó hacia un sistema de lubricación totalmente presurizado. Esto, junto con los cojinetes de inserto y los pistones de aluminio, hizo del 235 un motor mucho más moderno y capaz de soportar mayores revoluciones y cargas de trabajo de manera más fiable.
¿Cuántos kg de torque lleva la tapa de cilindros de un motor 235?
Una pregunta técnica muy común para quienes restauran o reparan estos motores. Según la información de manuales y la experiencia de mecánicos especializados, la tapa de cilindros (culata) de un motor Chevrolet 235 lleva aproximadamente 13 kg de torque (alrededor de 95 ft-lbs). Es crucial aplicar el torque en la secuencia correcta especificada por el fabricante para asegurar un sellado uniforme y evitar daños en la junta o en la propia culata.
¿Hasta cuándo se fabricó el motor 235?
El motor 235 fue completamente eliminado de la producción en América del Norte en 1962, siendo reemplazado por la nueva generación de motores de seis cilindros en línea de Chevrolet, como el 230. Sin embargo, su legado continuó en Brasil, donde General Motors siguió fabricándolo hasta 1979 para vehículos como el Chevrolet Veraneio.
Conclusión: Un Legado de Hierro
El motor Chevrolet 235 y toda la familia "Stovebolt" representan una era dorada de la ingeniería automotriz, donde la simplicidad y la robustez eran las máximas prioridades. Fue un motor que ayudó a Chevrolet a dominar el mercado, que impulsó a la clase trabajadora, que compitió en las pistas y que incluso fue el corazón del primer deportivo icónico de América. Su diseño de hierro fundido, su sonido característico y su capacidad para seguir funcionando contra viento y marea lo han convertido en una leyenda. Así que, a la pregunta de si fue un buen motor, la respuesta es un rotundo sí. No fue solo bueno; fue uno de los pilares sobre los que se construyó el éxito de General Motors en el siglo XX.
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