01/09/2026
En el corazón de Pergamino, en el barrio Centenario y a la vera del arroyo que tantas veces marcó el pulso de su infancia, se forjó la historia de Sergio Angel Trepat, aunque para todos es simplemente "Pancho". A sus 60 años, este profesor de Educación Física retirado representa el arquetipo del formador, una figura cuya influencia trasciende las canchas de básquet y las aulas para instalarse en el recuerdo y el carácter de generaciones de jóvenes. Su vida es un testimonio de la pasión por la enseñanza, el valor de la comunidad y la búsqueda constante de nuevos horizontes, desde el sonido del balón picando en el parquet hasta el zumbido de las abejas en la tranquilidad del campo.

- Una Infancia Marcada por el Arroyo y el Barrio
- El Club Sports: La Cuna de una Vocación
- La Formación de un 'Profe'
- Dejando Huella en los Clubes de Pergamino
- La Docencia en la Escuela Rural
- La Apicultura: Un Refugio de Desconexión
- La Familia: El Pilar de su Vida
- Reflexiones Finales: El Legado de un Formador
- Preguntas Frecuentes sobre Sergio Trepat
Una Infancia Marcada por el Arroyo y el Barrio
Nacido en Pergamino, Sergio creció en un hogar humilde pero lleno de afecto en la calle Gaboto. Su familia, compuesta por su padre Francisco, su madre Delia Fernández y sus hermanos mellizos Mario y Marcelo, fue su primer pilar. "Mi mamá era ama de casa y mi papá empleado de comercio, que trabajó muchos años en la Ferretería Francesa", relata Trepat, evocando una época de simpleza y vida de barrio. La cercanía con el arroyo Pergamino no solo definió el paisaje de su niñez, sino también sus desafíos. "Tuve una infancia linda, de barrio, con algunas inundaciones encima", recuerda. La más vívida en su memoria es la de 1966, una crecida que obligó a su familia a evacuar de una manera casi cinematográfica: "Nos tuvimos que trasladar, mi abuelo que tenía una quinta nos vino a buscar con un carro tirado a caballo". Estas experiencias le enseñaron desde temprano sobre la resiliencia y el arduo trabajo de reconstruir, una lección que aplicaría a lo largo de su vida.
El Club Sports: La Cuna de una Vocación
La vida de "Pancho" dio un vuelco a los 10 años, cuando el deporte se convirtió en su eje central. Aunque su padre jugaba en el Club Juventud, fue el Club Sports el que se transformó en su segundo hogar. Allí, de la mano de sus compañeros y amigos del barrio, descubrió el básquet. "Mi profe fue Lucas Leonard y luego con 'Lalo' Garbini, que fue quien me puso el sobrenombre de 'Panchito'", rememora con cariño. El club no era solo un lugar para practicar un deporte; era un espacio de contención, aprendizaje y camaradería. Pasó por todas las categorías, llegando a jugar en primera división, aunque se define con modestia: "Era un jugador mediocre, me salvaba Marcelo Duffy, yo iba siempre atrás de él". Fue en ese ambiente, entre entrenamientos, viajes y meriendas compartidas en casas de amigos, donde nació su vocación por la Educación Física. Los valores de esfuerzo, compañerismo y respeto que aprendió en la cancha serían los mismos que, años más tarde, transmitiría a sus propios alumnos.
La Formación de un 'Profe'
Decidido a convertir su pasión en su profesión, Sergio comenzó sus estudios en Venado Tuerto. Sin embargo, su camino académico fue interrumpido por el Servicio Militar, que cumplió durante un año en Bahía Blanca. A su regreso, un cambio en el plan de estudios lo llevó a tomar una nueva dirección. "Cuando regresé el plan había cambiado y no me reconocían las materias que tenía, así que me resultaba más accesible seguir en Rosario, donde me recibí en el año 1984", explica. Esta etapa de formación, lejos de casa, consolidó su determinación y lo preparó para la carrera que estaba a punto de emprender, una carrera que lo devolvería a su Pergamino natal para dejar una huella imborrable.
Dejando Huella en los Clubes de Pergamino
Incluso antes de graduarse, Sergio ya estaba trabajando en las divisiones menores de básquet en Pergamino. Su carrera como entrenador despegó rápidamente. Tras su participación en el equipo campeón provincial junto a Raúl Belcuore, comenzó a trabajar en el Club Argentino, donde permaneció por tres años. Su trayectoria lo llevó de vuelta al Club Sports y, en 1992, a embarcarse en uno de sus proyectos más queridos: la creación de una escuela de básquet desde cero en el Club Tráfico's Old Boys. "Fue una iniciativa que surgió de la inquietud de un par de dirigentes y que nos dio muchas satisfacciones porque empezamos de cero", cuenta con orgullo. Durante seis años, junto a padres comprometidos, levantaron una estructura que hoy perdura. Su última etapa como formador la vivió durante 15 años en el Club Sirio Libanés, de donde se retiró justo antes de la pandemia de 2020.
Recorrido como Entrenador Formativo
| Club | Período Destacado | Contribución Principal |
|---|---|---|
| Club Argentino | Mediados de los '80 | Inicio de su carrera como profesor en divisiones menores. |
| Club Sports | Finales de los '80 | Regreso a su club de origen para seguir formando jugadores. |
| Tráfico's Old Boys | 1992 - 1998 | Fundador de la escuela de básquet, partiendo desde cero. |
| Club Sirio Libanés | Últimos 15 años de carrera | Cierre de su ciclo como entrenador, consolidando su legado. |
La Docencia en la Escuela Rural
Paralelamente a su labor en los clubes, Sergio Trepat dedicó 22 años de su vida a la docencia en el sistema educativo formal. Obtuvo un cargo titular en la Escuela Primaria Nº 23 de Todd, una localidad del Partido de Arrecifes. Viajaba dos veces por semana para impartir clases de Educación Física. "Fueron años muy felices, sobre todo en los comienzos", asegura. Fue testigo privilegiado de la transformación del sistema educativo a lo largo de dos décadas. "Trabajé en un modelo de escuela en la que no solo valía la cuestión pedagógica sino el trato con los pares. Esa escuela ya no estaba cuando me retiré", reflexiona, sin juzgar los cambios como mejores o peores, sino simplemente diferentes. Cuando llegó el momento de la jubilación, no dudó. Se retiró con los mejores recuerdos de una comunidad que lo acogió y con la satisfacción del deber cumplido.
La Apicultura: Un Refugio de Desconexión
Hace unos 20 años, lo que comenzó como un simple hobby se transformó en una segunda pasión: la apicultura. Esta actividad estacional le permitió compatibilizarla con su trabajo docente y deportivo. Hoy, lo que era un entretenimiento es un pequeño emprendimiento familiar. "Me considero un abejero, no un apicultor", afirma con humildad. Sus colmenas, ubicadas en Rancagua, son su santuario. "Es un lugar donde no hay señal de celular, así que cuando voy es un verdadero momento de desconexión, el campo tiene eso". La apicultura le brinda una paz y una conexión con la naturaleza que complementan la energía y el dinamismo de su vida ligada al deporte.
La Familia: El Pilar de su Vida
El ancla y motor de Sergio Trepat siempre ha sido su familia. Está casado desde hace 34 años con Adriana Morro, también profesora de Educación Física, a quien conoció trabajando. Juntos formaron una familia sólida y criaron a sus tres hijos: Sofía (médica), Rocío (técnica en Turismo) y Felipe (próximo a recibirse de ingeniero agrónomo). Su hogar en el barrio Luis Sandrini, que construyeron con esfuerzo en 1991, es su refugio y el centro de operaciones de una vida compartida, sustentada en el amor y el respeto mutuo.
Reflexiones Finales: El Legado de un Formador
Hoy, ya retirado, "Pancho" disfruta de un presente más tranquilo pero no menos activo. Se reinventa, cocina para amigos, disfruta de su casa y sigue proyectando. Su reflexión final vuelve a su gran amor, la educación física, y a los valores que esta le enseñó. "Soy de la guardia de profesores que tuvimos enormes maestros que nos enseñaban deporte, pero también a movernos en la vida", sostiene. Esa fue la filosofía que intentó replicar, enseñando a sus alumnos que, si bien competir para ganar es importante, también es fundamental saber perder. Su mayor recompensa no son los trofeos, sino el afecto y el respeto de exalumnos y sus familias. "La profesión y el destino son un camino elegido que volvería a transitar, sin dudas. La educación física me ha dado mucho, me ha dado amigos, soy muy agradecido", concluye. La historia de Sergio "Pancho" Trepat es la de un hombre de Pergamino que, a través del deporte y la docencia, demostró que el mayor triunfo es dejar una huella positiva en la vida de los demás.
Preguntas Frecuentes sobre Sergio Trepat
¿Quién es Sergio "Pancho" Trepat?
Sergio "Pancho" Trepat es un reconocido profesor de Educación Física jubilado de Pergamino, Argentina. Es conocido por su extensa carrera como docente y, especialmente, como entrenador y formador de básquet en varios clubes de la ciudad.
¿Por qué le dicen "Pancho"?
El apodo "Pancho" es una herencia de su padre, Francisco. Posteriormente, en el Club Sports, su entrenador "Lalo" Garbini comenzó a llamarlo "Panchito", consolidando el apodo por el que es conocido en su comunidad.
¿En qué clubes de básquet dejó su huella?
Trabajó en importantes instituciones de Pergamino, como el Club Argentino, el Club Sports, el Club Sirio Libanés y, de manera muy destacada, en el Club Tráfico's Old Boys, donde fundó la escuela de básquet desde sus cimientos.
¿Cuál es su otra gran pasión además del deporte?
Desde hace más de 20 años, Sergio Trepat se dedica a la apicultura. Considera esta actividad un hobby y un refugio que le permite desconectarse y estar en contacto con la naturaleza en su colmenar ubicado en Rancagua.
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