¿Qué significa que un motor está "perreado"?

Motores 'Perreados': Trampa y Escándalo en el TC

30/03/2021

Valoración: 4.14 (7784 votos)

El automovilismo argentino es un universo de pasión, rivalidades históricas y una jerga muy particular que solo sus seguidores más fieles comprenden a la perfección. Dentro de ese diccionario popular, existe un término que encapsula la picardía, el ingenio al límite del reglamento y, en muchas ocasiones, la trampa descarada: estar "perreado". Esta expresión, que resuena con fuerza en los boxes del Turismo Carretera, se refiere a una modificación ilegal en un vehículo de competición, realizada con el único fin de obtener una ventaja sobre los rivales. Es la materialización del famoso dicho "hecha la ley, hecha la trampa", una práctica tan antigua como las propias carreras que ha generado algunos de los escándalos más memorables y controvertidos de la historia.

Índice de Contenido

¿Qué Significa que un Auto está "Perreado"?

Para entender el concepto, primero hay que viajar fuera de los circuitos, al mundo del fútbol. La cultura popular argentina acuñó la frase "meter el perro" para describir un engaño o una estafa. Se dice que su origen proviene de viejas épocas, cuando los hinchas de un equipo que iba perdiendo arrojaban un perro al campo de juego para forzar al árbitro a detener el partido y enfriar las acciones. El automovilismo adoptó y adaptó esta expresión, pero mantuvo su esencia de engaño.

¿Cómo se llamaba el perro que mordió a Navarro Montoya?
Pero la historia oculta detrás de aquella agresión es la del perro Ron, protagonista del famoso mordisco.

Cuando un auto de carreras está "perreado", significa que su preparador o equipo ha modificado deliberadamente algún componente violando el estricto reglamento técnico de la categoría. No se trata de un simple error de interpretación, sino de una acción consciente para ganar rendimiento. Puede ser una pieza con un peso inferior al mínimo, una medida fuera de tolerancia o un elemento no permitido que otorga décimas de segundo cruciales en la pista. Es un juego del gato y el ratón entre la astucia de los equipos y la lupa de los comisarios técnicos, una batalla silenciosa que se libra en los talleres y que tiene su veredicto final en la revisión post-carrera.

El Escándalo que Definió un Campeonato: El Caso Aventin 2006

Si hay un caso que personifica a la perfección el concepto de "perro" y sus devastadoras consecuencias, es el que protagonizó Diego Aventin en la temporada 2006 del Turismo Carretera. La historia tiene todos los ingredientes de un drama deportivo: una lucha encarnizada por el título, una victoria épica en la pista y una revelación impactante que cambió el destino del campeonato.

La escena nos sitúa en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata, penúltima fecha del calendario. La corona estaba en juego entre dos gigantes: Norberto Fontana (Dodge) y Diego Aventin (Ford). Fontana llegaba como líder, con una ventaja de 18,5 puntos sobre el "Pumita". La carrera fue una batalla intensa, y Aventin logró una victoria espectacular que le permitía llegar con todas las chances a la última cita en Río Gallegos. La definición del campeonato se estiraba, para deleite de los fanáticos. Sin embargo, la celebración en el box del Lincoln Sport Group, equipo de Hugo Cuervo, duraría poco.

En la verificación técnica posterior, los comisarios de la ACTC desarmaron el motor del Ford ganador y encontraron la anomalía. El reglamento estipulaba que el espesor de los aros de los pistones debía ser de 2,5 milímetros. Los del auto de Aventin medían 2,2 milímetros. Esas tres décimas de milímetro, imperceptibles para el ojo inexperto, suponían una ventaja crucial: menor fricción contra las paredes del cilindro, lo que se traducía en más potencia y velocidad final. Era el "perro" perfecto, sutil pero efectivo.

El motorista, Marcelo "Machete" Esteban, asumió la responsabilidad del error, y el equipo no apeló la decisión. La sanción fue inmediata e implacable: exclusión de la competencia. Con la descalificación de Aventin, Norberto Fontana heredó la victoria en La Plata y, con los puntos sumados, se consagró campeón del Turismo Carretera de manera anticipada. El título se definió en un escritorio. La ironía del destino fue aún más cruel: el presidente de la ACTC en aquel entonces era Oscar Aventin, padre de Diego, quien tuvo que presidir la entidad que sancionaba a su propio hijo, costándole un campeonato.

La Visión del Comisario Técnico: Habla Carlos Marchese

En una entrevista realizada tiempo después, Carlos Marchese, quien era el responsable técnico de la ACTC en ese momento, arrojó luz sobre el polémico suceso. Marchese diferenció entre errores por desconocimiento y actos de mala fe.

"A veces los errores pasan por no leer el reglamento", explicaba. "Pero en el caso de Hugo Cuervo hubo mala fe. Él es el rey en aprovechar los puntos y comas del reglamento. Si le hubiera pasado a otro equipo, te queda la duda, pero en el caso de Cuervo es evidente. Trabajan siempre al filo del reglamento".

¿Cómo se llamaba el perro que mordió a Navarro Montoya?
Pero la historia oculta detrás de aquella agresión es la del perro Ron, protagonista del famoso mordisco.

Lo más sorprendente para Marchese fue la implicación de "Machete" Esteban, un motorista de bajo perfil y reputación intachable. Sin embargo, la evidencia era irrefutable. La orden de revisar exhaustivamente los autos de los contendientes al título había venido, paradójicamente, del propio Oscar Aventin. "Él me dijo que se inspeccionara los autos de los dos pilotos que estaban peleando el campeonato… ¡Y justo cae el hijo! Fue una cosa increíble", rememoraba Marchese. Para él, esa decisión, aunque dolorosa, fortaleció la imagen de la categoría, demostrando que nadie, ni siquiera el hijo del presidente, estaba por encima de las reglas.

Otros "Perros" Famosos en la Historia del TC

El caso de Aventin es el más emblemático por sus consecuencias directas en un campeonato, pero no es el único. La historia del Turismo Carretera está plagada de episodios similares que demuestran la constante búsqueda de los equipos por ese extra de rendimiento.

  • Juan María Traverso (2005): Incluso una leyenda como el "Flaco" no estuvo exento de polémica. Tras ganar en La Plata, su Torino fue descalificado en la técnica porque el peso de las bielas del motor Cherokee no respetaba el mínimo reglamentario.
  • Omar "Gurí" Martínez (2016): El ídolo de Ford fue suspendido por cuatro fechas y multado económicamente por correr con un motor ilegal. El escándalo fue mayúsculo y sembró una sombra de duda sobre su título obtenido en la temporada anterior, en 2015, con sospechas de que ya utilizaba elementos antirreglamentarios.

Tabla Comparativa de Escándalos Técnicos

PilotoAñoInfracción TécnicaConsecuencia
Diego Aventin2006Aros de pistón con espesor inferior al reglamentarioDescalificación de la carrera y pérdida del campeonato
Juan María Traverso2005Bielas del motor con peso inferior al mínimoDescalificación de la carrera ganada
Omar Martínez2016Múltiples elementos del motor fuera de reglamentoSuspensión por 4 fechas y multa económica

Preguntas Frecuentes

¿Qué es exactamente un "motor perreado"?
Es un término coloquial del automovilismo argentino para referirse a un motor o un auto que ha sido modificado ilegalmente, violando el reglamento técnico de la categoría, con el objetivo de obtener una ventaja de rendimiento.

¿Por qué es tan grave una infracción técnica en el automovilismo?
Es grave porque atenta contra el principio fundamental de la competencia deportiva: la igualdad de condiciones. Las reglas técnicas existen para garantizar que la victoria se decida por la habilidad del piloto y la eficiencia del equipo dentro de un marco legal, no por quien tiene el mejor engaño. Además, algunas modificaciones pueden comprometer la seguridad.

¿El caso de Diego Aventin fue el más famoso?
Sí, es ampliamente considerado uno de los más famosos y dolorosos, no solo porque definió un campeonato de Turismo Carretera en los escritorios, sino también por el drama familiar que implicó, con el padre del piloto presidiendo la entidad que lo sancionó.

En definitiva, el concepto del auto "perreado" es una muestra de hasta dónde puede llegar la ambición por ganar. Representa esa delgada línea que separa el ingenio de la ilegalidad, una línea que, una vez cruzada, puede transformar la gloria de una victoria en la vergüenza de un escándalo, dejando una marca imborrable en la historia del deporte motor.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Motores 'Perreados': Trampa y Escándalo en el TC puedes visitar la categoría Automovilismo.

Subir