28/06/2021
En la rica historia del automovilismo australiano, pocos vehículos evocan tanta pasión y nostalgia como el Holden Commodore (VL). Producido entre 1986 y 1988, este sedán de tamaño mediano no fue solo la iteración final de la primera generación del Commodore, sino un punto de inflexión que redefinió el rendimiento y la ingeniería en la industria automotriz de Australia. Con un total de 151,801 unidades fabricadas, el VL se consolidó como un éxito comercial y una leyenda en las pistas, gracias a una audaz decisión de ingeniería y a la creación de algunas de las versiones de competición más icónicas de la historia.
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Un Diseño Renovado y Aerodinámico
El Commodore VL representó una modernización significativa respecto a su predecesor, el VK. Los diseñadores de Holden buscaron suavizar las líneas cuadradas de la década anterior, introduciendo paneles más redondeados y una estética más fluida. Un pequeño spoiler trasero integrado en la tapa del maletero no solo aportaba un toque deportivo, sino que también mejoraba la aerodinámica. El cambio más notable en el frontal fue la adopción de faros rectangulares de perfil bajo, que le daban una apariencia más moderna y agresiva.

La variante de lujo, el Holden Calais, llevó la innovación un paso más allá con sus cubiertas de faros semi-retráctiles, un detalle de diseño inédito en un Holden de producción. Este sistema, que ocultaba parcialmente los faros cuando no estaban en uso, le confería una apariencia distintiva y premium sin incurrir en costos excesivos, ya que las unidades de iluminación eran las mismas que en el resto de la gama.
El interior también recibió una profunda renovación. El tablero fue rediseñado con nuevos instrumentos y interruptores táctiles a ambos lados del volante para controlar funciones como los limpiaparabrisas y el desempañador trasero. La consola central fue optimizada para ofrecer más espacio de almacenamiento, y la palanca de cambios recibió un nuevo diseño, mejorando la ergonomía y la sensación general de calidad.
El Corazón Japonés: La Revolución del Motor Nissan
La decisión más trascendental y controvertida en el desarrollo del VL fue abandonar el tradicional motor de seis cilindros en línea de Holden, conocido como "Black motor", en favor de una unidad importada de Japón: el Nissan RB30E de 3.0 litros. Esta medida no fue un capricho, sino una necesidad impuesta por la nueva legislación australiana que, a partir del 1 de enero de 1986, exigía que todos los coches nuevos funcionaran con gasolina sin plomo. El viejo motor de Holden no podía adaptarse a este requisito de manera rentable.
RB30E: Eficiencia y Suavidad
El motor Nissan RB30E era una maravilla de la ingeniería de su tiempo. Contaba con un sistema de control electrónico de la combustión (ECCS) y un colector de admisión optimizado que le proporcionaban una entrega de potencia suave y eficiente. Este seis en línea no solo cumplía con las normativas, sino que ofrecía un nivel de refinamiento superior al del motor al que reemplazaba.
La llegada del Turbo: Nace una Leyenda
Seis meses después del lanzamiento, Holden desató el verdadero potencial del motor Nissan con la introducción de la versión turbo, el RB30ET. Equipado con un turbocompresor Garrett alojado en una carcasa refrigerada por agua para garantizar su durabilidad, este motor elevaba la potencia hasta los 150 kW (201 hp). El rendimiento era espectacular para la época: la velocidad máxima superaba los 220 km/h, convirtiendo al Commodore Turbo en uno de los sedanes más rápidos del mercado. No es de extrañar que las fuerzas policiales australianas lo adoptaran como su vehículo de persecución de alta velocidad, conocido internamente con el código "BT1".
El V8 Australiano se Niega a Desaparecer
Mientras el motor Nissan se llevaba todos los titulares, el emblemático V8 de Holden estuvo a punto de desaparecer. La compañía consideró descontinuarlo en lugar de adaptarlo a la gasolina sin plomo, siguiendo los pasos de su rival Ford. Sin embargo, una masiva protesta pública, impulsada por la campaña mediática "V8s 'til 98" (V8 hasta el 98), convenció a Holden de mantener vivo su motor más icónico.
En octubre de 1986, el V8 de 5.0 litros regresó, adaptado para el nuevo combustible. Aunque mantenía su clásico carburador Rochester de cuatro cuerpos, entregaba más potencia y par que su predecesor, con 122 kW (164 hp) y 323 N·m. Holden lo posicionó como el motor ideal para remolcar, gracias a su contundente entrega de par a bajas revoluciones. Este motor se podía asociar a una caja automática de tres velocidades o a una manual Borg-Warner de cinco.
Versiones de Competición: Forjando Mitos en el Asfalto
La verdadera leyenda del Commodore VL se cimentó en los circuitos de carreras, gracias a las versiones de homologación para el Grupo A, la categoría reina de los turismos en la década de 1980.
HDT SS Group A: El Último Baile de Peter Brock
La primera versión de competición fue desarrollada por el Holden Dealer Team (HDT), liderado por el legendario piloto Peter Brock. Se fabricaron 500 unidades del Commodore SS Group A en color "Permanent Red" para cumplir con las normativas de homologación. Este coche presentaba un agresivo kit aerodinámico con grandes alerones y una toma de aire en el capó para alimentar al V8 carburado. Fue el último Holden V8 de producción en usar carburador.
Sin embargo, este modelo también marcó el final de la relación entre Holden y Brock. Una disputa sobre un controvertido dispositivo pseudocientífico llamado "Energy Polarizer", que Brock insistía en instalar en sus coches, provocó una ruptura sensacional que llevó a Holden a crear su propia división de vehículos de alto rendimiento.
HSV SS Group A SV: El Nacimiento del "Walkinshaw"
Tras la ruptura con Brock, Holden se asoció con el especialista británico Tom Walkinshaw Racing (TWR) para crear Holden Special Vehicles (HSV). Su primera obra maestra fue el SS Group A SV de 1988, un coche que pasaría a la historia con el apodo de "Walkinshaw".
Diseñado para ser aerodinámicamente superior, su radical kit de carrocería, fabricado en gran parte con plástico, le valió apodos como "Plastic Pig" (Cerdo de Plástico) o "Batmobile". Pero bajo esa carrocería se escondía una mecánica de competición. El motor V8 de 5.0 litros fue completamente reconstruido para soportar las exigencias de las carreras, con un bloque reforzado, balancines de rodillo y, lo más importante, un colector de admisión de doble cuerpo de mariposa desarrollado por TWR. Aunque oficialmente declaraba 180 kW (241 hp), se rumoreaba que la potencia real era mucho mayor. Se produjeron 750 unidades, todas en color "Panorama Silver".
Tabla Comparativa de Motores del Holden Commodore VL
| Motor | Cilindrada | Alimentación | Potencia | Torque |
|---|---|---|---|---|
| Nissan RB30E | 3.0L (6 en línea) | Inyección Electrónica | 114 kW (153 hp) | 247 N·m |
| Nissan RB30ET | 3.0L (6 en línea) | Inyección Electrónica + Turbo | 150 kW (201 hp) | 296 N·m |
| Holden V8 | 5.0L (V8) | Carburador | 122 kW (164 hp) | 323 N·m |
| HSV SS Group A SV V8 | 5.0L (V8) | Inyección Electrónica (Doble Cuerpo) | 180 kW (241 hp) | 380 N·m |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué el Commodore VL usó un motor Nissan?
Holden adoptó el motor Nissan RB30E de 3.0 litros debido a la nueva legislación australiana de 1986 que obligaba a todos los coches nuevos a funcionar con gasolina sin plomo. El motor de seis cilindros de Holden era demasiado antiguo y no resultaba rentable adaptarlo, por lo que la importación del motor japonés fue la solución más eficiente y moderna.
¿Cuál es el Commodore VL más buscado por los coleccionistas?
Sin duda, el modelo más cotizado y buscado es el HSV SS Group A SV, popularmente conocido como "Walkinshaw". Su producción limitada a 750 unidades, su radical kit de carrocería y su estatus de leyenda de las carreras de Bathurst lo convierten en el santo grial para los coleccionistas de Holden.
¿Qué fue el "Energy Polarizer" que causó la ruptura entre Holden y Peter Brock?
El "Energy Polarizer" era un pequeño dispositivo que contenía cristales y imanes en una caja de resina epoxi. Peter Brock afirmaba que "alineaba las moléculas" del coche, mejorando su rendimiento y manejo. Holden y la comunidad automovilística lo consideraron pseudociencia, y la insistencia de Brock en instalarlo en los vehículos de su equipo (HDT) sin la aprobación de la fábrica llevó a la disolución de su histórica asociación.
Conclusión: Un Legado Inmortal
El Holden Commodore VL fue mucho más que un simple coche. Fue un vehículo de transición que marcó el fin de una era y el comienzo de otra. Introdujo la inyección electrónica y el turbo en la gama Commodore, salvó al icónico motor V8 de la extinción y dio origen a Holden Special Vehicles (HSV), la división que crearía los coches de alto rendimiento más deseados de Australia durante las siguientes tres décadas. Su éxito en las calles y su gloria en los circuitos, especialmente con las legendarias versiones de Grupo A, han asegurado que el Commodore VL ocupe un lugar de honor en la historia del automovilismo mundial.
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