¿Quién conducía el trueno naranja?

Carlos Pairetti y el legendario Trueno Naranja

04/06/2024

Valoración: 4.47 (12423 votos)

En la rica y apasionante historia del automovilismo argentino, existen nombres que resuenan con la fuerza de un motor V8 y coches que se convirtieron en leyendas imborrables. La combinación de un piloto audaz y una máquina revolucionaria es la fórmula del éxito y la inmortalidad. Este es el caso de Carlos Alberto Pairetti y su inseparable compañero de gloria, el prototipo Steven Chevrolet 250, bautizado por el clamor popular como el Trueno Naranja. Juntos, escribieron una de las páginas más épicas del Turismo Carretera, desafiando un dominio que parecía inquebrantable y grabando su nombre a fuego en el corazón de los fanáticos.

¿Cuánto vale un auto del Turismo Carretera?
Un auto de TC cuesta unos 45 millones de pesos por carrera.
Índice de Contenido

Los Primeros Rugidos de un Talento de Arrecifes

Nacido en Clucellas, Santa Fe, pero arrecifeño por adopción y corazón, Carlos Pairetti sintió el llamado de la velocidad desde muy joven. Su debut en la categoría más popular de Argentina, el Turismo Carretera, se produjo el 25 de marzo de 1962, en la Vuelta de Pergamino. A bordo de una cupé Chevrolet que había pertenecido a Néstor Marincovich, Pairetti no tardó en demostrar que no era un novato más. Su manejo agresivo y su capacidad para exprimir al máximo la mecánica lo pusieron rápidamente en el radar de todos, merodeando los puestos de vanguardia en su primera carrera.

El talento innato no tardó en dar sus frutos. Al año siguiente, en 1963, llegaría su primera victoria en La Vuelta de Mar del Plata, un presagio de lo que estaba por venir. Ese mismo año consolidaría su estatus de piloto ganador al adjudicarse su primer Gran Premio. Entre 1963 y 1966, al volante de su fiel cupé Chevrolet, Pairetti acumuló un total de nueve triunfos, convirtiéndose en uno de los principales animadores de la categoría y un ídolo indiscutido para los hinchas del "Chivo".

Incluso en 1965, demostró su versatilidad al lograr una hazaña histórica: obtuvo una victoria en Villa Carlos Paz a bordo de un Volvo 122 SB, siendo este el único triunfo en la historia del TC para una marca que no fuera Ford, Chevrolet, Dodge o Torino. Diez días después, en el mismo circuito, volvería a su Chevrolet para repetir la victoria, dejando en claro que el talento del piloto estaba por encima de cualquier máquina.

La Revolución de los Prototipos y el Nacimiento de una Bestia

Hacia finales de la década de los 60, el Turismo Carretera vivió una de sus transformaciones más profundas. Las tradicionales cupecitas dieron paso a los Sport Prototipo, autos diseñados específicamente para la competición, con chasis tubulares, carrocerías aerodinámicas y una potencia descomunal. En este nuevo escenario, Pairetti se adaptó rápidamente, presentando en 1967 el "Barracuda Chevrolet", un prototipo montado sobre el chasis de una vieja cupé Chrysler, con una carrocería de Alain Baudena y un motor Chevrolet 230. A pesar de que Pairetti lo consideraba el mejor auto que había manejado, la realidad era contundente: el equipo oficial IKA-Renault, con sus revolucionarios Torino y las Liebres diseñadas por Heriberto Pronello, ejercía un dominio abrumador.

El campeonato de 1968 comenzó con la misma tónica. Pairetti luchaba, pero los Torino parecían imbatibles. Consciente de que necesitaba un arma superior para aspirar al título, tomó una decisión que cambiaría la historia. Se contactó con el brillante preparador y constructor Horacio Steven con un objetivo claro: crear un prototipo capaz de destronar al "equipo nacional".

Así, el 23 de junio de 1968, en el Autódromo de Buenos Aires, el mundo del automovilismo vio nacer a una leyenda. Un prototipo de líneas afiladas, bajo, imponente y pintado de un naranja vibrante que era imposible de ignorar. El público y el periodismo lo bautizaron de inmediato: había nacido el Trueno Naranja. Con su motor Chevrolet 250 preparado por los hermanos Bellavigna y su chasis revolucionario, el auto no solo era rápido, era una declaración de intenciones.

1968: El Año de la Consagración

El impacto del Trueno Naranja fue inmediato. Carlos Pairetti encontró en él la herramienta perfecta para desatar todo su potencial. La combinación de piloto y máquina resultó ser una sinfonía de velocidad y audacia. Con esta nueva arma, Pairetti se lanzó a la caza del campeonato y logró lo que muchos creían imposible: desbancar a los Torino.

Consiguió cuatro victorias contundentes con el nuevo prototipo, que sumadas a un triunfo previo con el Barracuda, le fueron suficientes para asegurarse la corona. Se proclamó Campeón Argentino de Turismo Carretera, rompiendo la hegemonía de IKA y devolviendo a Chevrolet a lo más alto del podio. Ese título no fue uno más; fue una hazaña lograda a base de ingenio, coraje y la creación de uno de los autos más icónicos y queridos de todos los tiempos.

Comparativa de los Autos Clave de Carlos Pairetti

VehículoMarcaAños DestacadosLogro Principal
Cupé ChevroletChevrolet1962-19669 victorias en TC
Barracuda ChevroletChevrolet1967-19683 victorias en TC
Trueno NaranjaChevrolet1968Campeón de Turismo Carretera
La Nova NaranjaChevrolet / Ford1969-19702 victorias en TC (con Chevrolet)
Dodge GTXDodge1977-1978Coche de su retiro

De "Il Matto" a la Aventura Internacional

Tras la gloria de 1968, Pairetti siguió compitiendo al más alto nivel. En 1969 presentó "La Nova Naranja", un chasis Liebre MkIII con motor Chevrolet, con el que logró dos victorias más. Sin embargo, en 1970 tomó una de las decisiones más polémicas de su carrera: después de 17 años ligado a Chevrolet, se pasó al bando de Ford. La noticia cayó como una bomba entre los fanáticos, generando recelo en ambas hinchadas. A pesar de darle a Ford una victoria importante, su relación con el equipo, y en especial con el preparador José Miguel Herceg, fue tensa. Herceg no aprobaba el estilo de manejo extremo de Pairetti, quien llevaba los motores al límite en cada vuelta, algo que chocaba con la filosofía del meticuloso preparador.

Este distanciamiento le abrió las puertas a una nueva aventura: Europa. Pairetti desembarcó en la Fórmula 3 Europea, donde su estilo de conducción arriesgado y espectacular no pasó desapercibido. Los italianos, impresionados por su forma de ir al límite sin especulaciones, lo apodaron "Il Matto" (El Loco), un sobrenombre que definió a la perfección su espíritu indomable. También cruzó el Atlántico para competir en las 300 Millas de Indy en Rafaela, siendo el primer argentino en participar en esta especialidad.

El Adiós de una Leyenda

Carlos Pairetti regresó a Argentina en 1977 para sus últimos años en el Turismo Carretera. Esta vez lo hizo con una cupé Dodge GTX, alternando también con un Dodge 1500, con el que logró su última victoria el 26 de marzo de 1978. Finalmente, el 14 de agosto de ese mismo año, colgó el casco de manera definitiva, dejando tras de sí un legado de velocidad, audacia y un campeonato inolvidable. Su figura, asociada para siempre al color naranja furioso de su Trueno, permanece como un pilar fundamental en la historia grande del automovilismo argentino.

Preguntas Frecuentes

¿Quién fue Carlos Pairetti?

Carlos Pairetti fue un destacado piloto argentino de automovilismo, ídolo de Chevrolet y campeón de Turismo Carretera en 1968. Es mundialmente recordado por haber conducido el famoso prototipo "Trueno Naranja".

¿Qué fue el Trueno Naranja?

El Trueno Naranja fue el apodo del prototipo Steven-Chevrolet 250, un auto de competición diseñado por Horacio Steven y motorizado por los hermanos Bellavigna. Con este vehículo, Pairetti ganó el campeonato de TC de 1968.

¿Por qué fue tan importante el campeonato de 1968?

Fue crucial porque rompió la hegemonía que el equipo oficial IKA-Renault y sus modelos Torino habían establecido en la categoría. La victoria de Pairetti y el Trueno Naranja fue vista como un triunfo del ingenio y la audacia de un piloto privado contra una estructura oficial.

¿Por qué le decían "Il Matto" a Carlos Pairetti?

Recibió el apodo de "Il Matto" (El Loco, en italiano) durante su incursión en la Fórmula 3 Europea. Los aficionados y la prensa italiana quedaron asombrados por su estilo de manejo extremadamente agresivo, siempre al límite y sin especular, lo que le valió ese apodo.

¿Corrió Pairetti solo para Chevrolet?

No. Aunque es un ídolo histórico de Chevrolet, a lo largo de su carrera también compitió para otras marcas. Logró una victoria histórica con un Volvo, tuvo un polémico paso por Ford y se retiró del automovilismo conduciendo un Dodge.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Carlos Pairetti y el legendario Trueno Naranja puedes visitar la categoría Automovilismo.

Subir