28/06/2024
En los más de 70 años de historia de la Fórmula 1, solo un nombre chileno figura en sus registros: Eliseo Salazar. Su historia no es solo la de un piloto que alcanzó la cima del automovilismo, sino la de un joven que, con una determinación inquebrantable, cruzó fronteras y superó obstáculos impensables para poner a su país en el mapa del motorsport mundial. Entre 1981 y 1983, Salazar compitió contra leyendas en la era más peligrosa de la categoría, logrando sumar puntos con equipos modestos y dejando un legado de perseverancia y versatilidad que perdura hasta hoy. Su camino, forjado a base de sacrificio y talento, comenzó lejos de los glamorosos circuitos europeos, en el corazón del automovilismo argentino.
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- El Sueño que Cruzó la Cordillera: Inicios en Argentina
- El Salto a Europa y la Puerta a la Fórmula 1
- Años Difíciles en la Cima del Automovilismo
- El Incidente que Recorrió el Mundo: La Pelea con Piquet
- Un Piloto Todoterreno: Más Allá de la Fórmula 1
- Testigo de una Era Peligrosa
- Reflexiones y Legado
- Preguntas Frecuentes sobre Eliseo Salazar
El Sueño que Cruzó la Cordillera: Inicios en Argentina
A los 20 años, con el objetivo claro de ser piloto profesional, Eliseo Salazar tomó una decisión que marcaría su carrera: se mudó a Buenos Aires. En la década de los setenta, Argentina era una cuna de talentos con una sólida escalera de formación en monoplazas. Fue allí donde Eliseo se inscribió en el curso de pilotos del Autódromo de Buenos Aires y dio sus primeros pasos en la Fórmula 4, categoría que más tarde se convertiría en la Fórmula Renault. “Hice toda mi carrera en Argentina, salí campeón en Fórmula 4 y aprendí mucho para llegar a la Fórmula 1”, recuerda Salazar.

La competencia era feroz. “Empecé corriendo con el número 140, ya que durante el año capaz que había 200 inscriptos. Eran 120 autos por carrera, con series, clasificación y hasta un repechaje para la final”, relata. Esos años no solo le enseñaron a competir, sino también el valor del sacrificio. Vivía en San Justo y su rutina diaria era un reflejo de su humildad y enfoque. Una anécdota que siempre cuenta ilustra perfectamente esa etapa: “Yo no tenía auto y me iba en colectivo al Autódromo por la General Paz. Un día le dije al chofer: ‘Señor, ¿se puede apurar un poquito?’. Me dijo ‘¿y vos, dónde vas tan temprano?’. ‘Yo voy al autódromo a correr’, le contesté. Y me respondió ‘qué vas a correr vos, si venís en colectivo’”. Esta vivencia, más allá de lo cómico, simboliza el esfuerzo detrás del glamour que muchos asocian con las carreras. En 1978, todo ese esfuerzo dio sus frutos cuando se coronó campeón de la Fórmula 4 Argentina, venciendo a la hegemonía de Tulio Crespi.
El Salto a Europa y la Puerta a la Fórmula 1
Con el título argentino bajo el brazo, el siguiente paso lógico era Europa. Salazar compitió en la Fórmula 3 Británica, un campeonato que en esa época era un semillero de futuras estrellas de la Fórmula 1. Allí se midió con pilotos de la talla de Nigel Mansell, Stefan Johansson y Andrea De Cesaris. Sus destacadas actuaciones, logrando varios top cinco, le abrieron las puertas de la Fórmula Aurora. Esta categoría, que utilizaba coches de F1 de años anteriores, fue su trampolín definitivo. Ganó carreras en circuitos icónicos como Silverstone y Thruxton, lo que no solo le dio visibilidad en el competitivo ambiente europeo, sino que también lo convirtió en una figura reconocida en Chile, atrayendo la atención de posibles patrocinadores.
Años Difíciles en la Cima del Automovilismo
En 1981, el sueño se hizo realidad. Eliseo Salazar debutó en la Fórmula 1 con el equipo March. Sin embargo, la máxima categoría no fue un camino de rosas. La F1 de principios de los ochenta era brutalmente competitiva y costosa. “Estuve primero como compañero de Derek Daly en March, con un auto que no funcionaba muy bien. En ese tiempo había 32 autos y largaban 24. Era complicado clasificar”, explica. A mitad de temporada pasó al equipo Ensign, donde consiguió su mayor hito: un sexto puesto en el Gran Premio de Países Bajos, sumando un valioso punto en una época donde solo los seis primeros lo hacían.
En 1982 fichó por ATS, logrando un quinto puesto que se convirtió en su mejor resultado histórico. Parecía que su carrera se consolidaba, pero la crisis económica que golpeó a Sudamérica a principios de los ochenta tuvo un impacto directo. “Los bancos quebraron, no tuvimos ningún sponsor y lamentablemente se terminó esa parte de la aventura”, lamenta. Su paso por la F1 culminó en 1983 con el modesto equipo RAM, cerrando un capítulo de tres temporadas y 12 Grandes Premios disputados, siendo hasta hoy el único chileno en lograrlo.
El Incidente que Recorrió el Mundo: La Pelea con Piquet
Si hay un momento por el que Eliseo Salazar es recordado a nivel mundial, es su altercado con Nelson Piquet en el Gran Premio de Alemania de 1982, en Hockenheim. Piquet, entonces campeón del mundo, lideraba la carrera cómodamente cuando se encontró con Salazar para sacarle una vuelta. Al llegar a una chicana, un malentendido provocó un toque que dejó a ambos fuera de carrera. La reacción de Piquet fue inmediata y furiosa. Se bajó de su Brabham y, ante las cámaras de televisión de todo el mundo, se lanzó a golpear y patear a Salazar, quien permaneció con el casco puesto.
Lo que pocos saben es la historia detrás de la pelea. “Cuando yo llegué a correr en Fórmula 3 en Inglaterra dije en Chile ‘quiero ser como Nelson’”, cuenta Salazar. Ambos se habían hecho amigos, e incluso Piquet lo ayudó en sus inicios en Europa. “La primera vez en mi vida que comí en un McDonald’s fue con Nelson. Es una persona que me ayudó mucho. Cuando pasó lo de Hockenheim, yo lo único que quería era darle el paso, pero no nos entendimos. Fue algo que duró cinco minutos. No me saqué el casco para que no pasara a mayores. Seguimos siendo muy amigos”. La anécdota, aunque violenta en su momento, se convirtió en una de las más icónicas de la F1 de los 80.
Un Piloto Todoterreno: Más Allá de la Fórmula 1
La carrera de Eliseo Salazar no terminó con la Fórmula 1; de hecho, se reinventó y demostró una polivalencia asombrosa. Se propuso competir en las carreras más importantes del mundo, un logro que pocos pilotos pueden ostentar. Su versatilidad lo llevó a brillar en disciplinas completamente diferentes.
| Categoría / Evento | Logro Destacado |
|---|---|
| Fórmula 1 | Participó en el GP de Mónaco |
| IndyCar | Ganador en Las Vegas (1997), 3° en las 500 Millas de Indianápolis (2000) |
| Resistencia | Participó en las 24 Horas de Le Mans y ganó los 1.000 Km de Fuji |
| Rally Dakar | Compitió en la edición sudamericana |
| WRC | Compitió en el Rally Argentina en Córdoba |
“Quería ser el primero en correr en las cinco grandes categorías”, afirma con orgullo. Y lo consiguió, superando incluso a figuras como Fernando Alonso en ese particular desafío. Su éxito en Estados Unidos fue notable, especialmente en la IndyCar, donde no solo ganó una carrera, sino que también largó en primera fila en las míticas 500 Millas de Indianápolis.
Testigo de una Era Peligrosa
Competir en la F1 en los años 80 significaba convivir con el peligro de forma constante. La seguridad era precaria y los accidentes fatales eran tristemente comunes. Salazar fue testigo directo de la cara más peligrosa del deporte. “En 1982 éramos 30/32 pilotos y prácticamente tres murieron ese año”, recuerda con crudeza. Vio el accidente que le costó la vida a Gilles Villeneuve en Zolder: “Lo vi doblar una curva a la izquierda y 100 metros adelante vi su Ferrari volar. Volví a los boxes y dije ‘Gilles está muerto’”. Semanas después, en Canadá, vivió de cerca la tragedia de Riccardo Paletti. “Estaba al lado mío en la grilla. Largamos 21° y 22°. Él partió por el lado donde se había quedado parada la Ferrari de Pironi y lo impactó de lleno. Murió ahí al lado”. Estas experiencias marcaron a una generación de pilotos que arriesgaban su vida cada vez que se subían al coche.
Reflexiones y Legado
Hoy, con 70 años, Eliseo Salazar reflexiona sobre las diferencias entre su época y la actual. “Hoy los muchachos tienen sus managers, sus fisioterapeutas. Nosotros teníamos que hacerlo todo solos”. Admite que la F1 actual, gracias a Liberty Media y Netflix, ha alcanzado un pico de popularidad inédito, pero subraya que su era era “distinta, más sacrificada”. Sobre por qué no ha habido otro chileno en la F1, cree que no se ha dado la “carbonada perfecta”, una combinación de talento, perseverancia y apoyo. Critica que los jóvenes talentos a veces eligen caminos equivocados, fuera de la escalera tradicional de los monoplazas.
Actualmente, Salazar está dedicado a la electromovilidad, impulsando la Fórmula E en su país y gestionando locales de karting eléctricos. Su legado, sin embargo, sigue intacto: el de un pionero que demostró que, con determinación, un joven de Santiago podía llegar a codearse con las mayores leyendas del automovilismo mundial.
Preguntas Frecuentes sobre Eliseo Salazar
¿Cuántos pilotos chilenos han corrido en Fórmula 1?
Solo uno en toda la historia: Eliseo Salazar, quien compitió entre 1981 y 1983.
¿En qué equipos de F1 corrió Eliseo Salazar?
Corrió para cuatro equipos diferentes: March y Ensign en 1981, ATS en 1982 y RAM en 1983.
¿Por qué se pelearon Eliseo Salazar y Nelson Piquet?
El famoso altercado ocurrió por un toque en el GP de Alemania de 1982, cuando Piquet, que lideraba la carrera, intentaba doblar a Salazar. A pesar de la pelea televisada, ambos eran amigos y lo siguieron siendo después del incidente.
¿Ganó Eliseo Salazar alguna carrera en Fórmula 1?
No, su mejor resultado fue un quinto puesto en el Gran Premio de San Marino de 1982. Sin embargo, sumar puntos con equipos de bajo presupuesto en esa era era considerado un gran logro.
¿En qué otras categorías importantes compitió?
Su carrera fue muy diversa. Compitió y tuvo éxito en IndyCar (donde ganó una carrera), las 24 Horas de Le Mans, el Rally Dakar y el Campeonato Mundial de Rally (WRC), demostrando una increíble capacidad de adaptación.
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