13/05/2018
El 12 de mayo de 1957 es una fecha marcada a fuego en la historia del automovilismo, un día en que la gloria y la tragedia colisionaron de la forma más brutal. Durante la XXIV edición de la legendaria Mille Miglia, una de las carreras en ruta más peligrosas y prestigiosas del mundo, el asfalto italiano se tiñó de luto. En la recta final, cerca de la localidad de Guidizzolo, el Ferrari 335S número 531, pilotado por el aristócrata español Alfonso de Portago y su copiloto Edmund Nelson, sufrió un reventón catastrófico a una velocidad vertiginosa. El bólido rojo se volvió incontrolable, saliendo despedido de la carretera y arrollando a una multitud de espectadores. El saldo fue devastador: once vidas perdidas, incluyendo los dos pilotos y nueve espectadores, cinco de los cuales eran niños. Este suceso, conocido como la Tragedia de Guidizzolo, no solo significó el fin inmediato de la Mille Miglia como carrera de velocidad, sino que también desató una tormenta legal que puso al mismísimo Enzo Ferrari en el banquillo de los acusados por homicidio involuntario.

El Accidente que Puso Fin a una Era
La Mille Miglia era el epítome de las carreras en carretera abierta. Un recorrido de mil millas (unos 1.600 km) a través de Italia, donde los coches más rápidos del mundo volaban por carreteras públicas, a menudo sin protección alguna para los espectadores. En 1957, la competencia era feroz. Alfonso de Portago, al volante de su potente Ferrari 335S con un motor V12 de 4.0 litros, luchaba por la victoria. En el tramo final entre Cremona, Mantua y Brescia, donde se disputaba el premio de velocidad Tazio Nuvolari, los pilotos llevaban sus máquinas al límite absoluto.

Según las primeras reconstrucciones, el Ferrari de De Portago viajaba a una velocidad estimada de entre 270 y 280 km/h cuando el neumático delantero izquierdo explotó. El coche, sin control, se desvió violentamente, cruzó un canal y se estrelló contra el público que se agolpaba al borde del camino. El impacto fue tan brutal que el vehículo quedó completamente destrozado. La indignación popular fue inmensa y la presión mediática señaló a un culpable principal: Enzo Ferrari, el constructor del coche. La Fiscalía de Mantua abrió una investigación para determinar si se trataba de un desafortunado accidente o si existía una negligencia en el diseño del coche o en las decisiones del equipo.
Enzo Ferrari en el Banquillo: La Batalla de los Informes Técnicos
La pregunta clave que la justicia debía responder era: ¿por qué reventó el neumático? Para esclarecerlo, se inició una compleja batalla legal y técnica que se apoyó en tres informes periciales con conclusiones radicalmente opuestas. El destino de Enzo Ferrari y la reputación de su escudería pendían de la interpretación científica de los restos del accidente.
El Primer Informe: La Acusación Directa a Ferrari
El fiscal de Mantua designó un comité de expertos compuesto por el profesor Mario Speluzzi y los peritos Tarquinio Madella y Rinaldo Rinaldi. Tras analizar los restos del vehículo y las huellas en el lugar del accidente, su informe, entregado en enero de 1958, fue contundente. Concluyeron que la causa del reventón fue un fenómeno conocido como "dechappage", es decir, un desprendimiento de la banda de rodadura del neumático.
Según este comité, las causas de este fallo eran múltiples y apuntaban directamente a Ferrari:
- Neumáticos inadecuados: Consideraron que los neumáticos Englebert utilizados no eran seguros para las velocidades extremas alcanzadas, estimando su límite en unos 220 km/h, muy por debajo de la velocidad del coche en el momento del accidente.
- Presión de inflado incorrecta: Midieron una presión de 2.5 kg/cm² en el neumático superviviente, una cifra que consideraron demasiado baja para una competición de esa exigencia, lo que habría contribuido al sobrecalentamiento y fallo estructural.
- Desgaste irregular: Notaron un desgaste anómalo en el neumático reventado, lo que reforzaba su teoría sobre la inadecuación del compuesto y la presión.
Basándose en estas conclusiones, el fiscal solicitó el procesamiento de Enzo Ferrari por homicidio y negligencia. El futuro del "Commendatore" parecía muy oscuro.
El Segundo Informe: La Defensa Técnica
La defensa de Ferrari contraatacó presentando su propio peritaje, elaborado por el profesor Giovanni Francia de la Universidad de Génova. Este informe desmontaba punto por punto las conclusiones del primer comité, utilizando un enfoque puramente teórico y analítico.
Francia argumentó que el fenómeno de "dechappage" era extremadamente improbable en las circunstancias del accidente. Sostenía que este tipo de fallo suele ocurrir en las ruedas motrices y, sobre todo, en neumáticos nuevos, no en uno desgastado como el de De Portago, ya que la fuerza centrífuga que arranca la banda de rodadura es proporcional a su masa. Además, un desprendimiento a esa velocidad habría dejado marcas evidentes en la carrocería de aluminio del Ferrari, las cuales no existían.
En su lugar, el profesor Francia propuso una hipótesis alternativa: el neumático no falló por un defecto de diseño, sino por el impacto con un objeto externo. Calculó que golpear un "ojo de gato" (un tipo de baliza reflectante en la carretera) a 270 km/h generaría una fuerza de más de 2.000 kg en una pequeña área durante milisegundos, suficiente para causar un corte fatal en la lona del neumático.
El Veredicto de la Ciencia: El Tercer y Definitivo Informe
Con dos informes de expertos de prestigio llegando a conclusiones diametralmente opuestas, el juez instructor se encontraba en un punto muerto. Para resolver la disputa, encargó un tercer y definitivo informe a un comité de tres de los más reputados académicos de Italia: los profesores Antonio Agostino Capocaccia, Corrado Casci y Ettore Funaioli.
Este comité adoptó un enfoque mucho más riguroso y equilibrado, combinando la teoría científica con datos experimentales y literatura internacional. Su trabajo fue meticuloso y desmontó las premisas del primer informe con una lógica aplastante.

- Velocidad Real del Vehículo: Descartaron la idea de que la velocidad fuera de 280 km/h. Solicitaron a Ferrari las curvas de potencia del motor y, participando ellos mismos en las pruebas, determinaron que el régimen óptimo del motor era de 6800 rpm, lo que se traducía en una velocidad más realista de unos 250 km/h.
- Análisis de la Presión del Neumático: Coincidieron con la defensa en que la presión no podía medirse en frío. Aplicando leyes de la termodinámica y considerando el calor generado en carrera, concluyeron que la presión de trabajo de 2.7 kg/cm² declarada por el fabricante era plausible y adecuada.
- La Teoría de la "Velocidad Crítica": Basándose en publicaciones científicas, explicaron el concepto de "velocidad crítica", el punto a partir del cual un neumático sufre deformaciones ondulatorias que lo sobrecalientan peligrosamente. Calcularon que la velocidad crítica de los neumáticos Englebert, con la presión adecuada, se situaba entre 275 y 285 km/h, por lo que el coche de De Portago operaba dentro de un margen de seguridad.
Finalmente, el comité concluyó que la hipótesis del "dechappage" era insostenible. El patrón de la rotura, que se originó en la banda de rodadura y no en los flancos, junto con el hecho de que el neumático estaba desgastado, descartaba esa posibilidad. Su veredicto fue claro y unánime: "La explosión se debió a una colisión con un obstáculo no especificado" y "los neumáticos eran adecuados para el tipo de coche y de carrera".
Tabla Comparativa de los Informes Técnicos
| Aspecto Analizado | Informe 1 (Acusación) | Informe 2 (Defensa) | Informe 3 (Resolución) |
|---|---|---|---|
| Causa del Accidente | Fallo del neumático por "dechappage" (desprendimiento de la banda de rodadura). | Impacto con un objeto externo en la carretera (ej. "ojo de gato"). | Impacto con un obstáculo externo no especificado. |
| Velocidad Estimada | 270 - 280 km/h | Asumida como 270 km/h para los cálculos. | 250 km/h (basado en pruebas de motor). |
| Presión de Neumáticos | Inadecuada (demasiado baja). | Adecuada, considerando el aumento por temperatura. | Adecuada (la presión en frío era correcta para alcanzar la presión de trabajo óptima). |
| Conclusión sobre Ferrari | Culpable por negligencia en la elección de neumáticos y configuración. | Inocente, el fallo fue causado por un factor externo imprevisible. | Inocente, no hubo negligencia ni defecto de diseño. |
El Legado: Absolución y un Nuevo Rumbo para la Seguridad
El informe del comité Capocaccia-Casci-Funaioli fue presentado el 29 de abril de 1961. Apenas dos meses después, el fiscal solicitó el sobreseimiento del caso. Enzo Ferrari fue absuelto de todos los cargos. La ciencia y un enfoque de ingeniería riguroso habían prevalecido sobre las suposiciones iniciales y la presión pública, evitando lo que podría haber sido una condena injusta para una leyenda del automovilismo.
Sin embargo, la tragedia dejó una cicatriz imborrable. El gobierno italiano prohibió la Mille Miglia y cualquier otra carrera de velocidad en carreteras públicas. Fue el fin de una era romántica pero brutalmente peligrosa del motorsport. El accidente de Guidizzolo, junto con otros desastres como el de Le Mans en 1955, aceleró la búsqueda de mayores medidas de seguridad tanto en los circuitos como en los vehículos, un proceso de evolución que continúa hasta nuestros días y que ha salvado incontables vidas.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántas personas murieron exactamente en el accidente de 1957?
En total murieron 11 personas: el piloto, Marqués Alfonso de Portago; su copiloto, Edmund Nelson; y nueve espectadores que se encontraban al borde de la carretera, de los cuales cinco eran niños.
¿Quién conducía el Ferrari?
El piloto era el aristócrata, deportista y socialité español Alfonso de Portago, una de las figuras más carismáticas del automovilismo de la época.
¿Cuál fue la causa final determinada del accidente?
La causa final, establecida por el tercer y definitivo informe técnico, fue el reventón del neumático delantero izquierdo provocado por el impacto con un objeto externo y desconocido en la calzada. Se descartó cualquier defecto de fabricación o negligencia por parte de Ferrari.
¿Fue Enzo Ferrari declarado culpable?
No. A pesar de haber sido acusado formalmente de homicidio por negligencia, Enzo Ferrari fue finalmente absuelto de todos los cargos en 1961, después de que el informe pericial final demostrara su inocencia.
¿Qué pasó con la carrera Mille Miglia después del accidente?
La carrera fue prohibida inmediatamente por el gobierno italiano. Décadas más tarde, en 1977, revivió, pero no como una carrera de velocidad, sino como un rally de regularidad para coches clásicos que hubieran participado en la edición original, un homenaje nostálgico a una era del automovilismo que ya nunca volverá.
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