¿Por qué Lagonda es tan caro?

Aston Martin Lagonda: ¿Cuánto Cuesta el Icono?

25/05/2018

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El Aston Martin Lagonda de la era de los 70 y 80 no es un automóvil para los débiles de corazón. Es una declaración de intenciones, una escultura rodante que divide opiniones de manera tan tajante como sus propias líneas de diseño. Concebido por el extraordinario diseñador William Towns en 1976, este sedán es quizás uno de los vehículos de colección más polarizantes que se pueden adquirir. Su estética de origami, con ángulos afilados y una presencia imponente, genera una reacción instantánea: o lo amas o lo odias. Para aquellos que caen bajo su hechizo y deciden comprar uno, la relación puede ser de amor-odio; un amor profundo por su apariencia y su dominio en la carretera, que puede transformarse en un profundo odio hacia el coche y hacia uno mismo cuando la tristemente célebre electrónica decide fallar, algo que, lamentablemente, ocurre con frecuencia.

Índice de Contenido

Un Diseño que Rompió Todos los Moldes

Aston Martin había coqueteado con el nombre Lagonda de forma intermitente desde que David Brown adquirió la compañía en 1947. Sin embargo, las iteraciones anteriores eran versiones bastante conservadoras y, para algunos, sosas de los Aston Martin de su época. Todo cambió cuando a William Towns, quien ya había diseñado el DBS de líneas cuadradas en 1969, se le encomendó la tarea de crear algo verdaderamente vanguardista y atrevido.

¿Cuánto cuesta un Aston Martin Lagonda del 1980?
Normalmente, se puede esperar pagar alrededor de $53,200 por un Aston Martin Lagonda S2 de 1980 en buen estado y con características promedio. El precio de venta más alto de un Aston Martin Lagonda S2 de 1980 en subasta en los últimos tres años fue de $56,720.

En una era dominada por las formas de cuña popularizadas por diseñadores como Harris Mann, Towns llevó el concepto al extremo. El resultado fue el Aston Martin Lagonda, una berlina de líneas tan afiladas como una navaja que se convirtió en la sensación absoluta del Salón del Automóvil de Earls Court de 1976. Su diseño era minimalista y futurista. Apenas tenía cromados, los faros eran escamoteables y se ocultaban sobre una delgada línea de luces de posición, y la parrilla era una ranura increíblemente baja y estrecha, de apenas unos 15 centímetros de altura. Era una nave espacial para la carretera, un desafío directo a todas las convenciones de diseño de automóviles de lujo de la época.

Corazón de V8, Alma Británica y Problemas Futuros

Bajo ese capó tan largo y plano se encontraba el corazón de la bestia: el robusto motor V8 DOHC de 5.3 litros de Tadek Marek. Este propulsor, que en sus primeras versiones con carburadores desarrollaba unos 240 caballos de fuerza, entregaba su potencia a las ruedas traseras a través de una transmisión automática de 3 velocidades de origen Chrysler, una elección pragmática que buscaba fiabilidad en el tren motriz. Las versiones posteriores adoptaron la inyección de combustible, mejorando ligeramente la respuesta y la eficiencia.

Sin embargo, la eficiencia nunca fue su fuerte. Con un consumo promedio de alrededor de 8 millas por galón (aproximadamente 29.4 litros cada 100 kilómetros), solo sus acaudalados propietarios podían permitirse el lujo de mantener su sed de combustible. En 1988, el diseño de la carrocería se refinó sutilmente, suavizando las esquinas y eliminando los faros escamoteables en favor de unidades fijas, en un intento de modernizar su apariencia.

Lujo y Pesadillas: La Experiencia en la Cabina

El interior del Lagonda era un santuario de lujo y opulencia británica. Los ocupantes se veían envueltos en alfombras de lana gruesa, madera de nogal pulida y cuero cosido a mano de la más alta calidad. Sin embargo, a pesar de las enormes dimensiones exteriores del coche, el espacio interior no era especialmente generoso. Pero el verdadero drama no residía en el espacio, sino en la tecnología.

El Lagonda fue uno de los primeros coches de producción en utilizar un cuadro de instrumentos totalmente digital, una apuesta por el futurismo que se convirtió en su talón de Aquiles. Los primeros modelos utilizaban indicadores LED que eran prácticamente ilegibles a la luz del día y, para empeorar las cosas, tendían a fallar constantemente. Los modelos posteriores cambiaron a pantallas de tubos de rayos catódicos (CRT), similares a los de los televisores antiguos. Si bien eran más legibles, también eran propensos a fallar, y su sustitución podía costar miles de dólares. Los mandos de tipo "push-button" en las columnas del volante eran igualmente problemáticos, consolidando la reputación del coche como una pesadilla electrónica.

Tabla Comparativa de Especificaciones

CaracterísticaAston Martin Lagonda (Serie 2, c. 1980)
Motor5.3 litros V8 DOHC
PotenciaAprox. 240 bhp
TransmisiónAutomática Chrysler de 3 velocidades
DiseñadorWilliam Towns
Característica NotableCuadro de instrumentos digital (LED o CRT)
Principal ProblemaFiabilidad de la electrónica
Producción Total645 unidades (todas las series)

El Mercado Actual: ¿Cuánto Cuesta un Lagonda de 1980?

Responder a esta pregunta es complejo, ya que el valor de un Aston Martin Lagonda depende casi exclusivamente de su estado. Se fabricaron un total de 645 unidades en aproximadamente 11 años, y se estima que solo un pequeño porcentaje de ellas se encuentra en condiciones de circular hoy en día. Su estatus como icono de la extravagancia lo convirtió en el favorito de los nuevos ricos, estrellas del pop y jeques árabes, quienes a menudo los pedían en colores llamativos como el rojo caramelo con techo de vinilo verde lima, interiores de cuero blanco y llantas de magnesio bañadas en oro.

Hoy en día, un Lagonda puede ser una trampa para compradores incautos. Un ejemplar que requiera restauración puede encontrarse por precios que oscilan entre los 25.000 y 40.000 euros, una cifra tentadora para un coche de tal exclusividad. Sin embargo, el costo de solucionar sus problemas mecánicos y, sobre todo, electrónicos, puede dispararse hasta cifras astronómicas, superando con creces el valor final del vehículo.

Los expertos son unánimes: la única compra sensata es la de los mejores ejemplares disponibles. Un Aston Martin Lagonda en perfecto estado de funcionamiento, con un historial de mantenimiento completo y toda su documentación en regla, puede alcanzar precios que van desde los 70.000 hasta más de 120.000 euros, dependiendo de su procedencia y kilometraje. Estos coches, aunque caros, son los únicos que ofrecen una mínima garantía de no convertirse en un pozo sin fondo de gastos. El mantenimiento diferido y el abandono general son los peores enemigos de este coche, y es probable que un "chollo" inicial se convierta en un dolor de cabeza financiero y emocional.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué es tan controvertido el Aston Martin Lagonda?

Su carácter controvertido se debe a la combinación de un diseño exterior extremadamente radical y vanguardista para su época, y una reputación de ser mecánicamente complejo y, sobre todo, electrónicamente muy poco fiable. Es un coche que genera pasiones tanto por su belleza como por sus frustraciones.

¿Cuál es el principal problema que hay que revisar antes de comprar uno?

Sin duda alguna, la electrónica. Es crucial verificar el funcionamiento de todo el cuadro de instrumentos digital, los interruptores, las luces y todos los sistemas eléctricos. Una reparación en esta área puede ser extremadamente costosa y complicada debido a la obsolescencia de los componentes.

¿Es una buena inversión?

Como inversión puramente financiera, es arriesgada. Su valor está subiendo lentamente, pero los costos de mantenimiento pueden anular cualquier ganancia potencial. Se compra más como una pieza de colección y por la experiencia única de poseerlo que como una inversión tradicional. La clave es comprar la mejor unidad posible para minimizar los gastos imprevistos.

¿Cuántos se fabricaron y cuántos quedan?

Se fabricaron un total de 645 unidades a lo largo de su producción. No hay una cifra exacta de cuántos quedan en estado de funcionamiento, pero se sabe que es un porcentaje bajo debido a los altos costos de mantenimiento y a los problemas de fiabilidad que llevaron a muchos a ser abandonados o desguazados.

En conclusión, el Aston Martin Lagonda de 1980 es mucho más que un simple coche clásico. Es un testimonio de una era de excesos, audacia en el diseño y ambición tecnológica. Poseer uno es un acto de valentía, una dedicación a preservar una pieza única de la historia del automovilismo que, a pesar de sus notorios defectos, nunca dejará de girar cabezas y provocar conversaciones.

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