27/09/2025
Pocas figuras en la Argentina han logrado capturar la esencia del lujo y la extravagancia como lo hizo Ricardo Fort. El empresario chocolatero, mediático y artista, construyó una imagen pública donde la opulencia no era un simple accesorio, sino el pilar central de su identidad. Dentro de este universo de mansiones, viajes y excentricidades, su colección de automóviles ocupaba un lugar de honor. No eran simples medios de transporte; eran declaraciones de poder, extensiones de su personalidad y los protagonistas de algunas de sus frases más memorables. Años después de su fallecimiento, el rugido de sus motores aún resuena en el imaginario popular, recordándonos al hombre que, en sus propias palabras, no manejaba el rating, sino un Rolls-Royce.

Del Sueño del Pibe al Garaje Millonario
Toda gran historia tiene un comienzo, y la pasión de Ricardo Fort por los autos no es la excepción. Mucho antes de los flashes y las cámaras de televisión, cuando su nombre aún no era sinónimo de lujo desmedido, su primer vehículo fue un reflejo de una realidad mucho más terrenal. El joven Ricardo adquirió un Chevy Coupé, un clásico de la industria automotriz argentina, que pagó con esfuerzo en varias cuotas. Este dato, a menudo olvidado, sirve como un poderoso contraste para entender la magnitud de la fortuna y el estilo de vida que construiría más tarde. Ese primer auto representaba la aspiración, el sueño de un joven que, con el tiempo, cambiaría los autos populares por las máquinas más deseadas del planeta.

Con el paso de los años y su consolidación como heredero del imperio Felfort, el garaje de Fort comenzó a transformarse en una de las colecciones privadas más envidiadas del país. Se estima que para el año 2013, su flota personal ascendía a unos 13 vehículos, cada uno seleccionado con un propósito específico, ya fuera por su elegancia, su potencia o el estatus que confería.
La Colección del "Comandante": Un Garaje de Ensueño
La variedad y calidad de los autos de Ricardo Fort demostraban un gusto ecléctico pero siempre inclinado hacia la alta gama. Su colección era un desfile de las marcas más prestigiosas del mundo, abarcando desde la sobriedad alemana hasta la opulencia británica y la furia italiana.
Dentro de su flota destacaban varios modelos de Mercedes-Benz, una marca que para muchos es el epítome de la ingeniería y el confort. Fort poseía al menos dos Mercedes-Benz Coupé CLK, uno de color blanco y otro rojo, vehículos que combinan deportividad y elegancia. Además, contaba con un Mercedes-Benz C200 negro y un señorial Mercedes-Benz Clase E, demostrando su aprecio por la estrella de tres puntas en diversas facetas.
Pero si había que hablar de deportividad pura, el representante italiano en su garaje era nada menos que un Lamborghini Gallardo. Este superdeportivo, con su diseño afilado y el bramido de su motor V10, era la elección perfecta para Fort cuando buscaba adrenalina y velocidad, una máquina diseñada para no pasar desapercibida, al igual que su dueño.
A continuación, una tabla con algunos de los modelos más conocidos de su colección:
| Marca | Modelo | Características Notables |
|---|---|---|
| Rolls-Royce | Phantom | Máximo lujo, "cielo estrellado", puertas de apertura inversa. |
| Rolls-Royce | Ghost | Lujo y rendimiento, más orientado al conductor. |
| Lamborghini | Gallardo | Superdeportivo con motor V10, símbolo de velocidad. |
| Mercedes-Benz | Coupé CLK | Elegancia deportiva, poseía al menos dos unidades. |
| Mercedes-Benz | Clase E | Sedán de lujo, confort y tecnología alemana. |
El Ícono: El Rolls-Royce Phantom y su "Cielo Estrellado"
Si bien toda su colección era impresionante, un vehículo se elevó por encima de los demás para convertirse en un verdadero ícono: el Rolls-Royce Phantom. Este automóvil no era solo el pináculo del lujo mundial, sino también el escenario móvil desde donde Fort proyectaba su imagen al mundo. Su famosa aparición en el programa ShowMatch de Marcelo Tinelli, donde exhibió con orgullo cada detalle del vehículo, quedó grabada en la memoria colectiva.
El Phantom de Fort era una obra de arte sobre ruedas. Valuado entre 300.000 y 500.000 dólares, su precio podía variar enormemente debido al altísimo nivel de personalización que ofrece la marca británica. El de Ricardo contaba con detalles únicos. Sus puertas traseras, de apertura inversa (conocidas como "puertas suicidas"), se cerraban con solo tocar un botón, un detalle que fascinó al público. En el interior, el confort era absoluto, con dos pantallas de televisión para los pasajeros traseros y un detalle que se volvió legendario: el techo con un sistema de fibra óptica que imitaba un "cielo estrellado", creando una atmósfera mágica y exclusiva.
Este auto era la materialización de su frase más célebre y encapsulaba su filosofía de vida: aspirar siempre a lo máximo, sin pedir permiso ni disculpas. Era, en definitiva, el trono rodante del "Comandante".

El Legado sobre Ruedas: ¿Qué Pasó con los Autos de Fort?
Tras el fallecimiento de Ricardo Fort en 2013, su vasta fortuna, incluyendo su preciada colección de automóviles, pasó a manos de sus hijos mellizos, Marta y Felipe Fort. Con el tiempo, se sabe que algunos de los vehículos de la colección fueron vendidos, una decisión lógica para gestionar un patrimonio de tal magnitud.
Sin embargo, el legado de su padre sigue vivo, y sus hijos se han encargado de mantenerlo presente. El mejor ejemplo de esto fue en el séptimo aniversario de la muerte de Ricardo, cuando Marta y Felipe decidieron homenajearlo de una manera muy especial: salieron a recorrer las calles de Buenos Aires a bordo del mítico Rolls-Royce Phantom. Las imágenes compartidas en sus redes sociales se viralizaron rápidamente, demostrando que el auto sigue siendo un símbolo poderoso y un vínculo tangible con la memoria de su padre. El Phantom, más que un bien material, es una herencia emocional, un pedazo de la historia de Ricardo Fort que ahora está en manos de la nueva generación.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántos autos tenía exactamente Ricardo Fort?
Aunque no existe un inventario público y oficial, se estima que en el momento de su fallecimiento en 2013, Ricardo Fort poseía una colección de aproximadamente 13 automóviles de alta gama.
¿Cuál era el auto más famoso de Ricardo Fort?
Sin lugar a dudas, su auto más famoso y emblemático era el Rolls-Royce Phantom. Sus características únicas, como el techo estrellado y las puertas automáticas, junto con sus apariciones televisivas, lo convirtieron en un ícono del lujo en Argentina.
¿Quién tiene actualmente el Rolls-Royce de Ricardo Fort?
El Rolls-Royce Phantom, al igual que el resto de su herencia, fue heredado por sus hijos, Marta y Felipe Fort. Ellos son los actuales propietarios y lo han utilizado en ocasiones especiales para homenajear a su padre.
¿Cuál fue el primer auto que tuvo Ricardo Fort?
Antes de su vida de millonario, el primer auto de Ricardo Fort fue un Chevy Coupé, un vehículo clásico y popular en Argentina, que compró en cuotas.
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