Who owns the chevelle from Talladega Nights?

El Chevelle de Ricky Bobby: ¿Dónde está ahora?

30/10/2021

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En el panteón de los autos icónicos del cine, existen vehículos que se convierten en personajes por derecho propio. El DeLorean de 'Volver al Futuro', el Batimóvil, el Aston Martin de James Bond... y luego está el ruidoso, maltratado y absolutamente inolvidable Chevrolet Chevelle Malibu de 1969 de Ricky Bobby. En la comedia de culto 'Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby', este muscle car no era solo un medio de transporte; era una extensión de la caótica y hilarante personalidad de su piloto, interpretado magistralmente por Will Ferrell. Con el infame número 13 en sus puertas y una actitud tan desafiante como la de su dueño, este Chevelle se grabó en la memoria de los fanáticos. Pero, ¿qué pasó con el auto una vez que las cámaras dejaron de rodar? ¿Dónde descansa hoy esta pieza de la historia del cine y del automovilismo? La respuesta es tan fascinante como la propia película.

Índice de Contenido

Un Clásico Americano: El Chevrolet Chevelle de 1969

Antes de ser la montura de un piloto de NASCAR ficticio, el Chevrolet Chevelle ya era una leyenda en las calles de Estados Unidos. Producido por Chevrolet entre 1964 y 1977, el Chevelle fue una de las placas de identificación más exitosas de la compañía. Se posicionó como un vehículo de tamaño mediano, ofreciendo una versatilidad increíble con carrocerías que iban desde sedanes familiares y station wagons hasta coupés y descapotables deportivos.

Who owns the chevelle from Talladega Nights?
Today, Dan Camilli of Fallbrook purchased the two 1969 Chevrolet Chevelle Malibus that were used in the comedy, with one of them sporting the bumper sticker with the famous quote, "if you're not first, you're last." The infamous number 13 is painted on the side, which can be clearly seen in the Talladega Nights movie.

El modelo de 1969, en particular, es considerado por muchos como el pináculo del diseño de la segunda generación. Tras el rediseño completo de 1968, los cambios para el '69 fueron sutiles pero efectivos. Presentaba un nuevo frontal con una barra cromada única que conectaba los cuatro faros, una parrilla revisada con el emblema de Chevy en el centro y un parachoques ranurado que le daba una apariencia más agresiva. Bajo el capó, las opciones eran vastas, desde modestos motores de seis cilindros hasta los temibles V8 de bloque grande en las versiones SS (Super Sport). Sin embargo, los autos utilizados en la película no eran los codiciados SS, sino modelos Malibu más estándar, una práctica común en Hollywood para mantener los costos bajo control sin sacrificar la apariencia.

De la Pantalla Grande al Garaje: Los Autos de la Película

Como es habitual en las grandes producciones, no se utilizó un solo auto para dar vida al Chevelle de Ricky Bobby. La producción de 'Talladega Nights' adquirió tres Chevrolet Chevelle Malibu de 1969 para las distintas necesidades del rodaje. Filmar escenas de acción, acrobacias y diálogos requiere vehículos preparados para diferentes tareas: algunos son los 'autos héroe', impecables para los primeros planos, mientras que otros son 'autos de acrobacias', destinados a sufrir los rigores de las escenas más peligrosas.

El destino de estos tres Chevelles fue variado. Dos de ellos fueron designados para una de las escenas más memorables de la película: cuando el padre de Ricky, Reese Bobby, intenta enseñarle a conducir 'con miedo' y sin visibilidad, lo que culmina con el auto estrellándose contra una casa. Estas escenas de choque, que a menudo requieren múltiples tomas, significaron el fin para dos de los vehículos. Sin embargo, dos autos lograron sobrevivir a la producción, y su paradero actual es conocido.

El Guardián de la Leyenda: Dan Camilli

Los dos Chevelles supervivientes encontraron un nuevo hogar con Dan Camilli, un entusiasta de los automóviles de Fallbrook, California. Camilli no compró uno, sino los dos vehículos utilizados en la comedia, asegurando que este pedazo de historia cinematográfica permaneciera unido. Para disipar cualquier duda sobre su procedencia, la compra fue verificada con un certificado de autenticidad, confirmando que estos eran, de hecho, los autos que Will Ferrell condujo en la pantalla.

La decisión de Camilli de adquirir ambos autos fue crucial para preservar la historia completa. Cada uno de los vehículos cuenta una parte diferente del relato de la película, uno como un lienzo restaurado y el otro como una cápsula del tiempo llena de las cicatrices del rodaje.

Cicatrices de Guerra: El Chevelle 'Dañado'

Uno de los dos autos que posee Camilli se mantiene en gran medida en el estado en que terminó el rodaje, sirviendo como un fascinante artefacto de la producción cinematográfica. Este Chevelle es un testimonio andante de las locuras de Ricky Bobby.

En su chasis todavía se puede encontrar una pegatina con la inscripción "To Be Crashed" (Para ser chocado), un recordatorio de su propósito original en la infame escena del choque contra la casa. Además, conserva elementos técnicos del rodaje, como barras de remolque en la parte delantera que se usaban para montar cámaras y filmar al vehículo en movimiento, así como un soporte para cámara en el asiento trasero. Pero la marca más increíble y divertida se encuentra en su interior. En el tablero y otras partes de la cabina, se pueden ver claramente marcas de dientes. ¿El culpable? Un puma. En otra de las lecciones de conducción poco ortodoxas de su padre, un puma real fue colocado en el auto con Ricky para enseñarle a dominar el miedo. Aparentemente, al felino no le gustó ser un pasajero y dejó su marca dental como prueba. El propio Dan Camilli solicitó que se repararan estas marcas antes de la compra, pero, afortunadamente para los fanáticos, la petición no fue atendida, preservando una de las anécdotas más salvajes de la película.

Renacido: El Chevelle Restaurado

En contraste con su hermano lleno de cicatrices, el segundo Chevelle en posesión de Camilli ha sido completamente restaurado. Este vehículo representa el auto de Ricky Bobby en sus momentos de gloria, antes de las desventuras y los pumas. Camilli invirtió en devolverle su esplendor original, con una pintura impecable, un interior pulcro y un motor afinado. Este auto es la versión idealizada del Chevelle, perfecta para exhibiciones y para recordar la imagen poderosa que proyectaba en la pantalla. Curiosamente, los dos autos no son mecánicamente idénticos. Uno está equipado con un motor V8 de 307 pulgadas cúbicas, mientras que el otro tiene un V8 de 350 pulgadas cúbicas, ligeramente más potente. Esta diferencia, imperceptible en la película, es un detalle interesante para los puristas del motor.

Tabla Comparativa de los Chevelles de Ricky Bobby

CaracterísticaChevelle #1 (No Restaurado)Chevelle #2 (Restaurado)
Estado GeneralCondición de película, con daños y marcas del rodaje.Completamente restaurado a condición de exhibición.
Marcas ÚnicasMarcas de dientes de puma, sticker "To Be Crashed".Acabado impecable, sin marcas de la película.
Equipamiento de FilmaciónConserva soportes de cámara y barras de remolque.Todo el equipo de filmación fue eliminado.
MotorizaciónMotor V8 (307 o 350 ci).Motor V8 (350 o 307 ci).
Propósito ActualPieza de museo, cápsula del tiempo de la película.Auto de exhibición y colección.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué modelo exacto es el auto de Ricky Bobby?

El auto principal de Ricky Bobby en las escenas fuera de la pista de NASCAR es un Chevrolet Chevelle Malibu de 1969. A menudo se le confunde con el modelo SS más deportivo, pero los vehículos utilizados en la película eran modelos Malibu estándar.

¿Cuántos autos se usaron realmente en la película?

Se utilizaron un total de tres Chevrolet Chevelle Malibu de 1969 con el número 13. Dos de ellos fueron designados para las escenas de choque y sufrieron daños significativos. Los dos autos que sobrevivieron a la producción son los que actualmente posee Dan Camilli.

¿Por qué el auto tiene marcas de dientes en el interior?

Las marcas de dientes son reales y fueron hechas por un puma que se colocó dentro del auto durante una de las escenas más cómicas de la película. En la escena, el padre de Ricky Bobby insiste en que para ser un verdadero piloto, debe aprender a "conducir con miedo", y su método para lograrlo fue encerrarlo en el coche con el felino.

¿Se pueden ver los autos en persona?

Los autos son de propiedad privada. Aunque no están en una exhibición pública permanente, es posible que aparezcan en eventos especiales, subastas de autos de película o exhibiciones de coleccionistas. Su dueño, Dan Camilli, ha sido generoso al compartir su historia.

El Legado Inmortal del Chevelle Número 13

El Chevrolet Chevelle de Ricky Bobby ha trascendido la pantalla para convertirse en un ícono de la cultura pop. No es el auto más rápido ni el más elegante de la historia del cine, pero su encanto reside en su imperfección y en su conexión con un personaje inolvidable. Simboliza la filosofía de "si no eres el primero, eres el último", pero también representa la resiliencia y la capacidad de recuperarse de los golpes, tanto literal como figuradamente. Gracias a la pasión de un coleccionista, esta leyenda del asfalto y la comedia sigue viva, con un auto que muestra con orgullo sus heridas de guerra y otro que brilla como la estrella que siempre fue. Larga vida a Talladega Nights.

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