23/07/2018
En el corazón de la gesta libertadora de América, detrás de las estrategias militares y el fragor de las batallas, existió una fuerza silenciosa pero fundamental: la entereza y el compromiso de las mujeres cuyanas. Las conocidas como "damas mendocinas", junto a sus pares de San Juan y San Luis, se convirtieron en un pilar indispensable para la creación y sostenimiento del Ejército de los Andes. Su contribución, lejos de ser un mero apéndice en los libros de historia, fue una demostración de patriotismo que abarcó desde el desprendimiento de sus bienes más preciados hasta el incansable trabajo de sus manos.

Un Sacrificio sin Distinción de Clases
El llamado a la colaboración para la magna empresa de cruzar los Andes y liberar a Chile y Perú no fue ignorado por nadie, pero fue el gesto de las mujeres el que caló más hondo en la memoria colectiva. Sin importar su clase social o raza, cada una aportó lo que estaba a su alcance. El general Gerónimo Espejo, testigo presencial de aquellos días, narró con emoción el momento en que las damas de la más alta sociedad mendocina decidieron tomar la iniciativa.
Organizadas en secreto, se congregaron y marcharon hacia el Cabildo, lideradas por la propia esposa del General San Martín, doña María de los Remedios Escalada. En una audiencia pública, con voz firme, expuso que en tiempos de angustia y peligro para la Patria, las joyas y los lujos eran un adorno inútil. Declaró que preferían entregarlas para la causa antes que arriesgarse a volver a vivir bajo el yugo español. En un acto de profundo simbolismo, se despojaron allí mismo de sus alhajas, un gesto que demostraba que el amor por la libertad valía más que cualquier bien material.
Este ejemplo fue impulsado por el propio San Martín, quien según relató Juan Martín de Pueyrredón, le dijo a su esposa: "Remedios sé tú quien de el ejemplo, entregando tus alhajas para los gastos de la guerra. La esposa de un general republicano no debe gastar objetos de lujo cuando la patria está en peligro". La acción de Remedios no solo fue un acto de obediencia, sino un poderoso llamado a la acción que resonó en todo Cuyo.
Más Allá de las Joyas: Aportes Materiales y Humanos
Si bien la donación de joyas fue el gesto más emblemático, el apoyo de las mujeres cuyanas fue mucho más vasto y diverso. Comprendieron que un ejército no solo necesita armas, sino también abrigo, alimento y transporte. La respuesta fue abrumadora y tangible, como lo demuestran los registros de la época.
A continuación, se presenta una tabla que resume algunos de los valiosos aportes realizados por las mujeres de la región:
| Región / Grupo | Tipo de Contribución |
|---|---|
| Damas Mendocinas | Joyas, alimentos (aguardiente, vino, pasas de higo, aceitunas), trigo, maíz, harina, charqui. |
| Damas Sanjuaninas | 238 ponchos, 18 ponchillos, 16 frazadas, 198 pieles de carnero, 39 jergas, 119 monturas, 115 caballos y 843 mulas. |
| Mujeres Cordobesas | Cesiòn de esclavos, que fueron incorporados como soldados de infantería. |
| Todas las Mujeres Cuyanas | Confección de uniformes, costura de bolsas para cartuchos, cuidado de heridos en hospitales de campaña. |
Las Manos que Vistieron y Cuidaron al Ejército
El aporte no fue solo material. Las mujeres pusieron su tiempo, su esfuerzo y sus habilidades al servicio de la causa. El propio Libertador reconoció y solicitó formalmente esta ayuda. En un oficio enviado al ayuntamiento mendocino el 22 de noviembre de 1815, San Martín expresó su confianza en que las "dignas señoras" del pueblo ayudarían a "reparar la desnudez del soldado", pidiendo que se repartieran en las casas 167 pares de pantalones ya cortados para que ellas realizaran la costura gratuitamente.
Meses después, el 29 de febrero de 1816, una nueva solicitud llegó desde el cuartel general. Esta vez, la tarea era coser 1,250 bolsas para cartuchos de cañón, una labor crucial para la artillería. San Martín instaba a las autoridades a empeñar toda su influencia para que la obra se concluyera con prontitud. Además del trabajo de costura, su labor humanitaria fue vital. El testigo inglés Miller afirmó que el cuidado que las mujeres prodigaban a los heridos de la batalla de Maipú era tan solícito y dedicado que parecía que "los patriotas heridos fuesen sus verdaderos hermanos".
El Nacimiento de un Símbolo: La Bandera de los Andes
Quizás el legado más perdurable de estas mujeres fue la creación de la Bandera de los Andes. La historia comenzó en la Navidad de 1816. Durante una cena en casa de don Joaquín Ferrari, San Martín levantó su copa y brindó por la necesidad de tener una bandera para su ejército. La idea prendió de inmediato.
Cuatro damas se ofrecieron voluntariamente para la tarea: Dolores Prats de Huici, una joven chilena viuda de la batalla de Rancagua, y las mendocinas Margarita Corvalan, Mercedes Alvarez y la joven Laureana Ferrari, de apenas 14 años. La misión no fue sencilla. Recorrieron los comercios de Mendoza en busca de telas adecuadas, pero no encontraban seda de los colores celeste y blanco. La esperanza llegó de la mano de Remedios Escalada, quien les indicó un modesto comercio llamado "El Cariño Botado". Allí, para su sorpresa, encontraron una sarga lustrosa de color celeste y otra blanca, perfectas para la tarea.
El trabajo fue una obra de ingenio y colaboración. Remedios se encargó de la costura principal. La señora de Huici marcó el óvalo del escudo usando una bandeja como molde. Para los detalles, recurrieron a la creatividad: desteñieron con lejía madejas de seda roja para bordar las manos, utilizaron lentejuelas de oro de dos abanicos de Laureana y perlas del collar de la propia Remedios para adornar el escudo y el sol. Trabajaron sin descanso y terminaron la bandera a las dos de la mañana del 5 de enero de 1817. Arrodilladas ante el crucifijo familiar, rogaron a Dios que guiara ese paño hacia la victoria.
Pocos días después, en una plaza colmada de fervor patriótico, las tropas formadas escoltaron a la Virgen del Carmen, patrona del ejército. En la Iglesia Matriz, la recién creada bandera fue bendecida y presentada al pueblo y a los soldados que pronto partirían hacia la gloria. Aquel emblema, nacido de las manos y el corazón de las damas mendocinas, se convirtió en el símbolo inmortal de la libertad de un continente.
Preguntas Frecuentes
- ¿Quiénes fueron exactamente las "damas mendocinas"?
Fue un término general para referirse a las mujeres de la sociedad de Mendoza y, por extensión, de toda la región de Cuyo (incluyendo San Juan y San Luis), que colaboraron activamente con la preparación del Ejército de los Andes. Incluía mujeres de todas las clases sociales, lideradas simbólicamente por Remedios de Escalada de San Martín.
- ¿Qué tipo de donaciones hicieron para el ejército?
Sus donaciones fueron muy variadas: joyas y objetos de valor, dinero, alimentos como vino, aguardiente y charqui, miles de cabezas de ganado (caballos y mulas), y ropa de abrigo como ponchos y frazadas.
- ¿Quiénes confeccionaron la Bandera de los Andes?
La bandera fue confeccionada por un grupo de cuatro damas: Dolores Prats de Huici, Margarita Corvalan, Mercedes Alvarez y Laureana Ferrari. Contaron con la ayuda y dirección de Remedios de Escalada de San Martín.
- ¿Qué materiales curiosos se usaron para la bandera?
Ante la escasez de materiales de lujo, usaron su ingenio. Emplearon una tela de sarga en lugar de seda, lentejuelas de oro extraídas de abanicos y rosetas, y perlas del collar personal de Remedios de Escalada para adornar el escudo y el sol.
- ¿Cuál fue el rol principal de Remedios de Escalada?
Remedios de Escalada tuvo un rol de liderazgo y ejemplo. Fue la primera en donar sus joyas, inspirando a las demás. Además, participó activamente en la organización de las tareas de costura y en la confección de la Bandera de los Andes, demostrando que su compromiso iba más allá de su posición como esposa del General.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Damas Mendocinas: Las Heroínas de la Gesta Sanmartiniana puedes visitar la categoría Automovilismo.

