27/08/2025
Cuando se habla de íconos que fusionaron el mundo del cine con la pasión por la velocidad, un nombre resuena con una autoridad inigualable: Steve McQueen. Conocido como el "Rey del Cool", McQueen no solo interpretaba personajes audaces en la pantalla grande, sino que vivía esa misma intensidad al volante de su colección personal de automóviles y motocicletas. Dentro de ese garaje de ensueño, una joya italiana destaca por su historia única, su estética personalizada y el aura inconfundible de su propietario. Hablamos del Ferrari 275 GTB/4 con número de chasis 10621, un vehículo que fue mucho más que un simple medio de transporte para el actor; fue una extensión de su propia personalidad.

- Un Pedido Digno del 'Rey del Cool'
- La Personalización: Un Ferrari Hecho a la Medida
- El Ferrari en el Set de Bullitt
- Vida Después de McQueen: De un Ícono a Otro
- El Redescubrimiento y la Restauración Magistral
- Tabla Comparativa: Ferrari 275 GTB/4 Estándar vs. La Versión de McQueen
- Un Legado Inmortal: La Subasta Millonaria
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
Un Pedido Digno del 'Rey del Cool'
La historia de este legendario Ferrari comienza en 1967. En aquel entonces, Steve McQueen se encontraba en la cima de su carrera, filmando "El caso de Thomas Crown" (The Thomas Crown Affair), una película que, irónicamente, también destacaría por sus icónicos vehículos. Fue durante este período que McQueen decidió que necesitaba un Gran Turismo italiano en su vida. No quería un Ferrari cualquiera; buscaba una máquina que reflejara su estilo sobrio pero exigente. Su elección fue el entonces moderno y aclamado Ferrari 275 GTB/4.

El pedido se realizó a través de Hollywood Sports Cars, pero McQueen no se conformó con las especificaciones de fábrica. Desde el principio, el chasis 10621 estaba destinado a ser diferente. El actor, conocido por su atención al detalle y por modificar ligeramente casi todos sus vehículos, dio instrucciones precisas para que su nuevo Cavallino Rampante fuera único antes incluso de recibirlo.
La Personalización: Un Ferrari Hecho a la Medida
Lo que convierte a este Ferrari en una pieza tan especial del automovilismo histórico son las modificaciones personales solicitadas por McQueen. Cada cambio cuenta una historia y revela el gusto impecable del actor.
El Color Chianti Red: Un Toque de Distinción
Originalmente, el coche salió de la fábrica de Maranello pintado en un elegante color Nocciola (avellana) metalizado. Sin embargo, este tono no convencía del todo a McQueen. Antes de tomar posesión del vehículo, dio la orden de repintarlo por completo en un color profundo y sofisticado: Chianti Red. Este tono, similar a un burdeos oscuro, le otorgaba al coche una presencia más sutil y menos ostentosa que el clásico Rosso Corsa, alineándose perfectamente con la imagen de elegancia discreta que proyectaba el propio McQueen.
Las Ruedas Borrani: Un Legado Rescatado
Quizás el detalle más significativo y con más historia de este coche son sus llantas. McQueen había sido propietario de un rarísimo y codiciado Ferrari 275 GTB N.A.R.T. Spider, uno de los únicos diez fabricados. Desafortunadamente, este descapotable sufrió un accidente que lo dejó gravemente dañado. En lugar de lamentar la pérdida, McQueen vio una oportunidad. Solicitó que las hermosas llantas de radios de alambre Borrani de su siniestrado N.A.R.T. Spider fueran restauradas y montadas en su nuevo GTB/4. Este acto no solo le dio a su coupé un aspecto distintivo, sino que también le infundió una parte del alma de otro vehículo legendario de su colección.
Detalles Finales: El Sello de McQueen
La personalización no se detuvo ahí. Fiel a su estilo, McQueen añadió otros toques sutiles pero funcionales. Hizo instalar un espejo retrovisor exterior del lado del pasajero, que no era estándar en la época, para mejorar la visibilidad. También solicitó una antena de radio retráctil para mantener las líneas limpias del coche cuando no estuviera en uso. Estos pequeños ajustes demuestran que el actor no solo se preocupaba por la estética, sino también por la experiencia de conducción.
El Ferrari en el Set de Bullitt
La entrega del coche no pudo ser más cinematográfica. McQueen recibió su flamante y personalizado Ferrari 275 GTB/4 en San Francisco, mientras se encontraba en pleno rodaje de la que sería su película más emblemática para los amantes del motor: "Bullitt" (1968). Es fascinante imaginar la escena: mientras creaba la persecución automovilística más famosa de la historia del cine al volante de un Ford Mustang GT 390, en sus momentos libres conducía por las colinas de San Francisco en su elegante coupé italiano. Este Ferrari se convirtió en su coche personal durante casi cinco años, siendo el único Cavallino Rampante en su establo durante ese tiempo, un testimonio del afecto que le tenía.
Vida Después de McQueen: De un Ícono a Otro
En 1971, Steve McQueen vendió el coche al actor Guy Williams, famoso por sus papeles como El Zorro en la serie de Disney y como el profesor John Robinson en "Perdidos en el Espacio". El coche permaneció en buenas manos, aunque con el paso de los años y sucesivos propietarios, su identidad única comenzó a diluirse. En algún momento de su historia, fue repintado de amarillo y las modificaciones originales de McQueen fueron alteradas.
El coche pasó por varias manos durante las siguientes décadas, convirtiéndose en una leyenda casi olvidada, un secreto a voces entre los coleccionistas más informados.
El Redescubrimiento y la Restauración Magistral
A principios de la década de 2010, el propietario del vehículo en ese momento tomó la trascendental decisión de devolver el chasis 10621 a su gloria original. Para una tarea de tal magnitud, solo había un lugar al que acudir: Maranello. El coche fue enviado a Ferrari Classiche, el departamento oficial de restauración de la marca, donde los artesanos más expertos se embarcaron en un meticuloso proceso de restauración que duró varios años.
El objetivo era claro: devolver cada panel, cada tornillo y cada detalle a las especificaciones exactas que tenía cuando Steve McQueen lo recibió en 1967. El equipo de Ferrari Classiche desmontó el coche por completo, lo decapó hasta el metal desnudo y lo repintó en el exacto y único tono Chianti Red. Recrearon el espejo personalizado, la antena retráctil y, por supuesto, restauraron y montaron las icónicas llantas Borrani. El resultado fue una obra maestra, un coche renacido que no solo parecía, sino que se sentía exactamente como el Ferrari del "Rey del Cool".
Tabla Comparativa: Ferrari 275 GTB/4 Estándar vs. La Versión de McQueen
| Característica | Modelo Estándar (1967) | Versión McQueen (Chasis #10621) |
|---|---|---|
| Color Original de Fábrica | Variable (e.g., Rosso Corsa, Argento) | Nocciola (Avellana) |
| Color Final de Entrega | El de fábrica | Chianti Red (Repintado por encargo) |
| Llantas | Campagnolo de aleación | Borrani de radios de alambre (del N.A.R.T. Spider) |
| Espejo Exterior | Solo lado del conductor | Personalizado en el lado del pasajero |
| Antena de Radio | Fija (generalmente) | Retráctil |
Un Legado Inmortal: La Subasta Millonaria
Con la restauración completada y la certificación "Libro Rojo" de Ferrari Classiche que acreditaba su impecable autenticidad, el coche estaba listo para hacer historia una vez más. En agosto de 2014, durante la prestigiosa semana del automóvil de Monterey, California, el Ferrari 275 GTB/4 de Steve McQueen salió a subasta a través de RM Auctions (ahora RM Sotheby's). La expectación era máxima. El resultado superó todas las previsiones: el martillo cayó con una puja final de 10.175.000 dólares. Este precio estratosférico no solo reflejaba el valor de un Ferrari 275 GTB/4 perfectamente restaurado, sino que confirmaba el poder del "factor McQueen". La procedencia, la historia y el toque personal del actor multiplicaron su valor, convirtiéndolo en uno de los Ferrari más caros y deseados del mundo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué modelo exacto de Ferrari tenía Steve McQueen?
El coche era un Ferrari 275 GTB/4 Berlinetta de 1967, con el número de chasis 10621.
¿Por qué era tan especial este coche?
Su especialidad radica en que fue un pedido personalizado por Steve McQueen. Él eligió repintarlo a un color único (Chianti Red) y le instaló las llantas Borrani de su otro Ferrari, un N.A.R.T. Spider accidentado, además de otros detalles a medida.
¿Cuánto tiempo tuvo McQueen el coche?
Steve McQueen fue propietario del coche durante casi cinco años, desde que lo recibió a finales de 1967 hasta que lo vendió en 1971.
¿En cuánto se vendió el Ferrari de Steve McQueen?
En una subasta celebrada en 2014, el coche se vendió por la impresionante cifra de 10.175.000 dólares.
¿Quién restauró el coche a su estado original?
Fue sometido a una restauración completa y certificada por Ferrari Classiche, el departamento oficial de restauración y autenticación de Ferrari en Maranello, Italia, para devolverlo a su estado exacto de 1967.
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