11/01/2026
Cuando pensamos en McLaren, nos vienen a la mente imágenes de precisión británica, innovación aerodinámica y un rendimiento que desafía las leyes de la física. Desde el revolucionario MP4-12C de 2011 hasta el hiperdeportivo Senna, pasando por íconos como el P1 o el 720S, todos comparten un elemento en común: un atronador motor V8 biturbo que se ha convertido en la firma acústica y de rendimiento de la marca. Pero, ¿y si te dijéramos que el ADN de esta joya de la ingeniería no se forjó en los talleres de Woking, sino en los circuitos de resistencia de los años 90, bajo la bandera de un fabricante japonés? Esta es la fascinante y poco conocida historia de cómo el corazón de McLaren tiene un origen que nos lleva directamente a Nissan.

El Alma de una Generación: El V8 de McLaren
Para entender la importancia de este motor, debemos reconocer su omnipresencia. McLaren Automotive, en su era moderna, construyó su reputación sobre una única familia de motores. Bautizado inicialmente como M838T, este V8 de 3.8 litros con doble turbocompresor fue la pieza central del MP4-12C, el coche que relanzó a McLaren como un fabricante de superdeportivos de calle a gran escala. A lo largo de los años, este motor no ha hecho más que evolucionar. Vimos su potencia llevada al extremo en el McLaren P1, donde se hibridó para superar los 900 caballos. Más tarde, su cilindrada aumentó a 4.0 litros, dando vida al M840T que impulsa bestias como el 720S y el McLaren Senna. Su respuesta, su capacidad para subir de vueltas y su entrega de potencia brutal pero controlable definieron el carácter de cada coche que salía de la fábrica. Es, sin duda, un motor legendario. Sin embargo, su historia no comienza en Gran Bretaña.

Un Viaje a los 90: El Nissan R390 GT1 y su Bestia Mecánica
Para encontrar las raíces de este propulsor, debemos viajar en el tiempo a una de las épocas más salvajes y espectaculares del automovilismo: la categoría GT1 de las 24 Horas de Le Mans en la década de 1990. En esta era dorada, los fabricantes creaban prototipos de carreras apenas disfrazados de coches de calle. En este escenario, Nissan, en colaboración con el afamado equipo de Tom Walkinshaw Racing (TWR), desarrolló el Nissan R390 GT1 para desafiar a los gigantes como Porsche y Mercedes.
El corazón de este coche era un motor diseñado específicamente para la resistencia: el Nissan VRH35L. Se trataba de un V8 de 3.5 litros, construido en aluminio para mantener el peso a raya (apenas 170 kg) y equipado con dos turbocompresores IHI. En su configuración de carrera, esta unidad era capaz de generar unos 640 caballos de potencia y más de 700 Nm de par motor. Para cumplir con las reglas de homologación, Nissan tuvo que construir una versión de calle, aunque la historia cuenta que solo se fabricó una unidad que nunca llegó a venderse al público. El R390 GT1 compitió en Le Mans entre 1997 y 1999, y aunque demostró ser rápido y fiable, nunca consiguió la ansiada victoria general. Con el fin de la era GT1, tanto el coche como su motor cayeron en una relativa oscuridad, convirtiéndose en una nota a pie de página en la historia del motorsport.
El Puente Inesperado: De TWR a Woking
Años más tarde, cuando McLaren se embarcó en el ambicioso proyecto de crear su primer superdeportivo de producción en serie de la era moderna, se enfrentó a una decisión crucial: desarrollar un motor completamente nuevo desde cero, un proceso increíblemente costoso y largo, o buscar una base ya existente. Aquí es donde la historia da un giro inesperado. El diseño del motor VRH35L no pertenecía enteramente a Nissan; los derechos de propiedad intelectual eran de TWR. Con el programa de Le Mans finalizado, esta brillante pieza de ingeniería estaba, en esencia, inactiva.
McLaren vio una oportunidad de oro. Adquirieron los derechos del diseño a TWR y se hicieron con una arquitectura de motor que ya había demostrado su valía en el entorno más exigente posible: las 24 Horas de Le Mans. No estaban comprando un motor Nissan, sino la propiedad intelectual de su diseño, un punto de partida probado y robusto sobre el cual construir su propia leyenda.
Transformación Radical: El Nacimiento del M838T
Es fundamental aclarar que McLaren no simplemente tomó el motor japonés y lo instaló en sus coches. Lo que hicieron fue una reconstrucción y un rediseño tan profundo que el resultado final fue un motor genuinamente McLaren. En colaboración con el especialista en motores Ricardo, desarmaron el concepto del VRH35L y lo mejoraron en todos los aspectos imaginables para adaptarlo a un superdeportivo de calle del siglo XXI.
Los cambios fueron masivos:
- Cilindrada: Se aumentó el desplazamiento de 3.5 a 3.8 litros.
- Componentes Internos: Se rediseñaron pistones, bielas y el cigüeñal para cumplir con los estándares de fiabilidad, emisiones y refinamiento de un coche de lujo.
- Turbocompresores: Se implementó un sistema de doble turbo completamente nuevo, optimizado para una respuesta rápida y una curva de par plana.
- Electrónica: Se desarrolló una unidad de control de motor (ECU) a medida para gestionar cada parámetro del rendimiento.
- Arquitectura: Aunque la base era la misma, se adaptó para un montaje más bajo y centrado en el chasis monocasco de fibra de carbono de McLaren.
El resultado, el M838T, era un motor que, si bien compartía un ancestro común con el propulsor del R390 GT1, era una bestia completamente diferente, hecha a medida para la filosofía de McLaren.
Tabla Comparativa: Del Prototipo al Supercoche
Para visualizar mejor la evolución, aquí tienes una tabla que compara las especificaciones clave del motor original y su descendiente directo.
| Característica | Nissan VRH35L | McLaren M838T (inicial) |
|---|---|---|
| Origen del Diseño | Nissan / TWR | Basado en el diseño de TWR |
| Desplazamiento | 3.5 Litros (3496 cc) | 3.8 Litros (3799 cc) |
| Potencia (aprox.) | ~640 CV (versión de carrera) | ~600 CV (en el MP4-12C) |
| Aplicación Principal | Carreras de Resistencia (Le Mans) | Superdeportivo de Calle |
| Constructor/Desarrollador | Nissan / TWR | McLaren / Ricardo |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿El motor de un McLaren 720S es de Nissan?
No directamente. Su diseño se basa en la arquitectura de un motor de carreras de Nissan de los años 90, el VRH35L. Sin embargo, fue completamente rediseñado, modificado y evolucionado por McLaren y su socio Ricardo hasta el punto de ser considerado un motor propio de McLaren. El M840T del 720S es un descendiente directo de esa evolución, no del motor original de Nissan.
¿Por qué McLaren no diseñó su propio motor desde cero?
Utilizar una arquitectura probada en competición como punto de partida fue una decisión estratégica brillante. Ahorró un tiempo y unos costes de desarrollo inmensos, permitiendo a McLaren centrarse en perfeccionar y adaptar el motor a sus exigentes estándares para un superdeportivo de calle, acelerando así su llegada al mercado.
¿Qué es TWR?
Tom Walkinshaw Racing (TWR) fue un legendario equipo de ingeniería y competición automovilística británico. Colaboraron con muchos fabricantes de primer nivel, como Jaguar, Volvo y, en este caso, Nissan en el proyecto del R390 GT1. Ellos poseían los derechos del diseño del motor que McLaren adquirió posteriormente.
Un Legado Inmortal
La historia del V8 de McLaren es un testimonio fascinante de cómo la innovación en el automovilismo puede trascender marcas, épocas y fronteras. Lo que comenzó como un motor diseñado para conquistar Le Mans bajo la bandera japonesa, encontró una nueva vida y un legado inmortal como el corazón palpitante de los superdeportivos británicos más emocionantes del mundo. Así que la próxima vez que escuches el rugido inconfundible de un McLaren, recuerda su increíble viaje: una historia de ingeniería, estrategia y un inesperado lazo que une a un prototipo de carreras casi olvidado con la cima de la tecnología automotriz moderna.
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