¿Quién corría con el Trueno Naranja?

El Trueno Naranja: Historia de una Leyenda del TC

30/10/2019

Valoración: 4.16 (2397 votos)

En la rica historia del automovilismo argentino, existen nombres que resuenan con una fuerza especial, evocando épocas de gloria, innovación y pasión desbordada. Uno de esos nombres es, sin duda, el Trueno Naranja. Más que un simple auto de carreras, fue un símbolo, un prototipo que rompió moldes y que, de la mano del talentoso y audaz Carlos Pairetti, se consagró en la categoría más popular del país: el Turismo Carretera. Su historia es la de un cambio de rumbo, de la genialidad técnica y de una campaña inolvidable que lo catapultó al olimpo de las leyendas mecánicas.

Índice de Contenido

El Origen de la Leyenda: Un Cambio de Rumbo

Corría el año 1968. Carlos Alberto Pairetti, uno de los pilotos más destacados de la época, sentía que su vehículo, el Barracuda construido por Vicente Formisano, había llegado al final de su ciclo competitivo. Con la firme convicción de luchar por el campeonato de Turismo Carretera de ese año, Pairetti sabía que necesitaba una máquina superior, un auto capaz de desafiar el dominio de los temibles prototipos Liebre-Torino. Fue entonces cuando supo que el ingeniero y constructor Horacio Steven estaba desarrollando un nuevo proyecto. A pesar de la controversial reputación de Steven, marcada por los fatídicos prototipos Ford del año anterior donde perdió la vida Oscar Cabalén, Pairetti vio una oportunidad y decidió apostar por su ingenio.

¿Quién corría con el Trueno Naranja?
En el 69 Pairetti volvió a cambiar y corrió la temporada de TC con el Nova-Chevrolet o Nova naranja (casco de una liebre 3 con la mecánica Chevrolet), el trueno paso a manos de su eterno amigo Garcia Veiga quien, por esas cosas del automovilismo, no llego a igualar los resultados del 68.

El trato se cerró y un equipo de notables se puso a trabajar bajo el ala de "Competición S.A.". El proyecto no partía de cero; se utilizaron las matrices originales del prototipo Ford de Steven, pero con modificaciones sustanciales que lo convertirían en una máquina completamente diferente. El equipo estaba conformado por mentes brillantes: Pedro Campos fue el responsable del diseño del chasis, las suspensiones y la carrocería; Rodolfo Fraga aportó su conocimiento técnico-práctico; Jorge Arcuri plasmó las ideas en bocetos y planos; mientras que Jorge Rama se encargó de la construcción del chasis y Carlos Mourelos de la mecánica. Juntos, se propusieron crear un auto ganador y revocar los fantasmas del pasado.

Diseño Innovador: Las Claves Aerodinámicas del Trueno

El Trueno Naranja no era una simple evolución, era una revolución en diseño y aerodinámica para la época. Cada modificación respecto a su base, el prototipo Ford, fue pensada para maximizar el rendimiento.

  • Frente Perfilado: La trompa del auto era notablemente más lisa y limpia. Se eliminaron los característicos "buches" que alojaban los carburadores en los modelos de Ford y, de manera radical, se suprimieron los faros delanteros, logrando un frente increíblemente perfilado y agresivo que mejoraba la penetración en el aire.
  • Carrocería Ensanchada: Al no necesitar las tomas de aire laterales para refrigerar los frenos, el equipo pudo ensanchar la carrocería en unos 7 centímetros. Esto no solo le dio una apariencia más robusta, sino que permitió cubrir por completo las anchas cubiertas de competición, mejorando el flujo de aire en los laterales.
  • El "Buche" Superior: Su perfil extremadamente bajo presentaba un desafío: alojar los carburadores verticales del potente motor Chevrolet. La solución fue un amplio y característico "buche" sobre el capó, que se convirtió en una de sus señas de identidad.
  • La "Cola de Pato": Quizás la innovación más significativa y visible fue la parte trasera. Se adoptó una cola en forma de spoiler, popularmente conocida como "cola de pato". Este elemento generaba una carga aerodinámica crucial sobre el eje trasero, pegando el auto al suelo a altas velocidades y mejorando drásticamente la adherencia y la estabilidad en las curvas.
  • Chasis y Distribución: Por requerimiento reglamentario, la distancia entre ejes se extendió de 2.54 a 2.60 metros, lo que contribuyó a un mejor agarre general. Además, se cambió la configuración de los tanques de combustible: en lugar de dos tanques laterales, se instaló uno solo de 240 litros detrás de las butacas, optimizando la distribución de peso.

El Corazón Chevrolet: Potencia y Fiabilidad

Si la carrocería era revolucionaria, el motor no se quedaba atrás. La mecánica estaba a cargo de la Comisión de Concesionarios Chevrolet, con el ingeniero Ricardo Joseph al frente. Se partió de un block estándar del motor Chevrolet "250" de 6 cilindros en línea. La cilindrada se ajustó al límite reglamentario de 4.000 c.c.

La gran ventaja de este propulsor radicaba en dos aspectos clave: su peso relativamente bajo de 210 kilos y, sobre todo, su cigüeñal apoyado en siete bancadas. Esta característica estructural le otorgaba una robustez superior, permitiéndole girar a un régimen de vueltas más alto de manera fiable. El resultado fue un motor capaz de erogar cerca de 300 caballos de fuerza a 6.200 RPM, prácticamente el doble de la potencia que ofrecía de fábrica. Era la combinación perfecta de potencia y durabilidad para las exigentes carreras de TC.

Comparativa Técnica: La Evolución

Para entender la magnitud del salto cualitativo, aquí una tabla comparativa conceptual entre la base del proyecto y el resultado final.

CaracterísticaPrototipo Ford (Base)Trueno Naranja (Evolución)
MotorFord V8Chevrolet 250 (6 cilindros)
Aerodinámica FrontalBulges para carburadoresTrompa lisa, perfilada y sin faros
Aerodinámica TraseraDiseño convencionalCola tipo "spoiler" (cola de pato)
Tomas de aireLaterales para frenosEliminadas (carrocería más ancha)
Distancia entre ejes2.54 metros2.60 metros (reglamentario)

La Campaña de 1968: Nace el Fenómeno

Desde el primer contacto en el Autódromo de Buenos Aires, Pairetti supo que tenía algo especial entre manos. "Este auto es extraordinario, nunca manejé uno con tan buena tenida", declaró, aunque admitió que necesitaría tiempo para adaptarse al volante a la derecha. El auto, conocido inicialmente como "Fast-Chevrolet", debutó el 23 de junio de 1968 en las "250 Millas". Aunque un diferencial roto lo obligó a abandonar, las vueltas que lideró demostraron su enorme potencial.

La revancha llegó pronto. El 14 de julio, en Córdoba, el Trueno Naranja fue simplemente invencible, dándole a Pairetti su segunda victoria del año. La leyenda comenzaba a forjarse. A partir de ahí, la temporada fue una montaña rusa de emociones: un segundo puesto en Buenos Aires, otra victoria contundente en Córdoba, y una serie de abandonos por problemas mecánicos que pusieron a prueba la tenacidad del equipo. Embrague, presión de aceite, diferencial, radiador; el auto era rápido pero frágil. Incluso tuvo un cambio de piloto a mitad de temporada, cuando Néstor "Nene" García Veiga lo condujo mientras Pairetti gestionaba su participación en la Fórmula 2 europea.

¿Qué motor tiene el Trueno Naranja?
Era un coche montado sobre un chasis reticulado artesanal y motorizado con un motor Chevrolet de 250 pulgadas cúbicas y 7 bancadas. Si bien, el reticulado que forma su chasis está basado sobre el antiguo chasis de un Ford T, está anotado en los registros automotrices con la marca Chevrolet.

A pesar de los contratiempos, Pairetti y el Trueno Naranja se recuperaron con otra victoria en Buenos Aires. El final del campeonato fue agónico. Con dos segundos puestos consecutivos en las carreras de Rafaela (3 de noviembre) y Córdoba (17 de noviembre), Carlos Pairetti acumuló los puntos necesarios para alcanzar la gloria. El objetivo estaba cumplido: era el nuevo Campeón de Turismo Carretera.

El Legado Inmortal de un Ícono

Para la temporada de 1969, Pairetti cambió nuevamente de montura, pasando al "Nova Naranja". El Trueno Naranja original pasó a manos de su amigo García Veiga, quien no pudo replicar el éxito del año anterior. Sin embargo, el lugar del auto en la historia ya estaba asegurado. El Trueno Naranja se ganó el respeto de rivales y el amor incondicional del público.

Nació del ingenio de un equipo que se atrevió a innovar, se consagró por el talento de un piloto excepcional y se inmortalizó en el corazón de los fanáticos por su estética única, su color vibrante y su rugido inolvidable. El Trueno Naranja no fue solo un campeón; fue un punto de inflexión, un relámpago naranja que iluminó para siempre la historia del automovilismo argentino.

Preguntas Frecuentes

¿Quién corría con el Trueno Naranja?

El piloto principal y quien lo llevó a la gloria fue Carlos Alberto Pairetti, consagrándose Campeón de Turismo Carretera en 1968. También fue conducido brevemente por su amigo, Néstor "Nene" García Veiga.

¿Qué motor tenía el Trueno Naranja?

Estaba equipado con un motor Chevrolet de 6 cilindros en línea, modelo "250", modificado para alcanzar los 4.000 c.c. reglamentarios. Su principal ventaja era el cigüeñal apoyado sobre siete bancadas, lo que le permitía desarrollar unos 300 caballos de fuerza con gran fiabilidad a altas revoluciones.

¿Por qué se llamaba Trueno Naranja?

El apelativo surgió de la combinación de dos de sus características más notables. "Trueno" hacía alusión al potente sonido de su motor y a la impresionante velocidad que demostraba en pista. "Naranja" se debía, lógicamente, a su icónico y llamativo color que lo hacía inconfundible en cualquier circuito.

¿Quién construyó el Trueno Naranja?

Fue un prototipo desarrollado por el equipo de Horacio Steven, utilizando las matrices de un proyecto anterior de Ford. El diseño de chasis y carrocería fue obra de Pedro Campos, con la colaboración de un destacado grupo de técnicos y mecánicos.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Trueno Naranja: Historia de una Leyenda del TC puedes visitar la categoría Automovilismo.

Subir