29/11/2018
En el olimpo de los vehículos de alto rendimiento, pocos nombres resuenan con la misma fuerza y prestigio que McLaren. Cada uno de sus modelos es una declaración de intenciones, una pieza de ingeniería que roza la perfección, diseñada no solo para ser rápida, sino para redefinir lo que es posible sobre cuatro ruedas. Dentro de esta ilustre familia, el McLaren 720S se erige como un verdadero titán, un vehículo que desde su lanzamiento ha capturado la imaginación de entusiastas y expertos por igual. Pero más allá de su estética futurista y su reputación, surgen dos preguntas fundamentales que todo aficionado se hace: ¿es realmente un superdeportivo en toda regla? Y, quizás la pregunta más intrigante, ¿cuál es el valor real de una máquina tan excepcional?

La Definición de un Superdeportivo Moderno
Para responder a la primera pregunta, debemos sumergirnos en el corazón tecnológico del 720S. La designación de "superdeportivo" no se otorga a la ligera; requiere una combinación de potencia desmesurada, tecnología de vanguardia, un diseño enfocado en la aerodinámica y una experiencia de conducción que sea visceral y emocionante. El McLaren 720S no solo cumple con estos requisitos, sino que los eleva a un nuevo estándar.
La variante Spider, que sigue el éxito de la versión Coupé, es un claro ejemplo de este compromiso con la excelencia. Su diseño no es una simple adaptación, sino una reconceptualización pensada para ofrecer una experiencia a cielo abierto sin sacrificar un ápice de rendimiento. La clave de esta proeza reside en su chasis a medida, el Monocage II-S. Esta estructura monocasco de fibra de carbono está específicamente diseñada para acomodar el mecanismo del techo retráctil, garantizando una rigidez torsional excepcional que es fundamental para un manejo preciso y seguro, incluso en las condiciones más exigentes. El techo rígido retráctil, operado eléctricamente y de funcionamiento casi silencioso, permite transformar el coche en cuestión de segundos, invitando al conductor a conectar de manera más íntima con el entorno y, sobre todo, con la sinfonía mecánica que emana de su motor.

El Corazón de la Bestia: Un V8 que Desafía la Física
Si el chasis es el esqueleto, el motor es sin duda el alma del McLaren 720S. Ubicado en posición central-trasera para un equilibrio de pesos perfecto, encontramos una obra maestra de la ingeniería: un motor V8 de 4.0 litros con doble turbocompresor. Este propulsor no es solo un conjunto de piezas metálicas; es una fuente de poder casi inagotable que entrega cifras que quitan el aliento.
Hablamos de 720 PS (caballos de vapor), que se traducen en unos 710 bhp (brake horsepower), y un par motor masivo de 770 Nm (568 lbft). Estos números no son meras estadísticas en una ficha técnica; son la promesa de una aceleración brutal. El 720S es capaz de catapultarse de 0 a 100 km/h (0 a 62 mph) en tan solo 2.8 segundos. Es una cifra que lo sitúa en la élite absoluta del automovilismo mundial, compitiendo de tú a tú con los hypercars más exclusivos del planeta. La experiencia se ve magnificada por una nota de escape atronadora, un recordatorio constante y adictivo del poder que se esconde bajo el pie derecho del conductor, una fuerza que está siempre lista para ser desatada.
El Valor Intrínseco: Más Allá de una Cifra
Llegamos a la segunda gran pregunta: ¿cuánto vale un McLaren 720S? Aquí es donde la conversación se vuelve más compleja y fascinante. Determinar el valor de un coche como este no es tan simple como consultar una lista de precios. Su valor no reside únicamente en su coste de adquisición, sino en un conjunto de factores que lo convierten en un objeto de deseo y una pieza de colección.
El precio de un McLaren 720S en el mercado varía significativamente dependiendo de factores como el año de fabricación, el kilometraje, el estado de conservación, si es la versión Coupé o Spider, y el nivel de equipamiento opcional. Sin embargo, su valor real trasciende estas variables. Estamos hablando del valor de la innovación, del coste de miles de horas de investigación y desarrollo para crear un chasis de carbono tan ligero y resistente. Hablamos del valor de la artesanía, del ensamblaje meticuloso de cada componente. Y, sobre todo, hablamos del valor de la experiencia: la sensación de aceleración, la precisión de la dirección, la conexión entre el hombre y la máquina. Por tanto, el valor del 720S es también el valor de una emoción, de una experiencia de conducción que pocos coches en el mundo pueden ofrecer.

Tabla Comparativa de Especificaciones Clave
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Motor | V8 biturbo de 4.0 litros |
| Potencia | 720 PS (710 bhp) |
| Par Motor | 770 Nm (568 lbft) |
| Aceleración (0-100 km/h) | 2.8 segundos |
| Chasis | Monocasco de fibra de carbono (Monocage II-S en la versión Spider) |
| Variante Destacada | 720S Spider con techo rígido retráctil eléctrico |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué hace tan especial al chasis del McLaren 720S Spider?
El chasis, denominado Monocage II-S, es una estructura monocasco fabricada íntegramente en fibra de carbono. Su diseño a medida para la versión Spider le permite mantener una rigidez estructural comparable a la del Coupé, algo crucial para el rendimiento dinámico, sin añadir un peso significativo, y al mismo tiempo integrar a la perfección el mecanismo del techo retráctil.
¿La potencia del 720S es manejable para un conductor promedio?
Aunque la potencia es extrema, McLaren invierte fuertemente en tecnología de asistencia al conductor, como control de tracción y estabilidad avanzados. Estos sistemas permiten que el coche sea sorprendentemente dócil a bajas velocidades, pero se requiere experiencia y respeto para explorar todo su potencial de manera segura.
¿Por qué se considera al 720S una referencia en su categoría?
Por la combinación de factores: un peso muy contenido gracias al uso extensivo de la fibra de carbono, una potencia líder en su clase, una aerodinámica activa muy sofisticada y un chasis que proporciona una retroalimentación y una precisión de conducción excepcionales. Es la suma de todas estas partes lo que lo convierte en un punto de referencia.
En conclusión, el McLaren 720S es, sin lugar a dudas, un superdeportivo en toda la extensión de la palabra. Es una proeza de la ingeniería automotriz que combina materiales exóticos, una potencia descomunal y un diseño espectacular para ofrecer una de las experiencias de conducción más puras y emocionantes disponibles. Su valor, por tanto, no puede medirse solo en dinero, sino en la innovación, la emoción y el legado que representa. Es una máquina que no solo se conduce, se siente; y ese es el verdadero valor de un icono.
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