11/03/2019
El estado de la estrella solitaria tiene una relación profunda y apasionada con el automovilismo, y la pregunta sobre la presencia de NASCAR en Texas resuena con fuerza entre los aficionados. La respuesta es un rotundo sí. Texas no solo alberga a NASCAR, sino que lo hace en uno de los complejos más impresionantes del calendario, el Texas Motor Speedway. Sin embargo, la historia del automovilismo de alta competencia en este estado es una narrativa de dos pistas: una que brilla con luz propia en el presente y otra que vive en el recuerdo, un gigante dormido que fue demolido para dar paso al progreso. Este es un viaje a través del rugido de los motores V8 en Texas, explorando el presente vibrante y el pasado legendario que definen la huella de NASCAR en la región.

Texas Motor Speedway: El Epicentro Actual de la Velocidad
Cuando se habla de NASCAR en Texas hoy en día, todos los caminos conducen a Fort Worth, al imponente Texas Motor Speedway (TMS). Este superóvalo de 1.5 millas no es solo una pista; es un coloso del entretenimiento y un pilar fundamental en el calendario de las series nacionales de NASCAR. Desde su inauguración en 1997, TMS se ha consolidado como una de las sedes más importantes y desafiantes, conocida por sus altas velocidades y su configuración de óvalo cuádruple que exige lo máximo de pilotos y máquinas.

La vitalidad del circuito va mucho más allá de los fines de semana de carrera de la Cup Series, Xfinity Series y Truck Series. La información más reciente nos muestra un complejo que vive y respira motor durante todo el año. Por ejemplo, el anuncio de su calendario de carreras de tierra para 2026, con la participación de series de alto perfil como la Kubota High Limit Racing Series y POWRi Racing, demuestra su compromiso con la diversidad del automovilismo. El regreso del Astound Business Solutions Texas World Dirt Track Championship subraya su estatus como un recinto multifacético, capaz de albergar tanto el asfalto de alta velocidad como la emoción del derrape en arcilla.
Pero la influencia del TMS trasciende la competición. Su compromiso con la comunidad es evidente a través de iniciativas como las de Speedway Children's Charities. En un reciente acto, la organización donó casi 250,000 dólares a 37 organizaciones sin fines de lucro del área de Dallas-Fort Worth, demostrando que el corazón del circuito late también por el bienestar de su gente. Eventos como el popular "Gift of Lights" transforman el autódromo en un paraíso invernal durante las fiestas, atrayendo a miles de familias y consolidando su papel como un centro de entretenimiento para toda la región, no solo para los fanáticos de las carreras. Este enfoque integral asegura que el legado de NASCAR en Texas no solo se escriba en los libros de récords, sino también en el tejido social de su comunidad.
El Fantasma de College Station: La Historia del Texas World Speedway
Mientras el TMS ruge cada temporada, a unas tres horas al sur, cerca de College Station, yace el fantasma de otro gigante: el Texas World Speedway (TWS). Para entender completamente la historia de NASCAR en Texas, es crucial conocer la saga de este circuito legendario, una pista que conoció la gloria, el abandono y, finalmente, la desaparición. Inaugurado en 1969 como Texas International Speedway, TWS fue una creación ambiciosa, una réplica casi exacta del Michigan International Speedway, con un óvalo de 2 millas de peraltes pronunciados diseñado para velocidades extremas.
En sus primeros años, TWS fue un escenario de primer nivel, atrayendo a las máximas categorías del automovilismo estadounidense, incluyendo NASCAR e IndyCar. Pilotos legendarios como Richard Petty y A.J. Foyt compitieron y ganaron en su asfalto. Sin embargo, la mala gestión financiera de su empresa matriz, American Raceways Inc., llevó a la quiebra en 1971, marcando el inicio de un camino turbulento. A pesar de los problemas, la pista continuó operando y se convirtió en un lugar icónico no solo para las carreras, sino también para la cultura texana, llegando a albergar el famoso festival de música de Willie Nelson en 1974.
La década de 1980 fue cruel con TWS. La falta de mantenimiento hizo que la superficie se deteriorara significativamente, volviéndose demasiado peligrosa para las altas velocidades de NASCAR e IndyCar. Ambas series decidieron eliminarla de sus calendarios, relegando al imponente óvalo a un papel secundario, principalmente para carreras de clubes y eventos amateur. El gigante había caído en un profundo letargo.
Años de Resistencia y Récords Inolvidables
A pesar de su salida del gran escenario, el Texas World Speedway se negó a morir por completo. En 1991, hubo un intento de resucitación cuando Ishin Speed Sport, Inc. compró las instalaciones, repavimentó la pista y la renovó modestamente. Esto permitió el regreso de algunas competiciones, como las de ARCA, pero el impulso fue breve y la pista volvió a caer en un uso limitado.
Sin embargo, fue durante este período de semi-abandono cuando TWS forjó una parte crucial de su leyenda. Debido a que su diseño era idéntico al de Michigan y muy similar al de Fontana, los equipos de NASCAR comenzaron a usarlo para realizar tests privados, una forma de eludir las estrictas prohibiciones de pruebas en pistas activas del calendario. Fue en estas sesiones de prueba donde se escribieron algunas de las páginas más rápidas de la historia. En febrero de 1993, Jeff Andretti, en su regreso a un IndyCar tras un terrible accidente, pulverizó el cronómetro, estableciendo un récord no oficial de velocidad en circuito cerrado de 234.5 mph (377.4 km/h), una velocidad que aún hoy parece de ciencia ficción. Años más tarde, en 2009, el piloto de NASCAR Greg Biffle llevó su Ford de Roush Fenway Racing a un límite increíble, alcanzando una velocidad máxima de 218 mph (351 km/h) en la recta, la más alta jamás registrada por un stock car en esa pista.

En su última década, TWS experimentó un renacimiento gracias a la creciente popularidad del automovilismo en circuito mixto. Su trazado interno de 2.9 millas y 15 curvas era adorado por los pilotos, quienes lo consideraban una pista rápida, ancha y rítmica. El circuito se llenó de eventos de clubes, escuelas de manejo y carreras de resistencia amateur, viviendo una segunda juventud antes de su inevitable final.
El Adiós Definitivo: De Pista de Carreras a Barrio Residencial
El capítulo final del Texas World Speedway es una cruda representación del avance del tiempo. En 2017, se confirmó oficialmente su cierre. Su primer papel tras el cese de actividad fue sombrío: se convirtió en un gigantesco depósito para miles de vehículos que habían sido inundados y destruidos por el Hurricane Harvey. Las imágenes de la legendaria pista cubierta de autos arruinados fueron un duro golpe para la comunidad del motor.
Poco después, el destino del terreno quedó sellado. En 2018, las excavadoras rompieron el suelo para comenzar la construcción de un desarrollo urbanístico llamado Southern Pointe. Lo que una vez fue un templo de la velocidad, con curvas peraltadas que desafiaban la gravedad, se transformaría en un complejo residencial con 1,400 viviendas unifamiliares. Durante 2019 y 2020, la demolición fue implacable. Los peraltes fueron derribados, el asfalto arrancado y la icónica torre de prensa demolida. Hoy, donde antes rugían los motores, solo queda el débil contorno de la antigua pista, visible desde el aire, mientras las casas se levantan sobre las curvas 1 y 2.
| Característica | Texas Motor Speedway | Texas World Speedway |
|---|---|---|
| Estado Actual | Activo y en pleno funcionamiento | Cerrado permanentemente y demolido |
| Ubicación | Fort Worth, Texas | College Station, Texas |
| Época de Actividad Principal | 1997 - Presente | 1969 - 2017 (con períodos de baja actividad) |
| Legado Principal | Sede principal de NASCAR en Texas, eventos comunitarios | Pista histórica, sede de récords de velocidad y tests privados |
| Sucesor | N/A | Desarrollo residencial "Southern Pointe" |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Hay carreras de NASCAR en Texas actualmente?
Sí, el Texas Motor Speedway en Fort Worth es una parada fija en el calendario de las principales series de NASCAR, albergando carreras de la Cup Series, Xfinity Series y Truck Series.
- ¿Por qué cerró el Texas World Speedway?
El circuito cerró debido a una combinación de factores a lo largo de su historia, incluyendo problemas financieros iniciales, deterioro de las instalaciones y, finalmente, la venta del terreno a desarrolladores inmobiliarios que lo demolieron para construir una comunidad residencial.
- ¿Cuál fue el récord de velocidad en el Texas World Speedway?
Aunque no oficiales, se registraron velocidades asombrosas. Jeff Andretti alcanzó las 234.5 mph en un IndyCar en 1993, y Greg Biffle llegó a las 218 mph en un auto de NASCAR durante una prueba en 2009.
- ¿Qué hay ahora en el lugar del Texas World Speedway?
En el terreno donde se encontraba la histórica pista de carreras, ahora se está construyendo una gran comunidad de viviendas unifamiliares llamada Southern Pointe.
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